Un, dos, tres; ¡ganga!

Dios, qué pantalones; son preciosos. Joder, y qué caros son. ¿Por qué no nacería rica? ¿Me los compro? ¿Y si me espero a que los rebajen? Total, las rebajas empiezan mañana. ¿Pero y si me los quitan? ¿Y si cuando voy a comprarlos ya no quedan o mi talla se agota? ¿Qué hago? ¡Joder! ¿Qué hago? Es que ya me estoy imaginando con ellos puestos. Podría combinarlos con el body de pedrería, o con el crop top de encaje; ¡hala!, y con la camiseta básica blanca. Son muy versátiles, y ponibles… Madre mía me va a dar un parranque, ¿qué hago? ¿Me los compro o me espero? Es que si mañana no están… ¡Me casaría con ellos! Venga, tiro una moneda y si sale cara me los compro y si sale cruz me espero. Joder. Es que son 30 euros de rebajas… ¡Venga, cierro los ojos y que sea lo que Dios quiera! Tres, dos, uno… Cruz, hala, pues me espero. Como no estén me va a dar algo.

¡Ay! Queda un minuto… Tres, dos, uno… ¡Refresca! Ay, ¡están! ¡Qué están! ¡Comprar! ¡Comprar! ¡TOOOOOOOMAAAAAAAAAA, QUE ME HE AHORRADO 30 EURAZOOOOOOOS! ¡Si es que a lista no me gana nadieee! ¡Verás cuando se los enseñe a mis amigas!

No hay cosa que me guste más que una buena ganga. Me hace sentir realizada y me siento inteligente, he comprado una prenda por mucho menos de su precio original, ¡viva yo! Aunque eso pueda suponer que te tires de los pelos con otra mujer que quiera la misma prenda que tú, yo la vi antes, tía lista; es mía.

Comprar esos pantalones que querías desde hace tiempo a mitad de precio es una de las mejores sensaciones de esta vida. ¿Estamos de acuerdo? Bien, pues hace unos días se abrió en Twitter una polémica, cómo no, se abren polémicas hasta de cuántos abdominales hago al día (0), sobre si vestir de marcas caras es más digno que vestir de marcas low cost.

No me voy a andar con eufemismos ni voy a intentar suavizar mis palabras acerca de lo que pienso: me parece una idiotez, y abro paréntesis para explicar que el significado de idiota según su significado etimológico corresponde al de persona sin ideas o lo que es lo mismo, falto de inteligencia, así que creo que estaréis de acuerdo conmigo al expresar mi sentimiento de disconformidad acerca del asunto. Y para que estéis más informados y para argumentar y validar mi opinión os voy a explicar por qué esta chica y todos los que apoyaron su argumento no tienen ni idea de lo que dicen, abro paréntesis (vamos, que son gilipollas).

La historia de la moda es más larga y enrevesada que La historia interminable, pero para simplificar diré que actualmente existen cuatro conceptos de los que hay que saber su significado. El primero de ellos es la haute coture, alta costura. El primer diseñador en confeccionar prendas de este calibre fue Charles Frederick Worth. La alta costura son prendas realizadas a mano, lo cual implica nada de máquinas, son creadas a medida del cliente y se consideran un arte por su gran valor, de ahí sus precios.

Más tarde apareció lo que todos conocemos como fast fashion. Este concepto proviene de los cazadores de tendencias. Es el responsable de llevar la moda de las pasarelas a la calle y, por tanto, hacerla más accesible a nuestros bolsillos.

La aparición del prêt-à-porter (listo para llevar a la calle) marcó un antes y un después en la historia de la moda: los patrones comenzaron a realizarse en serie, produciendo moda de diferentes calidades y precios, y se trasladó a las calles.

La democratización de la moda comenzó a emerger de la nada. La moda tal y como se conocía dejó de ser un fenómeno de élites para convertirse en un fenómeno de masas, lo cual indujo automáticamente a una mayor libertad a la hora de vestir, de expresarse y de consumir.

La marca H&M fue pionera en fusionar el high cost con el low cost: “la moda no tiene que ser una cuestión de precio”, llevando a cabo su primera colaboración en 2004 con el reconocido diseñador Karl Lagerfeld.

¿Cuál es el problema actual? La obsesión, la adicción y la manera irresponsable de consumir, de elaborar y de crear moda que poseen algunas empresas de la industria fashionista. Sí, estamos hablando de la explotación infantil y de la miseria que les pagan a los trabajadores, pero… ¿En algún momento de mi discurso he mencionado la palabra dignidad? Según la RAE, la dignidad es la gravedad y el decoro de las personas en cuanto a su manera de comportarse. ¿Dónde tiene cabida entonces la dignidad a la hora de vestir? Si una camiseta está bien confeccionada, está limpia y no tiene agujeros ni está raída, ¿qué problema hay? ¿Y si tiene rotos o está raída como en algunas tendencias o porque me da la gana, qué? ¿Por qué vas a ser tú más digno que yo? ¿Eres más por vestir de Levis que de Primark? La respuesta puedes encontrarla en las escuelas de negocio, quienes estudian el llamado efecto Primark y no el efecto Levis.

Por concluir diré que la dignidad tiene que ver más con el comportamiento y con la educación que con la manera y el presupuesto para vestir. Y sí, cada uno es libre de decir lo que quiera, por eso existe la libertad de expresión, pero el mundo es mucho más agradable cuando la gente se guarda sus clasistas y elitistas gilipolleces. Si quieres vestir de Levis, Armani, o de Chanel toda tu vida porque te lo puedes permitir, adelante, estupendo, pero no compares ni aclames tu estatus con el de otra persona mencionando a la dignidad, porque entonces demuestras que te sitúas muy por debajo y que no tienes educación ni respeto. Y eso no lo puede comprar el dinero, ¡vaya!

Dicho esto solo puedo añadir una cosa más: ¡qué vivan las camisetas de tres euros!

Segundo capítulo de mi libro: Silencio.

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!

Hi, guys! Hoy estoy extremadamente feliz porque es el primer día que voy a estar en la zona  prensa de un desfile, así que mañana espero tener una crónica barra crítica que os enamore y enganche tanto como espero que me enganche a mí. La ESNE ha tenido el precioso detalle de tenerme en cuenta para su lista de invitados especial, así que tendré una acreditación con mi nombre y todo. ¡Es tan guay!

Al estar tan feliz he decidido haceros un regalo y os he publicado el segundo capítulo de mi libro, ya que he podido observar que el primero tuvo muy buenos resultados. Si no recuerdas el primero no te preocupes Capítulo uno de mi nuevo libro, Silencio. con que pinches en lo azul será suficiente, te llevará a la entrada donde lo publiqué. Una vez más solo espero que os encante y nada. Nos vemos esta tarde en mi Instagram y mañana con otro post en mi blog “Talla treinta y Ocho”.

L.I.

CAPÍTULO II.

Manuel, Marco, Carlos, Mikel y Martín.

Eran tantas las cosas que me resultaban inverosímiles en esta historia. No sabía por qué me habían contratado. ¿Por qué ahora quería que formara parte de su séquito? No sabía nada de ese hombre, solo que quería que fuera su secretaria porque Julia Jones iba a ser madre. Qué bonito. Ojalá yo tuviera a alguien con quien poder volver a intentarlo. Siempre quise ser madre, pero al igual que mis centenares de proyectos de obsesiva adolescente, no había cumplimentado ninguno. Decidí investigar a Maximum Smith, tratar de averiguar algo que todavía no supiera. Mañana debería darle una respuesta. Era el segundo millonario más rico del mundo y lideraba la herencia del proyecto ambicioso de su padre Maximum Jefferson Smith. Tenía tres hijos, trillizos; Amber era una promesa en el mundo del diseño, Carlos era escritor y estaba licenciado en empresariales y James era jugador de rugby, que si no recuerdo mal, salió un tiempo con Kate, una amiga mía de la facultad. Kate solo sale con ricos. No sé qué me sorprende más, si el hecho de lo superficial que puede llegar a ser o que cada dos semanas tenga un novio nuevo. No mantengo relación con ella. Todo se acabó entre nosotras después de nuestro viaje a las Vegas, pero las redes sociales dan mucho de sí, y aunque no la sigo en Instagram, sí que me sé su cuenta de memoria y muchas veces le cotilleo. La tía está forrada, está estupenda y encima polioperada. Algunas se lo montan bien.

El reloj anunció su llegada a media noche. No sabía qué decisión tomaría. A veces deseaba que todavía estuviese aquí. Echaba de menos tener a alguien con quien hablar. Mañana sería otro día.

 

No sé ni cómo terminé rellenando aquel extenso e inacabable contrato, pero me sentía como si estuviese vendiéndole mi alma al diablo. Posiblemente así fuera. Julia me miraba lastimosa, como si la hubiese traicionado, aunque si no hubiera aceptado, el despido de ella seguiría en pie y otro más listo que yo tendría mi puesto.

Era la nueva secretaria del jefe de la cadena de compraventa de empresas más importante de todo Nueva York, NY Publish. Un magnate en toda regla. Un idiota en toda regla; un hombre que además tenía millones de acciones distribuidas por toda el planeta que lo hacía más multimillonario de lo que ya era. Sonaba intimidante, pero quizás ahora pudiera renovar mi coche, mi pobre Jake necesitaba morir de una vez.

No puedo negar lo que me dolieron muchas de las palabras que expulsó aquel misógino de tomo y lomo. Ni siquiera sabía cómo demonios conocía la noticia de mi quinto fracaso matrimonial. Sí, la irónica historia de Hera, la supuesta diosa del matrimonio. Deberían hacer un reality show sobre mí. Al fin y al cabo lo único que me diferencia de las Kardashian es mi lamentable y actual aspecto, y si no recuerdo mal, ellas están operadas. Tengo una maldición, soy una fracasada en el amor, y no lo digo precisamente de manera figurativa. Mi vida ha ido pegando altibajos excéntricos. Mi madre no fue lo suficientemente fuerte como para cargar con todo ella sola, y no puedo culparla por ello, es más, muchas veces pienso que la culpa fue mía.

Mi adolescencia fue algo… ¿alocada? Sí, utilicemos ese adjetivo. Quizás hubiera necesitado un internado, la cárcel, o un padre.  Me casé con dieciocho años con Manuel, el batería buenorro de la banda de mi primo. Se conocieron en Erasmus. Era español y me enamoró que odiara los toros. Nunca entenderé la cultura de aquel país. Sé que cada uno tiene sus costumbres y que NY no es perfecto, pero vamos, ¿matar a un animal inocente para la diversión de otros? Adoro y adoraré España, a sus gentes, su gastronomía, su folclore, sus playas, pero aunque no sea antitaurina, lo cierto es que no es fruto de mi devoción. Aquello duró apenas seis meses. Lo descubrí con una hippie en mi cama, y además no me hacía gracia que usara mis bragas como turbante en sus conciertos.  Creía que lo nuestro duraría toda la vida, qué estúpida, y qué adolescente.

Volví a estudiar, necesitaba encarrilar mi vida, y en el segundo año de carrera conocí a Marco, un estudiante italiano que me prometió la luna. ¡Malditos italianos y maldita su labia! Era muy religioso, por lo que no copulamos hasta el matrimonio. Al principio me pareció extraño, pero poco a poco me autoconvencí de que si estaba inculcado en la fe cristiana, era algo medianamente normal. ¿Normal? Ahora no me lo parece en absoluto, y más en los tiempos en los que estamos. Cuando llevábamos un año saliendo me pidió matrimonio. ¿Matrimonio precipitado y fe cristina que impedía el coito? Me sentí confusa. ¡Ni siquiera me había presentado a sus padres!, pero como una boba alocada y una amante deseosa, acepté. La boda fue genial, pero a la semana me enteré por Margarita, mi suegra, una encantadora mujer con la que todavía mantengo contacto, que él había exilado de un convento la misma noche en la que nos conocimos. Desde que me enteré de aquello, mi matrimonio fue decayendo,  no confiaba en él, y a Marco le molestaba todo de mí, sobre todo que fuera atea. Pasados seis meses, me dijo que se volvía al convento. Pensaba que estaría mejor allí. La única a la que siempre le entregaría su amor fiel sería a la virgen, pese a que él ya no lo fuera. En un año incluso obtuvimos la nulidad matrimonial.

Tras dos matrimonios y terminar la carrera de publicidad, me largué con mis dos mejores amigas, Inés y Kate, a las Vegas. Necesitaba aclararme las ideas. Casino, juerga, y nada de matrimonios. Pasamos unos días alucinantes. Fue el mejor regalo de fin de carrera que nos pudimos hacer. Claro que volví con anillo. ¡En serio! Debería estar prohibido que Elvis case a gente estando ebria y sin testigos. Se llamaba Carlos. Era español, otro, y estudiante de medicina, un buen chico. Los dos decidimos que lo más sensato era desprenderse de ese matrimonio, que asombrosamente tenía validez. Ni siquiera sé si puedo contarlo como marido, pero era un gran chico. Me hacía reír todo el tiempo, se lo tomó a broma y tranquilizó a mi madre. Todavía recuerdo el momento en el que se lo dijimos:

 – Madre mía, Hera. Es que no piensas en las consecuencias. Tienes que dejar de vivir aventuras y empezar a sentar cabeza.

– Sra. Harrison, ambos estamos muy arrepentidos y no sabemos cómo ha podido suceder tal cosa.

– A mí no me sorprende. Cómo se nota que no conoces a mi hija.

– No, es cierto, no la conozco, pero por lo que he hablado con ella, no me cabe la menor duda de que es una mujer maravillosa.

 

Y puede que hubiéramos congeniado, pero ninguno quisimos correr riegos, y menos con un anillo de por medio. Podríamos haber seguido conociéndonos después de aquello, es más, me invitó a un par de cafés después de los trámites, pero yo lo rechacé. ¡Adiós al tercero de la lista! Y eso que dicen que a la tercera va la vencida.

Nunca me gusta citar a mi cuarto matrimonio. Fue el más deprimente de los cinco. Se llamaba Mikel, ruso. Me dejó porque se volvió gay. Ahora está casado con una amiga mía, Evelyn, pero a estas alturas de mi vida… Eso ya me da igual. No le guardo rencor, pero no le mando postales de Navidad como a los demás. No se las merece, no me gustan los mentirosos.

Tras siete años de consternación divina contra mí, conocí a Martín, un chico catalán que viajaba a Nueva York por asuntos de trabajo. Era arquitecto y se convirtió en el hombre de mi vida, pese a que suene cursi. Odio que todavía suene cursi. Lo que más me gustaba de él eran sus ojos color aceituna. Era guapísimo aunque él lo negara continuamente. La modestia era uno de sus fuertes y me hizo olvidar a aquellos cuatro patanes. No me juzgó por haber estado casada cuatro veces con tan corta edad. Simplemente sonrió e hizo un comentario gracioso. “No serás una viuda negra, ¿verdad?” Qué ocurrente. Cuando dices que llevas cuatro divorcios a tus espaldas a tus veintitrés años, te miran raro, y con motivo. Sin duda lo que me enamoró infinitamente de él fue su perseverancia, además de sus múltiples virtudes. Me mudé a España tras seis meses de relación. Lo nuestro iba en serio, aparentemente, y me alegré de poder afirmar que al fin caminaba en la senda correcta… Ninguno nos queríamos hacer ilusiones, pero sabíamos que el tiempo pasaba y seguíamos juntos, y eso importaba, ya lo creo que importaba. Una de las cosas que más le gustaba era que cantara en la ducha después de hacer el amor. Encontré trabajo en una revista de moda, que al principio odiaba, digamos la verdad. Era publicista, no una finolis de talla treinta y seis que se quejaba de que sus Manolos le hacían daño. La gente nos sonreía por la calle. Definitivamente él me hizo sentir como nunca antes nadie me había hecho sentir y era bonito poder decir aquello. Después de tres años me pidió matrimonio en una bonita casa rural en un verano muy lluvioso. Nuestra boda fue grandiosa. No quisimos quedarnos cortos en nada. Mi madre no paraba de llorar al ver que al fin había logrado ser feliz y me aseguró cientos de veces que no había visto una novia más bonita que yo… Me hubiera encantado que mi padre se hubiera presentado, me hubiera visto casada, de blanco y feliz al fin, aunque no le importara. Desgraciadamente todo termina. Mi madre enfermó en estado grave debido a un cáncer craneoencefálico. Enseguida quise estar a su lado y Martín lo entendió. Él abandonó su puesto de trabajo, tal y como yo hice en su momento, aunque lo hiciéramos por amores distintos. No tardó en encontrar otro trabajo que suplantara al antiguo. Tenía talento. Era absurdo negarlo. Era absurdo no contratarlo. Yo llené mi tiempo entrando en esta empresa individualista, NY Publish. Pronto mi madre murió. Era inevitable. Ese cáncer no tenía cura. Martín me apoyó durante todo el proceso, y yo se lo agradecí, pero no fue suficiente. Comencé a abandonarme, a llegar tarde a casa, a no aceptar sus caricias… Terminé por alejarlo de mí cuando lo que necesitaba era justo lo contario. No pude aceptar que otro ser querido me abandonara. Demasiado injusto. Demasiado duro.

Quizás este toque envidioso de ambición fuera justo lo que necesitaba para llenar mi vacía vida, pero francamente no creía que mis pantalones de pinza desgastados por las continuas lavadas y mi blusa victoriana de hacía siete temporadas encajara con el perfil que quería otorgar. Quizás en el 2000, pero no ahora. ¿Cuánto haría que no iba de compras? Tenía que admitir que era algo dejada. Era una treinta y dos añera dejada. Aunque, ¿qué habría llegado a los oídos de mi jefe que tanto lo había convencido? ¿Qué, cómo y por qué? La eficacia y mi persistencia podría decirse. ¿De verdad, Hera? Había tomado la decisión de ascenderme… E iba a aprovecharlo.

 

 

Flowers en Julio!

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!

Hi, guys…!

Estamos terminando Julio, y yo pido perdón por haberme retrasado tanto en los post que prometí que subiría más a menudo (tú siempre haciendo promesas que luego no puedes cumplir), pero bueno, aquí estoy encantada de estar una vez más con vosotros.

Hoy el día ha sido un tanto movido. Últimamente con el trabajo, la novela (pronto se lanzará y no os quepa duda de que seréis los primeros en saberlo), la mudanza, y ahora la matrícula, algo se me escapa… Ya tengo fecha de ida. Mis peúcos pisarán Madrid el uno de septiembre… Tengo ganas, claro que sí, pero tampoco me apetece dejar atrás todo esto. Al fin y al cabo, y aunque ya suene un tanto melancólica cuando ni siquiera me he ido todavía, Almoradí siempre será mi casa.

Ahora sí que sí. ¡NO ME ENTRETENGO MÁS! Es tiempo de pasear, de ir a tomar café, helado, de fiestas, de barracas, es tiempo de disfrutar. ¡Estamos en verano! Por eso os traigo una de mis más brillantes propuestas… Este vestido aguamarina que no os imagináis de dónde es…

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¿Os hacéis una idea? ¿No? Pues esta maravilla de vestido, aunque nadie lo diría, es de tachán, tachán….

¡PRIMARK!

Ahora que este verano trabajo en Zenia Boulevard tengo la suerte de poder echarle en guante a sorpresas o chollos como este. El color me encanta, el corte me encanta, el estampado me encanta… ¡ME ENCANTA! Y además creo que me va a ser muy útil, dado su versatilidad… También puedes usarlo de noche con un stiletto o un tacón de color ácido, ya sea mandarina o cereza.

Como era de día, (bien temprano, la verdad) yo he optado por una cuña de esparto de color nude y una caja de cristal, aunque perfectamente podría haber sido una bolsa de mimbre, ésas que tanto se llevan ahora. Un look de día impecable, y si no lo es, la verdad es que me da igual.

Os dejo más fotos de mi sorpresa. ¿A que es una maravilla?

Y como siempre, gracias por compartir vuestro tiempo conmigo. Hacéis que esto merezca la pena. Os prometo, y esta vez de verdad, un nuevo post esta semana… Para Sábado, Domingo o así. Ahora ya sí que me despido. Un beso muy grande, y nos vemos muy pronto en otro post de Talla Treinta Y Ocho By Lauren.

L.I.

Hoy mi cuerpo pide salsa. 

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES! 

Hi guys…

Como siempre comienzo daros las gracias, porque seguís semana tras semana apoyándome como si no existiera un mañana. También porque sois los mejores, porque cada vez somos más y porque sí, que hay ser agradecido en esta vida. 

Dicho esto, comenzamos con el post de hoy. (No hace falta que aplaudáis) 

La verdad es que hoy hace un frío que pela. Tiempo, me estás mareando. Invierno un día, primavera otro… Hoy os traigo una propuesta que la verdad es que además de parecerme acertada para este tiempo, me encanta. 


No es ni la primera vez que me veis este vestido, ni la primera vez que veis estos botines y aunque no es “propio” de una blogger repetir, ME EN-CAN-TA. (Y además, el día que yo no me salte una “regla” o siga al pie de la letra cualquier protocolo  absurdo, sabed que me habrán suplantado.) 

Es un outfit divertido, versátil, y con estampados atemporales que no pasan de moda. Porque… ¿Cuántas temporadas llevamos viendo las rayas marineras? 


Muchas os echáis para atrás con las rayas horizontales porque nos hacen parecer más anchas, pero tengo que saltar esta vez en defensa de nosotras mismas. Tenemos que sentirnos conforme y cómodas con nuestro cuerpo, mirad sino a Kim Kardashian.

 Además cuanto más delgadas sean las líneas entre sí, menor será el efecto de este estampado, tan criminal a veces y que tanto nos preocupa otras tantas. El amor de verdad comienza con el amor propio. ¿Os habéis levantado alguna mañana y habéis gritado al espejo: qué guapa soy y que mujerón tengo hoy delante. Que se preparen las calles, que salgo ya? No, ¿verdad? Pues empezad a hacerlo.

No es hipócrita, tener autoestima está bien. Dejaros de estupideces. Dejaros de prejuicios, dejaros de tonterías, y quereros de una santa vez. Al fin y al cabo, si queréis lucir tipín, espero que sea por vosotras mismas y no porque nadie se meta donde no le importa.


Volviendo al look que me voy del tema y si no, no acabo nunca. Es atemporal, es cómodo, es versátil y apto para cualquier hora del día. ¿Que es de día? Chaqueta vaquera. ¿Que es de noche? Chupa de cuero y labios rojos. Pasaros de la raya y salir esta noche por ahí. ¡Es sábado y la noche pide salsa!

Gracias una vez más por seguir a mi lado y por quererme y amarme como lo estáis haciendo. Sois geniales. Muchos me decís que me merezco todo esto que me está pasando, pero que sepáis que si me sucede, es gracias a vosotros; porque me hacéis el regalo más grande que nadie puede ofrecer a otro: vuestro tiempo. 

Gracias nuevamente y de la manera más infinita existente. Feliz fin de semana. 

L.I.

Fashion Magazines.

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!

¿Qué tal después de este puente? Hoy es miércoles, pero estoy segura de que a todos nos invade una sensación agridulce de que sea lunes, así que Lauren os propone que enchuféis la cafetera y os carguéis un buen café para empezar con energía el día.

Comienzo dándoos una grandiosa noticia: ¡HEMOS CAMBIADO EL LOGO! Sí, y lo cierto es que tiene un toque de narcisimo, pero si observáis bien las fotos, debo confesaros que cada una se corresponde a un momento especial e importante en mi vida. Qué cursi suena eso. ¡SOY LAUREN, tenía que sonar cursi!

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Sé que os tengo acostumbrados a que este debería ser un post de actualidad, y quizás os defraudo, pero no va a serlo… (decepción(?)) Tenía este post atrasado dos semanas, y todo porque tenía que leerme las cuatro revistas de las que os quiero hablar y no hay tiempo  para tanto. (Lauren no tiene tiempo, ¿hija mía, cuando eso ha sido una novedad?)

https://youtu.be/vP5Iha0M5FY

Sea como fuere, hoy quiero hablaros de los artículos estrellas de mis revistas de moda favoritas. Las revistas de moda, por norma general, tienen la misma estructura: carta de la directora, entrevistas, reportajes, y belleza. Muchas de ellas comparten mismas noticias, pero ninguna de manera copiada. Unas revistas le dan más importancia a unos artículos, y otras, a otros.

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Harper`s Bazaar.

Sin duda ella siempre se lleva la palma. Está en el pódium, liderando el primer puesto. Siempre ha sido mi favorita. Siempre lo será. (A no ser que me decepciones. Nada dura eternamente.) De Harper`s me encanta su frescura, el detallado y la innovación en sus artículos. Siempre espero que salga porque realmente me sorprende mes a mes. No me gustan las sorpresas, pero supongo que por ella, siempre haría una excepción. Este mes destacaría su artículo de La lista, sobre todo el que habla sobre Alicia Borrás; el del fotógrafo Steve McCurry, la historia de Abre los ojos, la elección de la portada de Ashley, la apología de la brexcentricidad, el reportaje de un romance de altura y quién teme a Faye Dunaway. Como veis, me es difícil escoger uno entre tantos, pero se merecen la opción. Si leéis revistas de moda, y no leíais esta, yo os la aconsejaría sin falta. Es mi favorita.

Glamour.

¡Glamour esta semana tiene a Chiara Ferragni de portada! (Demasiado notoria, Lauren.) Siempre me ha gustado esta revista, de hecho fue la primera que empecé a leer, pero confieso que, que tenga de portada a mi blogger internacional favorita ha sido un puntazo. De los buenos. Glamour es una revista detallista. Cuida hasta el más mínimo detalle y este mes me ha encantado que hablara del movimiento no make up, de Jared Leto, del club Glamour, de Jessica Alba; y como no, de Chiara.

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Divinty.

Muchos os sorprenderéis porque esta revista suele tener polémica; pero lo cierto es que a mí, me gusta. Sí. Me gusta. Es una revista fresca, asequible, y que ofrece look de marcas low cost que pueden sentarte igual de bien que unos Miu Miu. Me encantó que citara el Black Friday. Lo sé. Muchos esperáis ese día (no tanto como yo) Este mes, separa las prendas por estilos y ofrece ideas apropiadas y looks de pasarelas. Habla del mundo de las influencers y sí, cita a la sensación, Chaira Ferragni. Además tiene una sección de preguntas respuesta bastante interesante.

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Woman Madame Figaro.

Es la última. Este mes tiene de portada a la nueva recluta de Chanel: Lily-Rose Depp. Woman es una revista que le gustan los anuncios a lo grande. Pese a que no es muy cara, sí tiene una larga extensión. Este mes me ha impresionado la sección sobre los familiares de famosas glorias, la entrevista a la nueva españolada, basada en el libro de mi segunda escritora favorita, Laura Norton, no le eches la culpa al karma de lo que te pasa por gilipollas; y el reportaje de Planeta Vinilo. Además suplementa una sección deportiva, acompañada de mis zumos favoritos, Veggies.

 

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Puede que os sorprenda que no lea Vogue o Elle, pero parece que todo el mundo recurre a ellas. Alguna vez las he adquirido, pero nunca de manera reiterativa. Ahora os toca a vosotros. ¿Leéis alguna? ¿Habéis leído las mías? Si es así, ¿compartís mi opinión? ¿Os parecen una pérdida de tiempo y dinero? Estoy deseando que me contestéis como en cada entrada, por bien mail, o por un comentario normal.

Os cuento que mañana tengo una conferencia periodística en Alicante y que me podréis seguir por Snapchat (yo siempre fiel a ti) lauus99 Si me dejan grabar, claro…

Qué tengáis un maravilloso día. ¡CHAO!