Lo que no leerás en los periódicos de los desfiles de hoy (Day 1)

Es el primer día. Todo el mundo está muy nervioso. La MBFWMadrid no ha empezado oficialmente, eso será el viernes. Madrid es Moda recoge los lugares más icónicos, vanguardistas e innovadores de la ciudad. Yo hoy voy muy mona. Todo hay que decirlo. Cómo iría a comprar el pan un miércoles a las 6 de la tarde.

Malne ha presentado un fashion film con unas declaraciones maravillosas. Hemos vuelto a nuestros principios, a cómo se hacía la moda antes. El sello fast fashion se está cargando el planeta. Debemos empezar a pensar en la moda de una forma más sostenible. No puedo evitar recordar mi artículo Armarios de plástico y ese eslogan con el que lo di por acabado: “nos estamos cargando el planeta a 4,99€ la camiseta”. Así, Malne elabora un cortometraje que muestra la calidad del diseño español y cómo, aunque no apreciemos lo que tenemos (porque se tiende a apreciar más lo exterior que lo propio), la costura, las estructuras, los volúmenes y los colores característicos de España, gustan, y gustan mucho.

Elegancia, sofisticación y potencia en el ensalce de las virtudes de la mujer. Así podríamos resumir su presentación.

Maya Hansen es otra cosa. Anima el ambiente con una limonada previa. ¡Qué calor!

Volvemos a la pasarela convencional, aunque se haga en un espacio más innovador. Estrés, nervios y un ay, tía; no caigo. A ver, ¿tú de dónde eres? Y no es ego, sino que no me puedo creer que la de comunicación no se acuerde de mí, simplemente porque le he hecho una entrevista hace menos de una semana. Y se publicó ayer. ¡Y hoy! Dice que le sueno, pero eso es lo que se dice en estos casos y yo no tengo ganas de follón. Aunque cuando se te nota que mientes, quedas peor.

Total, que tendrían que haberme puesto en primera fila y me han puesto detrás de Lucía Ramos (la doble de Aitana, al principio creía que era ella) y Adriana de Maestros de la Costura, solo porque ellas tienen unos cuantos de miles de seguidores más que yo. Y aunque en mi asiento pone prensa y yo he venido a hacer mi trabajo, estoy rodeada de las madres y acompañantes de las famosas. No conozco a ningún compañero de profesión (y eh, me los conozco a (casi) todos). Qué casualidad. Sin embargo, una chica (que se le ve un poco perdida, la verdad) de Yo Dona está a mi lado.

Estrés, nervios y un ay, tía; no caigo. A ver, ¿tú de dónde eres?

Pero no soy la única que sufre. Enfrente tengo a una actriz (muy famosa) que ha venido con su madre y la está poniendo negra. Va a gritar de un momento a otro. Se le nota en la cara. Está incómoda. Y aburrida. Va vestida como la Samantha Jones de los 90’s. La madre no para de hacerse selfies. Cree que no, pero le han hecho los botox fatal. Y pongámonos exquisitas: ese ángulo del selfie no es el más indicado.

En la sala de al lado tengo a las ‘influencers del momento’. Me suenan dos, conozco a una. También está la Acme y Agatha Ruiz de la Prada (con su muleta, pero siempre divina de la muerte y llena de color).

Maya empieza 26 minutos tarde. La gente está impaciente, pero no habla entre ella. O se gritan o pasan su tiempo dentro de las pantallas. Lo que más me entristece es que todo esto también forma parte del desfile. Y muy poca gente lo tiene en cuenta.

Está la Acme y Agatha Ruiz de la Prada (con su muleta, pero siempre divina de la muerte y llena de color)

No veréis nada en Instagram, el pendiente de Adriana entorpece la vista. Pobres stories.

Bueno, hay esperanza, lo nuevo de Maya es demasiado bueno para ser real. La niña de Yo Dona me deja un huequi. Entre compañeros nos ayudamos.

Locura, sensualidad, diversión, inocencia, dark, bridal y mucho color; así es Globetrotter.

En cuanto termina, me levanto de mi asiento y me voy. Con una bolsa regalo, eso sí. Me espera una noche larga. Mañana todo en HOY Magazine.

El concepto de ‘haute couture’ y arte, hoy tiene nombre, y ese es Malne.

Hace tan solo unas semanas escribía sobre la luz, la cercanía y el buen rollo que trasmitía la casa de Malne. Hoy, la firma se ha traspasado a las pasarelas de Ifema, bajo el nombre de “Nuda Veritas“.

Esta nueva colección está inspirada en la mujer contemporánea, esa mujer todo terreno que puede con todo lo que le eches. Y no por ello debe dejar a un margen esa feminidad que tanto la identifica, esa feminidad que tanto disfruta. Puedes poder con todo y estar guapa, puedes poder con todo y sentirte guapa. Por eso, la musa ha sido, nada más y nada menos, que la cantante Brisa Fenoy.

Hemos podido ver desde abrigos con hombreras hasta trench y vestidos de noche semitrasparentes. Todo ello con increíbles deportivas, ojo al dato.

Además, han usado distintos tejidos y texturas, como las plumas o el estampado tweed. Los colores como el negro, azul, blanco o marrón, dominaban la pasarela.

Siete cambios de música, un juego de luces majestuoso, y veintiséis diseños, han conseguido enamorar a todos los presentes. Las luces, el espacio, la música, e incluso los propios andares de las modelos, reforzaban el concepto mujer del s. XXI.

He de reconocer que cuando visité el atelier y vi las prendas, me gustaron, y mucho; pero no ha sido hasta hoy, cuando he sabido lo mucho que lo hacían. Sabes que te gusta y que disfrutas algo cuando te das cuenta de que estás aplaudiendo como una descosida al terminar. Mis ojos encharcados en lágrimas, el vello de punta, y un sentimiento de incredulidad y de plenitud en el pecho.

Me ha encantado, y es que me he dado cuenta de que Malne no es solo ropa, o simple moda; Malne es arte. Y como diría Gustav Klimt: “si no puedes gustar a todos con tus hechos y tu arte, gusta entonces a unos pocos. No vale la pena gustar a muchos.”

Gracias de todo corazón a Paloma Álvarez y a Juanjo Mánez por la invitación. He disfrutado un montón.

Y a vosotros, fieles lectores, gracias por seguirme, por llegar hasta el final, y por vuestro tiempo, es el regalo más bonito que me podríais dar.

Lauren Izquierdo.

Lauren en Malne.

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!

Hi, guys! ¿Cómo están esos cuerpos?

Comienza la 67* edición de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid 2018, y para mi gran privilegio, voy a ser partícipe de ella.

De hecho, esta noche estaba comiendo pizza, helado y coca-cola (plan universitaria estresada) y comentaba con mi compañera de piso la ilusión que me provoca estar invitada a siete desfiles, confirmados (a última hora puede salirme alguno más, cruzad los dedos por mí).

No he podido evitar volver a recordar mi visita al atelier de una de las marcas más prestigiosas y con más peso de este país, Malne. Alta costura. Haute couture.

El caso, es que este año soy una de sus invitadas (increíble, pero cierto. Parece que algo estaré haciendo bien).

Fui a recoger mi invitación en cuanto me lo dijeron. Me perdí, eso lo primero. No estaréis extrañados, no os culpo. Soy yo. Cuando por fin conseguí encontrarlo, corriendo y con un 5% de batería, quise respirar tranquila. Toqué el timbre, intentando parecer una persona normal, y una chica muy simpática me preguntó mi nombre y me dijo que subiese. A todo esto, y de manera un tanto surrealista, alguien me toca el hombro y me dice que es Juanjo Manez, uno de los creadores del sello. Yo quería morirme. Juanjo sonreía, muy simpático. Al entrar al ascensor, la invitada y modelo en el desfile del próximo 27 de enero, llega y sube en el ascensor con nosotros. Yo, Lauren Izquierdo, periodista en proceso y propietaria de este blog, en un ascensor diminuto con Juanjo Manez y con una de las modelos . ¿Alguien puede decirme si esto le parece real?

En ningún momento me sentí incómoda, pero nada más llegar al atelier, el abrigo de pelo fue fuera. Qué oportuno.

Juanjo me condujo a una sala donde se encontraban todos los diseños que vería en la pasarela, mientras buscaba mi invitación. Me tomé la libertad de deambular por la sala y de observar cada uno de los diseños. Me hacía falta un barreño para recoger la baba. La admiración, la pasión y el talento estaba impregnado en cada pieza, en cada prenda, en cada costura.

Cuando el diseñador volvió, me explicó un poco de qué iba la colección, en quién o qué se habían inspirado; era una primicia, era un gran privilegio. Cada palabra, cada molécula o ápice de información que me trasmitía como simples anécdotas o “detalles sin importancia” todavía los retengo en la mente. Encima, elogió mis pendientes (no me los voy a quitar nunca).

Al decirle que era estudiante de periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid y que tenía un blog de moda reivindicativa (mami hablando bien de su hija) decidió enseñarme el atelier. Yo no sé si se alinearon los astros o si era mi día de suerte, pero algo debía de ser.

El atelier… ¿Qué os puedo decir? Una pasada. Me sentía entre la maison de Valentino y el estudio del personal shopper en el El diablo se viste de Prada. Me presentó al equipo, a la mascota… El atelier es un espacio minimalista lleno de modernidad, fotografías, paredes blancas y bocetos por todas partes. También conocí a uno de los fotógrafos, Juan Martín. Se me quedó la espinita clavada, dado que no pude conocer a Paloma Álvarez. Pero otra vez será, ¿quién sabe? Quizás vuelvo algún que otro día.

Debo confesar que me sorprendí. El cine y el chismorreo domina nuestra vida. Jamás pensé que un diseñador de la talla de Malne fuera tan cercano, tan familiar, tan simpático. Quizás esperaba que me diera la invitación con la uña y que me echara casi a patadas, pero me equivoqué, y eso que no suelo tener prejuicios.

Malne es un espacio donde se respira familiaridad, cercanía, pasión, talento, calidad, y sobre todo, moda. Estoy deseando que llegue el día 27, para poder ver,todo lo que tuve el privilegio de contemplar, encima de las pasarelas de Ifema. ¿Y tú, me acompañarás?

Por lo pronto, tienes una cita conmigo esta tarde a las siete en mi Instagram con el desfile de Francisco Saéz, y mañana aquí, en el blog.

Comienza la fashion, sobredosis de talento.

L.I.