‘La vuelta de Nora’; mi regreso a los teatros

¡Buenos días, urbanita!

La semana ha comenzado. Ya es imposible escapar de la rutina. España vuelve a ser un país civilizado y ha conseguido luchar (y ganar) contra el odio. Y después de esta locura desmedida vengo a contaros que este sábado regresé a los escenarios.

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La flor del Festival de Cine de Málaga

Y no, no es de manera figurativa. Ayer tuve el privilegio de estar presente en la presentación del Festival de Cine de Málaga. Power periodista a tope. Porque… Además de estar en una gala (y fiesta, a ver qué os creéis), previamente, el equipo de HOY Magazine entrevistó a Funambulista.

Y puedes leer la entrevista aquí.

El caso es que la primavera, en su versión más volátil, colorida y ¿floral? Apareció entre los periodistas más experimentados y volátiles. ¿Qué quién era la flor andante? Pues yo. Como siempre, dando la nota:


Si me diera por ser poética, podría serlo. Muchos lo sabéis, soy muy joven (más de lo que pensáis, cabrones) y acabo de ‘nacer en el mundo del periodismo’. Primavera, flores. Lauren renacida. Lauren primaveral.

Porque los vestidos de verano también son para invierno. Es un vestido de seda, con un volante lateral. ¿El color? Rosa Barbie, que sí o sí se va a llevar a partir de ahora. Los días dejan de ser grises, y el color sale a escena. ¿La camisa? Blanca. Contraste chupachups de nata y fresa. ¿Los zapatos? Un mix de ante y vinilo de color mostaza. ¿El bolso? Color crudo con un estallido de color bordado.

Hablemos de marcas: La camisa es de Zara, el vestido de Primark. Como complementos: zapatos de Mango y bolso de Stradivarius. Para el make up vuelvo a confiar en L’oreal y Maybelline.

Os dejo el resto de fotos:

La verdad es que me lo pasé muy bien. Conocí a gente maravillosa: tanto a famosos como a simples mortales como yo. Estas fiestas, además de ser una experiencia profesional fabulosa, también lo son de manera personal.

No tengo nada más que deciros (de momento).

Sed felices,

Lauren Izquierdo.

Working girl y otros estilismos para darle la bienvenida al otoño

Oficialmente la rutina ha entrado de lleno en nuestras vidas. Tras una semana de universidad y mucho trabajo; y por trabajo me estoy refiriendo a mi entrevista a Agoney, Ester Expósito y el musical “La vida es sueño”, me he dado cuenta de que Ana Milán tenía razón: septiembre es el año nuevo de las urbanitas, y como inicio de año que es, si la cuesta de enero cuesta (valga la redundancia y ole yo), la de septiembre no te digo ná (yo ya no quiero ná).

Tan intensa ha sido mi semana, que me ha dado tiempo hasta a ponerme enferma. Como os lo cuento… El caso es que pilas cargadas, vuelta a la marcha y lunes otra vez. Por Madonna; qué poco dura lo bueno. Y el cambio es serio, tan serio que me he cambiado la foto de perfil de Twitter e Instagram, que salía en la playa. Esto es como la cera, del tirón; que duele menos.

Este lunes os traigo una propuesta de working girl. Personalmente, la moda de otoño-invierno es la que más me gusta, y como aficionada y loca de los trajes, poder ponerme una chaqueta me da la vida:

Muchos días no sé cómo ir a la universidad, a una entrevista, a un espectáculo, o simplemente a tomarme un Martini o una birra por algún bar de Madrid… Suelo tirar de estas opciones. Sinceramente, así es como voy hoy (lo digo en serio). Me siento cómoda, me siento yo, y sientan muy, muy bien.

Hasta hace poco no era muy fan de los vaqueros. He de confesar que uno de mis mayores complejos siempre han sido mis piernas, ya no; ahora me encantan: los vaqueros y mis piernas. Habiendo hecho esta confesión, propongo que nos volvamos a centrar en el look y en lo sencillo, fácil y versátil que es:

Composición: jeans, blusa lencera, blazer oversize fluida, botines. Como complementos: cinturón, clutch artesanal, pendientes artesanales. Sencillo, fácil; y si alguien pregunta por mis gafas, diré que, aunque no lo parezca, soy miope.

Los pantalones son de Stradivarius, están mucho más rotos que el día que me los compré, pero es que a mí me gustan así; la blusa es de H&M; y la mejor inversión de mi vida es de Sfera. Actualmente, ya no quedan existencias. Fue una de mis primeras compras aquí en Madrid. Estaba de rebajas, cómo me alegro de que mi compañera de piso me animara a comprármela.

Con respecto a los botines, sí; son por los que tanto me preguntasteis el año pasado. Están como nuevos, otra compra estrella. Los pendientes y el bolso, como ya he dicho, son artesanales y me los traje de mi viaje a Granada.

Como siempre, las fotos son de la increíble Beatriz Jericó, que me saca guapa hasta cuando estoy malísima de la muerte.

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Parece Nueva York, ¿verdad? Pues no, es Madrid, una ciudad que me tiene eternamente encandilada.

Pasad buena semana, bonitos; y ya sabéis: llega el otoño, dad rienda a la imaginación y sacad los trajes, que sientan muy, pero que muy bien.

Lauren Izquierdo

Historia de un helado incomprendido

No lo entiendo. No lo entiendo de verdad. Normalmente, esto no suele pasar. Tengo calor. Mucho calor. Estoy sudando. Estoy perdiendo consistencia. Tengo siete pares de ojos observándome con recelo. Yo sé que quieren comerme. ¿Por qué no me comen? Yo sé que quieren disfrutar de mi sabor. Lo veo desde la vitrina cuando pasan, lo veo cuando me miran, y no los culpo, tienen motivos. Esto es así: estoy muy bueno. Muy, muy bueno. Y no soy un ególatra. No, no, no; solo soy realista. Por eso no lo entiendo. Es que no lo entiendo. Estamos a cuarenta grados a la sombra. Agosto ha empezado con un calor atroz, y soy una de las mejores salvaciones del verano. Ese odioso tinto me hace la competencia, pero yo he existido durante toda la vida. Y lo bueno perdura. Además, que soy muy versátil; y tengo más sabores que Carmen Lomana vestidos. Chica, que estás a pie de playa, y yo aquí no soy barato. ¡Cómeme! Mírala, si parece lela. ¿Puede hacer alguien el favor de comerme?

Jo. Si lo llego a saber no me gasto cuatro euros. En verdad me apetece, pero es que no paran de mirarme. Debería darme igual, lo sé; pero en verano pierdo seguridad en mí misma. No me siento acomplejada, pero eso de estar con los michelines al aire no hace que me sienta especial especialmente lo que se dice cómoda. Y menos con ellas delante. Sus ojos me miran desafiantes. 

Tendrá valor. ¿No irá a comerse eso verdad? ¿Es que no sabe que esta en marcha la operación bikini? Yo hoy ni siquiera he comido. Que alguien se lo explique, por favor, que me está poniendo nerviosa. ¿Quién la ha traído?

Por desgracia, para muchas personas el verano es un calvario, y no porque hagan cuarenta grados a la sombra, que también, sino porque cada día el ser humano se vuelve más hipócrita, más cínico y mucho, pero que mucho más cruel.

Las redes sociales se han llenado de palabras afiladas que tienen el mismo efecto que el día a posteriori de la primera clase de crossfit. Los cánones que esta sociedad de mierda ha implantado están llegando demasiado lejos. Hablamos del body shaming. Su traducción al español corresponde a “cuerpo avergonzado”. En resumidas cuentas, un cuerpo que no cumple con los estándares de belleza establecidos por la sociedad actual.

Ya no se critica el hecho de hacerte una foto en la playa, otra absurdidad de la que ya hablaré otro día, sino que ahora parece que, o tienes unas medidas concretas o no tienes derecho a subir una foto sin ser humillada públicamente. Humanos, despertad. Despertad porque hay animales más cívicos que vosotros, además de menos gilipollas.

Esta aberración comenzó con vituperios de usuarios hacia fotos en bikini o bañador que famosas y celebridades colgaron en sus redes personales. Un caso viral es el de Chiara Ferragni en su despedida de soltera. Lo más indignante de toda esta parafernalia es que la mayoría de esos comentarios punzantes son obra de mujeres. Es decir, ya no solo tenemos que combatir contra los machitos que nos comentan puta, zorra, te partía en dos, o el clásico hola, guapa, ¿tienes WhatsApp?; sino que ahora tenemos que batallar con cuatro retraídas que tienen más complejos que Paquita Salas ganas de comerse un Donettes. Chica, supera primero tus propios fantasmas y y deja en paz a los demás.

Y algunos dirán que esto es libertad de expresión o que España, para lo que quiere, ojo al dato; es un país libre. Tu libertad de expresión comienza donde acaba la mía. Por lo que no es libertad, es opresión. Le arrebatas a alguien el derecho de expresarse libremente como persona para alimentar el ego, tus propios complejos, y un exceso de libertad que ni viene al cuento ni es necesario. Luego le echan la culpa a la industria de la moda por promover la anorexia, que no digo que algunos no lo hagan, aquí nadie es un santo, y quien lo sea ya irá al cielo; pero pensemos un momento en la clase de monstruos en la que nos estamos convirtiendo, en el odio y en la inseguridad en uno mismo que estamos fomentando y en el aburrimiento y en la vida vacía que estamos demostrando que algunos tienen. Venga, por favor. Esto es una vergüenza.

Vergüenza es lo que yo siento y lo que muchos y muchas deberían sentir. Que no hace falta que nos recuerden que tenemos estrías, que no hace faltan que nos recuerden que tenemos celulitis, pelos o kilos de más, que tenemos ojos; pero lo que no me parece normal es que si una persona se quiere tal y como es, o no, porque eso no lo sabes; tengas que venir a joderle la marrana, hablando en plata. Encima, además de un aberración me parece de una cobardía impetuosa: ni siquiera a la cara, todo detrás de la pantallita dichosa.

Así que la próxima vez, piénsalo, pero no lo digas. No lo digas porque no es necesario, y como dijo Christina Aguilera: You are beautiful no matter what they say. Words won’t bring you down.

Una última cosa: pensad y solidarizaros con los helados, que en verano, si no te los comes, se vuelven unos incomprendidos y no hay Dios que los soporte.

Y como no podía ser de otra forma, os dejo con una foto mía en bikini, y a quien no le guste, pues que no mire.

Lunes, y me siento genial.

¡HOLA A TODO MIS LECTORES!

Hi guys!

¡Feliz lunes! Sí, son felices, que no os engañen. ¡Seamos positivos! Hoy os escribo en el tren. Son las ocho de la mañana y voy por mi segundo café, quizás por eso ahora mismo la vida es maravillosa. Este puente (llevo sin ir a clase desde el miércoles) he tenido millones de cosas por organizar, por hacer, y seamos claros: cuanto más días libres tengo, menos ganas tengo de hacer nada (ahí le has dado) Las sábanas se han adherido a mi cara como las mascarillas de carbón que tanto se pusieron de moda y por eso, para mí y para vosotros, buenos días.

Hoy os traigo un look que, personalmente me fascina. Lauren, siempre dices lo mismo; y es verdad, pero si no me gusta a mí, que soy la que lo llevo, no sé a quién le va a gustar. ¿Y has necesitado muchos años de carrera para llegar a esa conclusión? Pues no, porque todavía estoy en primero.

Me centro, porque a veces desvarío… Me estoy haciendo mayor.

El caso es que me encanta. El jersey oversize, los colores neutros, mis botas altas, y mis labios rojos. Siento que nadie puede pararme.

Esto último puede parecer una tontería, pero no lo es. En nuestra mano se encuentra el querer sentirnos guapas, guapos, el poder con todo. Mi madre siempre me decía de pequeña que tenía que saber ser yo misma por mí, y no por los demás. Sabia, madre. Esta última frase he acabado aplicándola para todos los campos de mi vida.

Así que ahora os digo yo a vosotras y a vosotros: “Vístete para gustarte a ti y no para los demás.” Siéntete guapa, guapo, sexy, poderosa, poderoso, ¿por qué no? ¿Quién te lo impide? Si te apetece ir a por el pan en tacones, adelante; y si te apetece ir a una gala en chándal, ¿qué? ¿Qué pasa?

No puedo decir que sea licenciada en moda o que tenga un máster, pero una de las cosas que he aprendido del mundo de la moda es que la moda no es el cinturón, como muchas personas creen, sino que es más como el brilli brilli de La Vecina Rubia.

Así que cálzate unos tacones, o unas zapatillas, qué más da, y sal al mundo. Porque una cosa está clara, nadie va a hacerlo por ti.

Solo me queda daros las gracias por vuestro tiempo y por llegar al final. De verdad, estoy muy agradecida. Os quiero un montón y nos vemos muy pronto con otro post en “Talla Treinta y Ocho”. Pasad buena semana. Es vuestro tiempo, y no hay cosa que me guste más que me digan “Lauren, el tiempo es tuyo”.

L.I.

¡En el Retiro con buen tino!

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!

Hi guys!

¡Y feliz lunes! Ya sé que parezco bipolar a veces. A menudo, comienzo diciendo que odio los lunes, y no me falta razón. Comenzar la semana siempre se me hace cuesta arriba: la alarma a las seis, los dos cafés y escuchar tres horas de filosofía política no es que sea de mi más sincera devoción, pero seamos positivos. Soy una persona positiva, algo dramática y un poco loca, pero siempre positiva. Ante todo.Si piensas en cosas buenas, te pasaran cosas buenas.”

Bueno, o eso dicen.

Basta de cháchara que me enrollo como las persianas ¡y vamos a lo que vamos!

Este fin de semana mi fotógrafa ha sido Natalia Reyes, va mi clase de periodismo, es un amor. Decidimos escoger el Retiro porque ahora comienza a inundarse de hojas de color carmín y calabaza y es una maravilla.

Además, mi look contrastaba tan bien con el paisaje, que hasta a mí me enamoró el resultado…

Muchos de vosotros estaréis pensando ese mono me suena y no os falta razón. ¡Me habéis pillado! En esta época donde nadie sabe qué narices ponerse, llego yo con este mono de cuadros oversize. Si este año se llevan los cuadros, no os quepa duda que el año pasado también se llevaban.

Este mono es con el que asistí al desfile de Moisés Nieto en septiembre de 2016, y al parecer fue una buena compra dado que este año puedo seguir poniéndomelo.

Es de Asos, para quién se lo pregunte, pero como bien sabéis, siempre me preocupo de dejaros en mi 21 buttons (Laurenizquierdo, ole el spam) las prendas para que podáis llegar a ellas sin problemas.

Os dejo unas cuantas fotos más. La verdad sea dicha, me lo paso como una niña pequeña haciendo estas sesiones, y las hago con mucho gusto para que os lleguen a vosotros con la misma ilusión que intento trasmitiros.

Y ya como siempre, solo me queda deciros que nos veremos muy pronto con otro post en “Talla Treinta y Ocho By Lauren”. Disfrutad de este puente, sois los mejores y desde mi más profunda sinceridad, gracias por vuestro tiempo. No sería lo mismo sin vosotros.

L.I.

Descubre a Tomás Ocaña: “No era nadie, pero tuve la oportunidad de hablar con gente que sí lo era.”

Nuestro alrededor se encuentra repleto de personas que nos llegan a sorprender casi tanto como la Navidad. El pasado veintiséis de octubre, descubrí  a una persona increíble, descubrí a Tomás Ocaña, periodista de investigación.

Tomás Ocaña es un hombre que trabaja actualmente en una rama del periodismo que muy poca gente conoce: el periodismo de investigación. Desgraciadamente, cuando pensamos en el oficio del periodismo nos viene a la cabeza revistas el corazón y programas de televisión donde lo único que hacen es meterse en la vida de los demás. Este es nuestro día.

Como casi todos, Tomás comenzó siendo un becario más, y trabajando en medios de comunicación modestos. Tras haber conseguido tres Emmy y haciendo un hueco extraordinario en su agenda, Tomás acudió a la Universidad Carlos III de Madrid para hablarnos un poco de este oficio y para contarnos lo peligroso, serio y comprometido puede llegar a ser. No quiso ser el protagonista exclusivo de la conferencia, sino que dejó pie para que los presentes habláramos y dejáramos desnudas nuestras preocupaciones más alarmantes.

Una de las cosas que le preguntaron es que si había sentido miedo alguna vez, a lo que éste respondió:

               A mí no me parece justo hablar de miedo cuando hay periodistas en México, en los Narcos. Mi amigo Javier, que desgraciadamente ha fallecido hace poco me decía: “Tomás, no te equivoques. Tú vienes, haces el reportaje y te vas, pero ellos saben a qué colegio van mis hijos y dónde trabaja mi mujer.”

En la historia de Chapo tuve miedo. Nos enviaron amenazas. Recuerdo que fuimos a un centro comercial donde había una cruz en el aparcamiento. Nadie aparcaba cerca de ella y me acuerdo de que a los pocos segundos de estar grabándola, se nos acercó un segurata con una K-47. El cámara corrió al coche y yo me quedé entreteniéndolo y tratándolo de engañar borrando algunas fotos que había hecho con una cámara pequeña que traía conmigo. Al subir al coche vimos como hacía una llamada, y en momento en el que vi al que estaba al volante temblar, me entró miedo de verdad. Él sabía de qué iban estas cosas. Nos pasmos tres días haciendo reportajes sobre otros asuntos. No quisimos arriesgarnos. Así que sí, a veces, se pasa miedo.

Además, Tomás nunca supo que quería terminar haciendo esto. Él vivía frustrado, estaba cansado de publicar lo que le dictaban las agencias, estaba harto de recurrir a la frase de “Haz una llamada”. Tuvo la suerte de que Gerardo Reyes se cruzara en su vida. Recomienda tener un maestro, alguien que te guíe y te aconseje sobre ciertas cosas.

Para saber sobre periodismo de investigación, hay que leer mucho sobre periodismo de investigación. Diría que para trabajar en esto, la clave está en no constituir primero el titular. Es un periodismo colectivo. Aquí nada es de nadie, ni nadie es más que nadie. Pueden surgir disputas dentro del equipo, pero fuera de la oficia siempre seremos una piña que se apoya.

Al hablarnos sobre la importancia de este periodismo y en cómo los detalles son los que marcan la diferencia comentó:

 Hay que tenerlo todo muy bien atado antes de publicar algo. Si hay alguien que puede rebatirte algo, la potencia del mensaje se cae. Nosotros viajábamos como abogado del diablo. Siempre debes tener a alguien dispuesto a hacerte las preguntas que te haría un lector. Tú sabes cuáles son tus puntos flacos. En esta profesión no existen los atajos, y nunca puedes decir que el fin justifica los medios. Hablamos de ética, si haces las cosas mal, además de sufrir tú y tu equipo, sufre la investigación.

Pero no todo es de color de rosa. Tomás Ocaña respondió a la pregunta de la frustración, y cómo muchas veces el trabajo de años no se ve bien recompensado.

Este es el periodismo que aporta a la sociedad, y es frustrante que muchos trabajos no se los tomen en serio, pero tenemos que tomar muy claro cuál es nuestro papel. Solo informamos. Nuestra labor es encender los focos del escenario para que se descubra la verdad, y lo conseguimos encontrando a esa persona que se siente frustrada, engañada o enfadada. Todos los locos tienen algo de razón y es importante escuchar a todo el mundo. Este periodismo se encuentra en el ámbito de lo chungo, no contamos historias bonitas. También hay sexismo, pero dentro de este machismo somos muy críticos. Tenemos muy claro que las mujeres son muy buenas en lo que hacen y en lo que se proponen.

Tras revelar estos aspectos que muchas veces no nos quedan tan claros, Tomás Ocaña terminó su charla diciendo:

El periodismo de investigación ha llegado a España en el mejor momento. Hoy en día, con los blogs y las redes sociales, el periodismo tradicional está acabado. Si no posees algo en lo que te diferencias o un contenido exclusivo, todo se convierte en una noticia más. No estoy menospreciando el trabajo de mis compañeros, ni mucho menos, creo que hacen una labor fantástica, labor que yo también he hecho, pero ahora todo el que tiene un perfil y va a cualquier sitio, informa. Opino que este periodismo, el periodismo de investigación, es el futuro. 

De lo que no hay duda es que, Tomas Ocaña, poseedor de tres Emmy, además de ser una persona que ama lo que hace y de la cual, se siente orgulloso, es una persona sincera. Se convertirá en mentor de muchas personas, las cuales no habrá duda alguna de lo afortunadas que serán. Tomás Ocaña se ha convertido en uno de los principales referentes de miles de estudiantes que, como él, están deseando licenciarse en periodismo y acabar descubriendo la verdad de una sociedad llena de secretos.

Por lo que, gracias, Tomás.

Y a vosotros os veré muy pronto con otro post en “Talla Treinta y Ocho By Lauren”. Hasta entonces, sed felices, pasároslo bien y a todos, desde mi más infinita sinceridad, gracias por vuestro tiempo.

L.I.