¡En el Retiro con buen tino!

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!

Hi guys!

¡Y feliz lunes! Ya sé que parezco bipolar a veces. A menudo, comienzo diciendo que odio los lunes, y no me falta razón. Comenzar la semana siempre se me hace cuesta arriba: la alarma a las seis, los dos cafés y escuchar tres horas de filosofía política no es que sea de mi más sincera devoción, pero seamos positivos. Soy una persona positiva, algo dramática y un poco loca, pero siempre positiva. Ante todo.Si piensas en cosas buenas, te pasaran cosas buenas.”

Bueno, o eso dicen.

Basta de cháchara que me enrollo como las persianas ¡y vamos a lo que vamos!

Este fin de semana mi fotógrafa ha sido Natalia Reyes, va mi clase de periodismo, es un amor. Decidimos escoger el Retiro porque ahora comienza a inundarse de hojas de color carmín y calabaza y es una maravilla.

Además, mi look contrastaba tan bien con el paisaje, que hasta a mí me enamoró el resultado…

Muchos de vosotros estaréis pensando ese mono me suena y no os falta razón. ¡Me habéis pillado! En esta época donde nadie sabe qué narices ponerse, llego yo con este mono de cuadros oversize. Si este año se llevan los cuadros, no os quepa duda que el año pasado también se llevaban.

Este mono es con el que asistí al desfile de Moisés Nieto en septiembre de 2016, y al parecer fue una buena compra dado que este año puedo seguir poniéndomelo.

Es de Asos, para quién se lo pregunte, pero como bien sabéis, siempre me preocupo de dejaros en mi 21 buttons (Laurenizquierdo, ole el spam) las prendas para que podáis llegar a ellas sin problemas.

Os dejo unas cuantas fotos más. La verdad sea dicha, me lo paso como una niña pequeña haciendo estas sesiones, y las hago con mucho gusto para que os lleguen a vosotros con la misma ilusión que intento trasmitiros.

Y ya como siempre, solo me queda deciros que nos veremos muy pronto con otro post en “Talla Treinta y Ocho By Lauren”. Disfrutad de este puente, sois los mejores y desde mi más profunda sinceridad, gracias por vuestro tiempo. No sería lo mismo sin vosotros.

L.I.

Total black en el Palacio Real. 

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!

Hi, guys! Bienvenidos a mi primer post de otoño, (aunque sigue haciendo un calor que te mueres.) Hoy es un día muy especial porque aunque los post se publican los lunes, yo los escribo los domingos, y hoy, uno de octubre, es mi mesaniversario. ¡HAGO UN MES EN MADRID! 

Mi hermana dice que parece que haga 3 000 años que me he ido, pero la verdad es que el tiempo se me ha pasado volando. Estoy orgullosa de lo que estoy consiguiendo, y aunque Carlos III me tiene hasta las narices en el primer mes, (en serio, TCM es lo peor de la vida,) los amigos, las experiencias y los momentos que he vivido este mes, no me los quita nadie. Madrid es una ciudad mágica. Madrid me enamora. 

Por eso lo he querido celebrar con unas fotos muy especiales, hechas por mi amiga, (sí, Vir, ya tienes el título,) Virginia López. Para hacer este post pensamos en un ambiente regio, elegante, impotente, imapactante, lleno de lujos, de minimalismo y sí, de realeza. Nada mejor que el Palacio Real de Madrid. Para provocar un choque de polos opuestos pensé en el look más black que especulé. ¡Y tachán! Esto es lo que salió: 



La gente me miraba mucho (no sé por qué será) pero lo cierto es que a estas alturas, ya me da igual porque estaba ¡diviiiiina! No sé si divina, pero este rollo me enganchó desde el segundo uno que mi mente lo especuló. 


El vestido vaporoso lleno de trasparencias y de tul, las botas altas de ante, mi bolso riñonera con tachuelas (es un bolso viejo con un lazo, que no os engañen) y mi labio rojo definió lo que muchas veces mi madre y mi padre me dicen: “Lauren, hija mía, tú vas a meterle caña al mundo”. Puede que el look  idóneo para comerme el mundo, o al menos para enamorar a un motero.😉

Aquí os dejo unas cuantas fotos más. Espero que os guste el look ¡y a copiar, comprar y posar! 


Gracias por llegar al final y por vuestro tiempo. Sois los mejores. Esta familia cada vez es más grande y vuestro apoyo es la gema que hace que siga adelante. Sois muy grandes. 

Nos vemos la semana que viene con otro post de “Talla Treinta y Ocho by Lauren” ¡Buena semana!

L.I. 

Segundo capítulo de mi libro: Silencio.

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!

Hi, guys! Hoy estoy extremadamente feliz porque es el primer día que voy a estar en la zona  prensa de un desfile, así que mañana espero tener una crónica barra crítica que os enamore y enganche tanto como espero que me enganche a mí. La ESNE ha tenido el precioso detalle de tenerme en cuenta para su lista de invitados especial, así que tendré una acreditación con mi nombre y todo. ¡Es tan guay!

Al estar tan feliz he decidido haceros un regalo y os he publicado el segundo capítulo de mi libro, ya que he podido observar que el primero tuvo muy buenos resultados. Si no recuerdas el primero no te preocupes Capítulo uno de mi nuevo libro, Silencio. con que pinches en lo azul será suficiente, te llevará a la entrada donde lo publiqué. Una vez más solo espero que os encante y nada. Nos vemos esta tarde en mi Instagram y mañana con otro post en mi blog “Talla treinta y Ocho”.

L.I.

CAPÍTULO II.

Manuel, Marco, Carlos, Mikel y Martín.

Eran tantas las cosas que me resultaban inverosímiles en esta historia. No sabía por qué me habían contratado. ¿Por qué ahora quería que formara parte de su séquito? No sabía nada de ese hombre, solo que quería que fuera su secretaria porque Julia Jones iba a ser madre. Qué bonito. Ojalá yo tuviera a alguien con quien poder volver a intentarlo. Siempre quise ser madre, pero al igual que mis centenares de proyectos de obsesiva adolescente, no había cumplimentado ninguno. Decidí investigar a Maximum Smith, tratar de averiguar algo que todavía no supiera. Mañana debería darle una respuesta. Era el segundo millonario más rico del mundo y lideraba la herencia del proyecto ambicioso de su padre Maximum Jefferson Smith. Tenía tres hijos, trillizos; Amber era una promesa en el mundo del diseño, Carlos era escritor y estaba licenciado en empresariales y James era jugador de rugby, que si no recuerdo mal, salió un tiempo con Kate, una amiga mía de la facultad. Kate solo sale con ricos. No sé qué me sorprende más, si el hecho de lo superficial que puede llegar a ser o que cada dos semanas tenga un novio nuevo. No mantengo relación con ella. Todo se acabó entre nosotras después de nuestro viaje a las Vegas, pero las redes sociales dan mucho de sí, y aunque no la sigo en Instagram, sí que me sé su cuenta de memoria y muchas veces le cotilleo. La tía está forrada, está estupenda y encima polioperada. Algunas se lo montan bien.

El reloj anunció su llegada a media noche. No sabía qué decisión tomaría. A veces deseaba que todavía estuviese aquí. Echaba de menos tener a alguien con quien hablar. Mañana sería otro día.

 

No sé ni cómo terminé rellenando aquel extenso e inacabable contrato, pero me sentía como si estuviese vendiéndole mi alma al diablo. Posiblemente así fuera. Julia me miraba lastimosa, como si la hubiese traicionado, aunque si no hubiera aceptado, el despido de ella seguiría en pie y otro más listo que yo tendría mi puesto.

Era la nueva secretaria del jefe de la cadena de compraventa de empresas más importante de todo Nueva York, NY Publish. Un magnate en toda regla. Un idiota en toda regla; un hombre que además tenía millones de acciones distribuidas por toda el planeta que lo hacía más multimillonario de lo que ya era. Sonaba intimidante, pero quizás ahora pudiera renovar mi coche, mi pobre Jake necesitaba morir de una vez.

No puedo negar lo que me dolieron muchas de las palabras que expulsó aquel misógino de tomo y lomo. Ni siquiera sabía cómo demonios conocía la noticia de mi quinto fracaso matrimonial. Sí, la irónica historia de Hera, la supuesta diosa del matrimonio. Deberían hacer un reality show sobre mí. Al fin y al cabo lo único que me diferencia de las Kardashian es mi lamentable y actual aspecto, y si no recuerdo mal, ellas están operadas. Tengo una maldición, soy una fracasada en el amor, y no lo digo precisamente de manera figurativa. Mi vida ha ido pegando altibajos excéntricos. Mi madre no fue lo suficientemente fuerte como para cargar con todo ella sola, y no puedo culparla por ello, es más, muchas veces pienso que la culpa fue mía.

Mi adolescencia fue algo… ¿alocada? Sí, utilicemos ese adjetivo. Quizás hubiera necesitado un internado, la cárcel, o un padre.  Me casé con dieciocho años con Manuel, el batería buenorro de la banda de mi primo. Se conocieron en Erasmus. Era español y me enamoró que odiara los toros. Nunca entenderé la cultura de aquel país. Sé que cada uno tiene sus costumbres y que NY no es perfecto, pero vamos, ¿matar a un animal inocente para la diversión de otros? Adoro y adoraré España, a sus gentes, su gastronomía, su folclore, sus playas, pero aunque no sea antitaurina, lo cierto es que no es fruto de mi devoción. Aquello duró apenas seis meses. Lo descubrí con una hippie en mi cama, y además no me hacía gracia que usara mis bragas como turbante en sus conciertos.  Creía que lo nuestro duraría toda la vida, qué estúpida, y qué adolescente.

Volví a estudiar, necesitaba encarrilar mi vida, y en el segundo año de carrera conocí a Marco, un estudiante italiano que me prometió la luna. ¡Malditos italianos y maldita su labia! Era muy religioso, por lo que no copulamos hasta el matrimonio. Al principio me pareció extraño, pero poco a poco me autoconvencí de que si estaba inculcado en la fe cristiana, era algo medianamente normal. ¿Normal? Ahora no me lo parece en absoluto, y más en los tiempos en los que estamos. Cuando llevábamos un año saliendo me pidió matrimonio. ¿Matrimonio precipitado y fe cristina que impedía el coito? Me sentí confusa. ¡Ni siquiera me había presentado a sus padres!, pero como una boba alocada y una amante deseosa, acepté. La boda fue genial, pero a la semana me enteré por Margarita, mi suegra, una encantadora mujer con la que todavía mantengo contacto, que él había exilado de un convento la misma noche en la que nos conocimos. Desde que me enteré de aquello, mi matrimonio fue decayendo,  no confiaba en él, y a Marco le molestaba todo de mí, sobre todo que fuera atea. Pasados seis meses, me dijo que se volvía al convento. Pensaba que estaría mejor allí. La única a la que siempre le entregaría su amor fiel sería a la virgen, pese a que él ya no lo fuera. En un año incluso obtuvimos la nulidad matrimonial.

Tras dos matrimonios y terminar la carrera de publicidad, me largué con mis dos mejores amigas, Inés y Kate, a las Vegas. Necesitaba aclararme las ideas. Casino, juerga, y nada de matrimonios. Pasamos unos días alucinantes. Fue el mejor regalo de fin de carrera que nos pudimos hacer. Claro que volví con anillo. ¡En serio! Debería estar prohibido que Elvis case a gente estando ebria y sin testigos. Se llamaba Carlos. Era español, otro, y estudiante de medicina, un buen chico. Los dos decidimos que lo más sensato era desprenderse de ese matrimonio, que asombrosamente tenía validez. Ni siquiera sé si puedo contarlo como marido, pero era un gran chico. Me hacía reír todo el tiempo, se lo tomó a broma y tranquilizó a mi madre. Todavía recuerdo el momento en el que se lo dijimos:

 – Madre mía, Hera. Es que no piensas en las consecuencias. Tienes que dejar de vivir aventuras y empezar a sentar cabeza.

– Sra. Harrison, ambos estamos muy arrepentidos y no sabemos cómo ha podido suceder tal cosa.

– A mí no me sorprende. Cómo se nota que no conoces a mi hija.

– No, es cierto, no la conozco, pero por lo que he hablado con ella, no me cabe la menor duda de que es una mujer maravillosa.

 

Y puede que hubiéramos congeniado, pero ninguno quisimos correr riegos, y menos con un anillo de por medio. Podríamos haber seguido conociéndonos después de aquello, es más, me invitó a un par de cafés después de los trámites, pero yo lo rechacé. ¡Adiós al tercero de la lista! Y eso que dicen que a la tercera va la vencida.

Nunca me gusta citar a mi cuarto matrimonio. Fue el más deprimente de los cinco. Se llamaba Mikel, ruso. Me dejó porque se volvió gay. Ahora está casado con una amiga mía, Evelyn, pero a estas alturas de mi vida… Eso ya me da igual. No le guardo rencor, pero no le mando postales de Navidad como a los demás. No se las merece, no me gustan los mentirosos.

Tras siete años de consternación divina contra mí, conocí a Martín, un chico catalán que viajaba a Nueva York por asuntos de trabajo. Era arquitecto y se convirtió en el hombre de mi vida, pese a que suene cursi. Odio que todavía suene cursi. Lo que más me gustaba de él eran sus ojos color aceituna. Era guapísimo aunque él lo negara continuamente. La modestia era uno de sus fuertes y me hizo olvidar a aquellos cuatro patanes. No me juzgó por haber estado casada cuatro veces con tan corta edad. Simplemente sonrió e hizo un comentario gracioso. “No serás una viuda negra, ¿verdad?” Qué ocurrente. Cuando dices que llevas cuatro divorcios a tus espaldas a tus veintitrés años, te miran raro, y con motivo. Sin duda lo que me enamoró infinitamente de él fue su perseverancia, además de sus múltiples virtudes. Me mudé a España tras seis meses de relación. Lo nuestro iba en serio, aparentemente, y me alegré de poder afirmar que al fin caminaba en la senda correcta… Ninguno nos queríamos hacer ilusiones, pero sabíamos que el tiempo pasaba y seguíamos juntos, y eso importaba, ya lo creo que importaba. Una de las cosas que más le gustaba era que cantara en la ducha después de hacer el amor. Encontré trabajo en una revista de moda, que al principio odiaba, digamos la verdad. Era publicista, no una finolis de talla treinta y seis que se quejaba de que sus Manolos le hacían daño. La gente nos sonreía por la calle. Definitivamente él me hizo sentir como nunca antes nadie me había hecho sentir y era bonito poder decir aquello. Después de tres años me pidió matrimonio en una bonita casa rural en un verano muy lluvioso. Nuestra boda fue grandiosa. No quisimos quedarnos cortos en nada. Mi madre no paraba de llorar al ver que al fin había logrado ser feliz y me aseguró cientos de veces que no había visto una novia más bonita que yo… Me hubiera encantado que mi padre se hubiera presentado, me hubiera visto casada, de blanco y feliz al fin, aunque no le importara. Desgraciadamente todo termina. Mi madre enfermó en estado grave debido a un cáncer craneoencefálico. Enseguida quise estar a su lado y Martín lo entendió. Él abandonó su puesto de trabajo, tal y como yo hice en su momento, aunque lo hiciéramos por amores distintos. No tardó en encontrar otro trabajo que suplantara al antiguo. Tenía talento. Era absurdo negarlo. Era absurdo no contratarlo. Yo llené mi tiempo entrando en esta empresa individualista, NY Publish. Pronto mi madre murió. Era inevitable. Ese cáncer no tenía cura. Martín me apoyó durante todo el proceso, y yo se lo agradecí, pero no fue suficiente. Comencé a abandonarme, a llegar tarde a casa, a no aceptar sus caricias… Terminé por alejarlo de mí cuando lo que necesitaba era justo lo contario. No pude aceptar que otro ser querido me abandonara. Demasiado injusto. Demasiado duro.

Quizás este toque envidioso de ambición fuera justo lo que necesitaba para llenar mi vacía vida, pero francamente no creía que mis pantalones de pinza desgastados por las continuas lavadas y mi blusa victoriana de hacía siete temporadas encajara con el perfil que quería otorgar. Quizás en el 2000, pero no ahora. ¿Cuánto haría que no iba de compras? Tenía que admitir que era algo dejada. Era una treinta y dos añera dejada. Aunque, ¿qué habría llegado a los oídos de mi jefe que tanto lo había convencido? ¿Qué, cómo y por qué? La eficacia y mi persistencia podría decirse. ¿De verdad, Hera? Había tomado la decisión de ascenderme… E iba a aprovecharlo.

 

 

Ya vivo en Madrid. Ya me siento de Madrid.

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES! 

Hi, guys!! 

Sé que es martes pero hasta que no me instale bien y como es debido y hasta que no me haga más con mi nuevo espacio, no podré coger rutina de nuevo, pero más vale darme prisa en pillar mi propio ritmo, ¡mañana empiezo las clases!


Ayer fue la primera charla de iniciación de mi carrera, grado; no sé qué término me gusta más, y lo primero que dijeron es que habrá que entregar artículos todas las semanas y que habrá que estudiar muy, muy duro desde el primer día. 

Eso sí, me tranquilizó la estadística que pusieron en una de las presentaciones, dado que el 91,4% de graduados en periodismo sale de la uni con trabajo. Hombre, y saber que existe un porcentaje tan alto de personas trabajando cuando lo primero que te dicen es que estudias periodismo para quedarte en paro, pues no sé a vosotros, pero a mí me tranquilizó. Y mucho. 

Y no fue eso lo que me dejó tranquila y quizás es pronto para hablarlo con franqueza, pero lo que hizo que realmente mis nervios decidieran marcharse a la cama fue la relación que hemos empezado unos amigos, creo que ya puedo usar esta palabra a la hora de referirme a ellos, y yo.

Es normal estar nerviosa cuando te mudas de un pueblo que tiene a 10 minutos la playa a la ciudad que constituye la capital de España. Ahora mismo tengo a, alrededor de quinientos kilómetros, a mis amigos, familia y a mi casa. Es duro empezar de cero en un sitio que desconoces cuando no conoces a prácticamente nadie, pero ellos me han ayudado a sentirme como en casa, a sentirme segura, y sobre todo, me han ayudado a no sentirme sola. Si todo el año es así, os puedo asegurar que además de ser asquerosamemte feliz, la universidad será maravillosa. ¡Solo cabe decir que íbamos a ver la universidad y nos fuimos a tomar cañas!

Tengo muy buenas vibraciones y expectativas con respecto a este año; me quedaré satisfecha si se consiguen cumplir la mitad. Abajo os dejo mi look de ayer para la presentación y una foto de mi maravillosa familia postiza. Nos vemos muy pronto con otro post de Talla Treinta y Ocho. ¡Buena semana!

L.I.


Flowers en Julio!

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!

Hi, guys…!

Estamos terminando Julio, y yo pido perdón por haberme retrasado tanto en los post que prometí que subiría más a menudo (tú siempre haciendo promesas que luego no puedes cumplir), pero bueno, aquí estoy encantada de estar una vez más con vosotros.

Hoy el día ha sido un tanto movido. Últimamente con el trabajo, la novela (pronto se lanzará y no os quepa duda de que seréis los primeros en saberlo), la mudanza, y ahora la matrícula, algo se me escapa… Ya tengo fecha de ida. Mis peúcos pisarán Madrid el uno de septiembre… Tengo ganas, claro que sí, pero tampoco me apetece dejar atrás todo esto. Al fin y al cabo, y aunque ya suene un tanto melancólica cuando ni siquiera me he ido todavía, Almoradí siempre será mi casa.

Ahora sí que sí. ¡NO ME ENTRETENGO MÁS! Es tiempo de pasear, de ir a tomar café, helado, de fiestas, de barracas, es tiempo de disfrutar. ¡Estamos en verano! Por eso os traigo una de mis más brillantes propuestas… Este vestido aguamarina que no os imagináis de dónde es…

img_2258-2.jpg

¿Os hacéis una idea? ¿No? Pues esta maravilla de vestido, aunque nadie lo diría, es de tachán, tachán….

¡PRIMARK!

Ahora que este verano trabajo en Zenia Boulevard tengo la suerte de poder echarle en guante a sorpresas o chollos como este. El color me encanta, el corte me encanta, el estampado me encanta… ¡ME ENCANTA! Y además creo que me va a ser muy útil, dado su versatilidad… También puedes usarlo de noche con un stiletto o un tacón de color ácido, ya sea mandarina o cereza.

Como era de día, (bien temprano, la verdad) yo he optado por una cuña de esparto de color nude y una caja de cristal, aunque perfectamente podría haber sido una bolsa de mimbre, ésas que tanto se llevan ahora. Un look de día impecable, y si no lo es, la verdad es que me da igual.

Os dejo más fotos de mi sorpresa. ¿A que es una maravilla?

Y como siempre, gracias por compartir vuestro tiempo conmigo. Hacéis que esto merezca la pena. Os prometo, y esta vez de verdad, un nuevo post esta semana… Para Sábado, Domingo o así. Ahora ya sí que me despido. Un beso muy grande, y nos vemos muy pronto en otro post de Talla Treinta Y Ocho By Lauren.

L.I.

De nuevo a la capital…

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!

 
Hi guys!!! ¡Tengo noticias muy muy buenas! ¡¡Mañana me voy a Madrid!! Sí, no sé si habréis visto ya mi Instagram, pero arde… Sea como fuere, ¡la futura periodista va a la capital de nuevo!

 
¡Y la razón simplemente es que tengo un desfile que ver! Exacto. La IED de nuevo me ha invitado y allá que me voy. ¡Ya veréis, ya! Además voy a ver un piso chulísimo, que espero quedarme con él (suspiro, suspiro) y voy a ver una cosa de la uni también.
Esta vez es diferente a todas las demás porque me voy sola, así que lectores madrileños míos, recordad que no me gusta tomar café sola (Lauren, deja de ligar). Estoy deseando contároslo todo.

Espero que os guste. Gracias por vuestro tiempo y por llegar al final. Sois los mejores.
L.I. 

Mercedes-Benz Fashion Week Madrid 2017.

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!

Hi guys…

SÍ, YES, WE…. He estado en Madrid desde el jueves y he vuelto con la conclusión de que Madrid es una ciudad que me cautiva cada vez  más y más.

¿Para qué has ido a Madrid? Ha sido una pregunta que muchos me habéis hecho por mis respectivas cuentas sociales, sobre todo por Instagram.  Para las personas que no han podido ver mis historias en Ig, que anda que no soy pesada… He ido a Madrid por trabajo, no por placer… Qué ejecutivo ha sonado eso. Pero lo cierto es que es verdad. He tenido que ir a Madrid para hacer una entrevista en una Universidad que estaba interesada en mi perfil como alumna y tenía invitaciones para la MBFWM17.

img_8343

La segunda parte os ha hecho más ilusión, pero he de decir que, tanto la prueba de acceso de la Universidad como la entrevista con el decano de periodismo, Nicolás Grijalba, resultó de lo más gratificante. Disfruté de la experiencia a tope. Salí de la entrevista muy contenta porque me auto sorprendí por lo natural, relajada y espontánea que resulté, puesto que esperaba que me traicionaran los nervios. Por suerte no ha sido así.

La Mercedes-Benz Fashion Week Madrid 2017 ha cambiado de directora, ahora es Charo Izquierdo (¿paisana mía, quizás?). Este año fallaron muchos stands, otros se mantuvieron y otros se introdujeron como ´la gran novedad´. En esta edición acudí sábado 18 de febrero. Había muchísima gente, incluso  había colas para que te regalaran una simple revista.

img_8590img_8556-1img_8549

Tuve la suerte de poder relacionarme con personas de mi mismo entorno. Conocí perfiles de chicos y chicas que me emocionaron como seres humanos; personas estrafalarias, sencillas, extravagantes,…

Disfruté al máximo. Al fin y al cabo es un mundo del que ya formo parte. Es un mundo de mi misma categoría, y eso me facilita mucho las cosas.

Entré en el desfile de Roberto Torreta y me invitaron a Reflejos, el desfile de la Esne en el Museo del Traje de Madrid. Ambos desfiles cautivaron mis ojos castaños. Roberto combinó la elegancia con la sencillez. ¿Cómo no caer rendida ante eso? Y en Reflejos destacó ante todo la innovación, la ilusión y las ganas de cumplir un sueño con sus jóvenes diseñadores. Apasionante. Emocionante. Me faltarían adjetivos para describir aquella mezcla súbita de sentimientos que tuve el privilegio de experimentar.

Eso es lo que me llevo edición tras edición. Al fin y al cabo a la Cibelespacio puede acudir cualquiera. Basta que entres en el sorteo de algún patrocinador y pasada alguna que otra edición, y a excepción de la novedad, deja mucho que desear. Lo único que tienes al alcance de llevarte a tu casa son revistas, cafés, y fotografías.

Este año fue la propia MBFWM quien me mandó un correo para recordarme que tenía mis entradas en recepción y el IED, quien sorprendentemente, también se acordó de mí. Sin la menor duda, lo que me llevo este año fue la fabutástica gente que conocí y la sensación trasmitida en ambos desfiles, la oportunidad de dejarme conocer, que siempre es importante, y el poder haber coincidido frente a frente con el cosmopolita Pelayo Díaz y el increíble Moisés Nieto. Yo me quedé sin batería antes de hora, pero fue IN-CRE-Í-BLE. Lástima que me quedara algo en shock y guardara las formas para no parecer una fan desquiciada. Son anécdotas que algún día os contaré, porque la verdad es que tienen su gracia.

img_8612-1

También aproveché para hacer algo de turismo por Madrid. Vi 50SMO en el Teatro Capitolio, comí paella en el Retiro y me fui de compras por la Gran Vía los cuatro días que estuve, me paseé por museos y exposiciones, tomé café en todas las cafeterías que pude, se llevó la corona la de lo alto del Corte Inglés en frente de cines Callao, probé los macarons, entré a quince mil Strabucks, compré libros para el viaje… Estudié también historia porque hoy he tenido examen… Maldito Segundo de Bachillerato y me desenvolví por el metro genial y sin perderme ni una sola vez. ¡TOMA YA!

Solo puedo añadir algo más:

Madrid, me tienes enamora´.

Solo me queda daros las gracias por haber llegado hasta el final, por vuestra paciencia y amor hacia mí, y por vuestros ánimos y comentarios, tanto en la entrevista como en mi blog. Me completais cada día más, chicos. Gracias por compartir vuestro preciado tiempo conmigo.

img_8549-1

L.I.