Descubre a Tomás Ocaña: “No era nadie, pero tuve la oportunidad de hablar con gente que sí lo era.”

Nuestro alrededor se encuentra repleto de personas que nos llegan a sorprender casi tanto como la Navidad. El pasado veintiséis de octubre, descubrí  a una persona increíble, descubrí a Tomás Ocaña, periodista de investigación.

Tomás Ocaña es un hombre que trabaja actualmente en una rama del periodismo que muy poca gente conoce: el periodismo de investigación. Desgraciadamente, cuando pensamos en el oficio del periodismo nos viene a la cabeza revistas el corazón y programas de televisión donde lo único que hacen es meterse en la vida de los demás. Este es nuestro día.

Como casi todos, Tomás comenzó siendo un becario más, y trabajando en medios de comunicación modestos. Tras haber conseguido tres Emmy y haciendo un hueco extraordinario en su agenda, Tomás acudió a la Universidad Carlos III de Madrid para hablarnos un poco de este oficio y para contarnos lo peligroso, serio y comprometido puede llegar a ser. No quiso ser el protagonista exclusivo de la conferencia, sino que dejó pie para que los presentes habláramos y dejáramos desnudas nuestras preocupaciones más alarmantes.

Una de las cosas que le preguntaron es que si había sentido miedo alguna vez, a lo que éste respondió:

               A mí no me parece justo hablar de miedo cuando hay periodistas en México, en los Narcos. Mi amigo Javier, que desgraciadamente ha fallecido hace poco me decía: “Tomás, no te equivoques. Tú vienes, haces el reportaje y te vas, pero ellos saben a qué colegio van mis hijos y dónde trabaja mi mujer.”

En la historia de Chapo tuve miedo. Nos enviaron amenazas. Recuerdo que fuimos a un centro comercial donde había una cruz en el aparcamiento. Nadie aparcaba cerca de ella y me acuerdo de que a los pocos segundos de estar grabándola, se nos acercó un segurata con una K-47. El cámara corrió al coche y yo me quedé entreteniéndolo y tratándolo de engañar borrando algunas fotos que había hecho con una cámara pequeña que traía conmigo. Al subir al coche vimos como hacía una llamada, y en momento en el que vi al que estaba al volante temblar, me entró miedo de verdad. Él sabía de qué iban estas cosas. Nos pasmos tres días haciendo reportajes sobre otros asuntos. No quisimos arriesgarnos. Así que sí, a veces, se pasa miedo.

Además, Tomás nunca supo que quería terminar haciendo esto. Él vivía frustrado, estaba cansado de publicar lo que le dictaban las agencias, estaba harto de recurrir a la frase de “Haz una llamada”. Tuvo la suerte de que Gerardo Reyes se cruzara en su vida. Recomienda tener un maestro, alguien que te guíe y te aconseje sobre ciertas cosas.

Para saber sobre periodismo de investigación, hay que leer mucho sobre periodismo de investigación. Diría que para trabajar en esto, la clave está en no constituir primero el titular. Es un periodismo colectivo. Aquí nada es de nadie, ni nadie es más que nadie. Pueden surgir disputas dentro del equipo, pero fuera de la oficia siempre seremos una piña que se apoya.

Al hablarnos sobre la importancia de este periodismo y en cómo los detalles son los que marcan la diferencia comentó:

 Hay que tenerlo todo muy bien atado antes de publicar algo. Si hay alguien que puede rebatirte algo, la potencia del mensaje se cae. Nosotros viajábamos como abogado del diablo. Siempre debes tener a alguien dispuesto a hacerte las preguntas que te haría un lector. Tú sabes cuáles son tus puntos flacos. En esta profesión no existen los atajos, y nunca puedes decir que el fin justifica los medios. Hablamos de ética, si haces las cosas mal, además de sufrir tú y tu equipo, sufre la investigación.

Pero no todo es de color de rosa. Tomás Ocaña respondió a la pregunta de la frustración, y cómo muchas veces el trabajo de años no se ve bien recompensado.

Este es el periodismo que aporta a la sociedad, y es frustrante que muchos trabajos no se los tomen en serio, pero tenemos que tomar muy claro cuál es nuestro papel. Solo informamos. Nuestra labor es encender los focos del escenario para que se descubra la verdad, y lo conseguimos encontrando a esa persona que se siente frustrada, engañada o enfadada. Todos los locos tienen algo de razón y es importante escuchar a todo el mundo. Este periodismo se encuentra en el ámbito de lo chungo, no contamos historias bonitas. También hay sexismo, pero dentro de este machismo somos muy críticos. Tenemos muy claro que las mujeres son muy buenas en lo que hacen y en lo que se proponen.

Tras revelar estos aspectos que muchas veces no nos quedan tan claros, Tomás Ocaña terminó su charla diciendo:

El periodismo de investigación ha llegado a España en el mejor momento. Hoy en día, con los blogs y las redes sociales, el periodismo tradicional está acabado. Si no posees algo en lo que te diferencias o un contenido exclusivo, todo se convierte en una noticia más. No estoy menospreciando el trabajo de mis compañeros, ni mucho menos, creo que hacen una labor fantástica, labor que yo también he hecho, pero ahora todo el que tiene un perfil y va a cualquier sitio, informa. Opino que este periodismo, el periodismo de investigación, es el futuro. 

De lo que no hay duda es que, Tomas Ocaña, poseedor de tres Emmy, además de ser una persona que ama lo que hace y de la cual, se siente orgulloso, es una persona sincera. Se convertirá en mentor de muchas personas, las cuales no habrá duda alguna de lo afortunadas que serán. Tomás Ocaña se ha convertido en uno de los principales referentes de miles de estudiantes que, como él, están deseando licenciarse en periodismo y acabar descubriendo la verdad de una sociedad llena de secretos.

Por lo que, gracias, Tomás.

Y a vosotros os veré muy pronto con otro post en “Talla Treinta y Ocho By Lauren”. Hasta entonces, sed felices, pasároslo bien y a todos, desde mi más infinita sinceridad, gracias por vuestro tiempo.

L.I.

 

 

¡¡Una semana y me gradúo!!

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!

Hi guys…

Os escribo en un descanso entre asignatura y asignatura y es que esta semana me examino en PAU. ¡Qué miedo Mari Carmen! Pero en fin, la verdad es que voy tranquila porque sé que he estudiado y confío en mis fieles amigos que dicen que al final, PAU no es para tanto, como sí sea los mato. 

El día nueve de junio me gradúo, ¡madre mía que mayor me he hecho! Mis amigos Jose y Noe, que los conoceréis porque sabéis sin que llegue el día que el 9 de junio mi Instagram arderá, estarán todo el día conmigo haciéndome fotos para el blog y para un álbum que los dulces de mis padres quieren regalarme. Además estoy súper ilusionada porque vendrá un montón de gente que me quiere: familia, amigos, e incluso algún seguidor… A apoyarme y a papar; solo puedo deciros que el vestido os va a dejar de piedra y puede que el discursillo también.

Todos sabéis que Chanel para mí es fuente de mi inspiración, pero menos es más no es mi cita favorita. No os impacientéis, queda muy poquito.    ¡Ay, qué nervios!

Después de la graduación tengo un millón de eventos y un millón de cosas que contaros, así que a partir del 9 de junio, Talla treinta y ocho volverá a tomar vida. 

Hasta entonces gracias como siempre, por vuestro tiempo y paciencia, y deseadme suerte.

¡Nos vemos en una semana!

Hoy mi cuerpo pide salsa. 

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES! 

Hi guys…

Como siempre comienzo daros las gracias, porque seguís semana tras semana apoyándome como si no existiera un mañana. También porque sois los mejores, porque cada vez somos más y porque sí, que hay ser agradecido en esta vida. 

Dicho esto, comenzamos con el post de hoy. (No hace falta que aplaudáis) 

La verdad es que hoy hace un frío que pela. Tiempo, me estás mareando. Invierno un día, primavera otro… Hoy os traigo una propuesta que la verdad es que además de parecerme acertada para este tiempo, me encanta. 


No es ni la primera vez que me veis este vestido, ni la primera vez que veis estos botines y aunque no es “propio” de una blogger repetir, ME EN-CAN-TA. (Y además, el día que yo no me salte una “regla” o siga al pie de la letra cualquier protocolo  absurdo, sabed que me habrán suplantado.) 

Es un outfit divertido, versátil, y con estampados atemporales que no pasan de moda. Porque… ¿Cuántas temporadas llevamos viendo las rayas marineras? 


Muchas os echáis para atrás con las rayas horizontales porque nos hacen parecer más anchas, pero tengo que saltar esta vez en defensa de nosotras mismas. Tenemos que sentirnos conforme y cómodas con nuestro cuerpo, mirad sino a Kim Kardashian.

 Además cuanto más delgadas sean las líneas entre sí, menor será el efecto de este estampado, tan criminal a veces y que tanto nos preocupa otras tantas. El amor de verdad comienza con el amor propio. ¿Os habéis levantado alguna mañana y habéis gritado al espejo: qué guapa soy y que mujerón tengo hoy delante. Que se preparen las calles, que salgo ya? No, ¿verdad? Pues empezad a hacerlo.

No es hipócrita, tener autoestima está bien. Dejaros de estupideces. Dejaros de prejuicios, dejaros de tonterías, y quereros de una santa vez. Al fin y al cabo, si queréis lucir tipín, espero que sea por vosotras mismas y no porque nadie se meta donde no le importa.


Volviendo al look que me voy del tema y si no, no acabo nunca. Es atemporal, es cómodo, es versátil y apto para cualquier hora del día. ¿Que es de día? Chaqueta vaquera. ¿Que es de noche? Chupa de cuero y labios rojos. Pasaros de la raya y salir esta noche por ahí. ¡Es sábado y la noche pide salsa!

Gracias una vez más por seguir a mi lado y por quererme y amarme como lo estáis haciendo. Sois geniales. Muchos me decís que me merezco todo esto que me está pasando, pero que sepáis que si me sucede, es gracias a vosotros; porque me hacéis el regalo más grande que nadie puede ofrecer a otro: vuestro tiempo. 

Gracias nuevamente y de la manera más infinita existente. Feliz fin de semana. 

L.I.