¡Entrevistando a Element&Co!

Martes de nuevo. La semana ya ha comenzado, el sueño se cuela entre nuestras pestañas y el café despertino intenta paliar nuestros bostezos. Segunda semana de febrero. Hay que ver cómo pasa el tiempo.

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Conoce a Luceral: “hay que saber transformar las preocupaciones en motivaciones.”

Madrid es una ciudad que me apasiona. Posee un encanto que muy pocas ciudades tienen. Es romántica, es dura, es cruel… Madrid me ha permitido crecer como persona, de manera profesional, y me ha concedido el honor de poder conocer y poder rodearme de individuos que han aportado a mi carácter. Una de ellas es Lucía Fernández, o como la conocen sus seguidores, Luceral. Una mujer maravillosa de los pies a la cabeza, con una actitud positiva y con unos objetivos, metas y logros alucinantes. 

Lauren IzquierdoSi la gente te tuviera que definir con un adjetivo, ¿cuál sería? 

Lucía: Sincera; y la verdad que no es del todo cierto. 

LI: ¿Cómo es eso? 

L: La verdad es peligrosa, y hace daño. Las personas que vienen y me dicen “ay, yo soy muy sincera”, digo “no, tú no tienes corazón.” Por ejemplo: yo ahora me pongo algo que me encanta, pero me hace gorda. A mí no me apetece que tú, que no me conoces de nada, vengas y me digas que lo que llevo me hace gorda. Soy muy sincera conmigo misma, eso sí; y creo que es lo más importante.  

LI: ¿Qué hizo en tu mente click para crear al personaje de Luceral? 

L: Fue mi padre el que lo dijo. Mi padre me comentó el lanzamiento de Fotolog, échale años (risas). Como yo pintaba, necesitaba un seudónimo. Mi padre creó Luferal, y lo cambié a Luceral. En Fotolog no era tan personaje como lo soy ahora (risas). Definitivamente, mi padre fue el click. 

LI: Entonces, ¿jamás pensaste que estarías donde estás hoy? 

L: ¡Qué va! Muchas veces no soy consciente de lo que ocurre a mi alrededor. Para mí, no estoy en ningún sitio. Simplemente, tengo muchos amigos. 

LI: ¿Y si te preguntara por tu infancia? 

L: ¡Uy, qué curioso! Nunca nadie me ha preguntado por mi infancia. Viéndolo con distancia, me atrevería a decir que complicada. He sido muy feliz, eso sí. Los niños no son conscientes como tal de lo que pasa a su alrededor. Siempre he sido muy imaginativa, y muchas veces me agobiaba porque no entendía las cosas. No entendía por qué no existían los unicornios y las hadas si todo el mundo hablaba de ellos. Mi padre es un hombre muy inteligente y muy creativo y me explicó a muy temprana edad el concepto de imaginario: ese lugar sin límites, donde todo es posible y donde todo tiene cabida. También era muy existencialista, desde los tres años. Me preguntaba quién era, dónde estaba el final del universo… Por esa parte, era complicado; pero claro, luego jugaba con las barbies, tenía muchos amigos… 

LI: Es increíble escucharte hablar así de tus padres, con ese cariño. ¿Han supuesto un apoyo incondicional para ti? 

L: Totalmente, y no solo incondicional, sino también financiero. Además, me admiran un montón, y yo a ellos.  Han insistido en muchas ocasiones para que yo siguiera adelante. En este mismo instante se me viene a la cabeza el primer evento al que yo asistí. Fue a la inauguración de la web de Divinity. Al día siguiente tenía clase y barajaba la opción de ir o no. Mi padre fue el que me dijo que fuera y que me quedara hasta el final. Ellos han creído en mí desde el principio, aún sabiendo que, a expensas de lo que piensan muchos, no cualquiera vale para trabajar en esto. 

LI: No se sorprendieron de que quisieras estudiar bellas artes, ¿verdad? 

L: Para nada; es más, se hubieran extrañado si hubiera querido estudiar medicina. Mi padre se licenció en bellas artes. De pequeña fui a un colegio de monjas que nos obligaba a ir a misa. Me aburría mucho, y como me aburría, me dedicaba a pintar los cocorotes de las personas que tenía delante (ríe). Luego les regalaba el boceto. Se quedaban flipados porque se veían reflejados y me miraban sorprendidos, como si fuera un alien o algo. Así que, creo que era algo que se veía venir. 

LI: Y siendo licenciada en arte, ¿dirías que moda y arte tienen mucho que ver? 

L: Totalmente. La moda es arte. Cuando estudiaba, pensaba que no. Me gustaba comprar ropa. Ya está. La moda en mi vida vino después. Al principio me parecía un mundo vacío y frívolo. 

LI: ¿Y cómo terminaste sumergiéndote en el mundo? 

L: Fue gracias a Divinity, cuando empecé a trabajar en televisión. Al ver a la gente vestida, con esos colores, esas extravagancias… Me di cuenta de que la moda no era lo que yo pensaba. El día que me senté a ver un desfile, se apagaron las luces y comenzó la música, comencé a ver arte.  

LI: ¿Y si te preguntara por algún referente? 

L: No me he encontrado a ningún diseñador que no me haya mencionado a su madre como principal referente. Yo también la citaría, pero porque es la persona que tenemos más cerca.  Jane Birkin, la prota de Love Story… Mis referentes son épocas, más que personas. Cuando yo era adolescente, no había Internet en los móviles. Ahora lo tenemos muy fácil. La inspiración está en la calle. Ahora existe el street style. 

LI: ¿Cómo influyó ser Luceral en tu grupo de amigos? 

L: Uf… (sonríe). Sigo teniendo muchos de los amigos que tenía antes, y los que he perdido ha sido porque me he desprendido yo, más que ellos. Jamás he sido una chica de grupitos, ni de etiquetas de mejor amigo; siempre me ha gustado juntar pandillas, mezclar gente que me agradaba. Tenía y tengo muchas personas que me gustaban y gustan. Una vez tuve un grupo, de estos cerrados, pero dije “mira, chico, no“. Parecía que les sentaba mal que saliera con otra gente, y no, yo no les pertenecía. Soy del mundo, no de una pandilla. Además, dentro de ese grupo había personas que ni siquiera me caían en gracia. No iba a permitirme el lujo de salir con individuos que no eran afines a mí. Yo quería salir con mis amigos, los que me caían bien. Ahora estoy más ocupada y, es cierto que cuando va pasando un poco más el tiempo, te das cuenta de que has dejado de tener cosas en común, pero sigo quedando con ellos muchas veces. 

LI: Dime qué es algo que no se olvida, ¿recuerdas la primera vez que alguien te reconoció por la calle?  

L: Madre mía, sí (rió). La primera vez que alguien me conoció fue por un evento que organizó Benefit. Anunciaron que yo estaría, y pensé que no vendría nadie. Oye, al final asistieron siete chicas. Una de ellas estaba temblando, y me comentó que era guapísima, le dije que era muy guapa… Y se puso a llorar. Entonces me enfadé. No estaba en mí, pero no sabes cómo vas a reaccionar ante tales situaciones. Al final se marchó contenta a su casa: me sentí fatal, le pedí perdón y le hicieron una cesta con productos de Benefit. La segunda vez fue más real. Ocurrió en medio de la calle. Al principio pensé que era alguien conocía y no me acordaba, luego me di cuenta de que era alguien que me admiraba. No me pasa con frecuencia, anda que no hay influencersyoutubers… Pero hay veces que me siento observada. 

LI: Hay muchas personas que piensan que la moda es elitista, ¿por qué opinas que esto es así? 

L: Porque es elitista. Ahora hay moda al alcance a todo el mundo, pero existen individuos que piensan que la moda low cost no es moda. Solo consideran moda el pretàporter y la alta costura. Personalmente, a mí esto me parece una tontería. Un abrigo de cuatrocientos euros no te va a abrigar más que uno de ochenta. Tenemos que ser realistas, no solo la moda es elitista: los coches también lo son. La misma publicidad ya es elitista. Y no pasa nada. Lo importante es no ser clasista o elitista como persona. 

LI: Dicho esto, ¿por qué crees que más del 80% de la población piensa que la moda es un mundo muy superficial? 

L: Y no solo superficial, sino frívolo. Al igual que muchas personas no entienden el arte, no todo el mundo va a entender la moda. Muchos piensan que moda es saber combinar unos pantalones con un jersey y unos deportivos, cuando en realidad es la forma de expresión más pura. Todo el mundo consume moda, hasta quien no quiere hacerlo. El concepto de moda, al igual que el del arte, no es entendible para todo el mundo, y eso es lo guay. 

LI: Posiblemente te estén leyendo más de un millar de personas en este mismo momento, y lo más probable es que ahora que te conocen un poco te hayas convertido en una de sus mayores referencias, inspiraciones, si es que no lo hacían ya. Posiblemente, ahora te idolatren. Todos ellos tienen miedo a seguir sus sueños, muchos piensan en rendirse, en tirar la toalla, o simplemente no encuentran el camino. A todos ellos, luchadores, esperanzados por conseguir una meta, un sueño, un objetivo… A todos ellos, ¿qué consejo les darías? 

L: No me gusta dar consejos porque soy un desastre de persona (ríe). No se puede tirar la toalla porque tienes dos opciones: o ves motivaciones o ves problemas. Yo cada semana tengo una preocupación nueva. Pues no; hay que transformarlos en motivaciones. Si no fuera así, todo el mundo terminaría tirando la toalla, hasta yo. Los superhéroes quedan muy bien en las películas, pero el día a día es muy jodido. ¿Tirar la toalla? Cómprate otra si está sucia, que ahora están muy baratas. Los sueños no deben faltar nunca, porque son maravillosos, y cuando los cumples, siempre aparecen otros.  

Conoce a Mery Goyanes: ‘la moda no es más que una industria, una industria que ofrece lo que piden sus demandantes.’

Conocí a María un día que andaba perdida en lo que todos conocemos como el “explora” de Instagram. Sus seguidores conocen a esta andaluza como Mery Goyanes. Su estilo, su sonrisa y su alegría, sumado a ese exhaustivo y constante trabajo, la ha convertido en un referente para muchas personas. Hoy día cuenta con más de diez mil seguidores en Instagram; por lo que me sentí afortunada de que pudiera sacar unos minutos para tomar café conmigo, para tomar café con Lauren.  

Lauren: Cuéntame cómo te definirías. 

Mery: Uy, empezamos fuerte (risas). A ver, cómo me definiría… Yo creo que lo que más resalta de mi personalidad es mi alegría. Pase lo que pase siempre estoy alegre. La sonrisa y los sentimientos positivos son los que hacen que al final las cosas salgan bien. Podría citar muchísimos adjetivos que me definieran, pero la alegría sería el principal. 

L: ¿Cómo surgió la idea de hacerte un blog? 

M: La verdad es que yo siempre quise hacerme uno por el tema de que me encantaba la moda y tal, pero casualmente mi amiga había hecho algo de informática y me dijo: venga, hagamos el blog. 

L: ¿El logo, unos salones de color rojo, a qué se debe? 

M: La historia es bonita (sonríe). Mi madre tenía muchos zapatos. Todos me gustaban, pero en especial unos tacones rojos. Yo de esto no me acuerdo mucho, la culpable de que este recuerdo siga en mi memoria es mi madre, pero me cuenta que con tres años me subía encima de esos zapatos e iba taconeando por toda la casa. Me pareció una conexión muy bonita. 

L: Lo llevabas ya en los genes. 

M: Totalmente (ríe). 

L: ¿Te resulta fácil poder compaginar tu trabajo con el blog? ¿Te lo tomas como un hobby o ya ha pasado a ser algo más como una obligación? 

M: Buena pregunta (sonríe). Muchas personas opinan que ser blogger es un trabajo. Bueno, yo no lo veo así. Gracias a Dios tengo un trabajo estable, el cual me ha costado conseguir, todo hay que decirlo. A veces, me resulta complicado poder compaginarlo todo. Todavía resulta más difícil hacerlo si la racha es mala, rachas que todos hemos tenido en algún momento de nuestra vida; pero la verdad es que me encanta hacer lo que hago. Es verdad que ahora todo se ha vuelto mucho más serio. Cuando empecé podía subir una foto o un post cada mil, ahora pasan dos días y la gente ya está preguntando por mí (ríe). 

L: ¿Cómo fue empezar? Dicen que los principios son difíciles. 

M: Y lo son. Bueno, tú también eres blogger, debes entender esto mejor que nadie. Al principio, nadie te toma en serio. Leí una vez por ahí que hay que saber cuidar mucho a las personas que te siguen, ser humilde e interactuar con ellos. Eso es lo que hice. Lo mejor de esto es que al final creas una familia, una familia que es leal a ti. Notas su cariño, a los cuales acabas queriendo de verdad y eso es precioso. Creo que, si tuviera que quedarme con algo de ser blogger, sería esto, la gente.  

L: Genial, esto que acabas de decir me sirve para introducirte en esta nueva pregunta. ¿Cómo te sientes al recibir cada día cientos y cientos de seguidores, personas que te leen, comentarios de gente que te adora? 

M: Por una parte es muy guay, pero por la otra, la responsabilidad es muy grande. Siento que no puedo defraudarlos. Llevo un año solamente y jamás pensé que estaría donde estoy. Muchas veces lo he comentado con mis amigas. Mi meta eran mil seguidores al terminar el año. Estoy gratamente sorprendida.  

L: ¿Qué te aporta la moda a tu día a día? 

M: Uf… ¿Qué me aporta la moda a mi día a día? ¿Te crees que nunca lo he pensado? (ríe) Es cierto que opino que la moda es una fuente de expresión. Desde mi punto de vista, esta forma de expresarnos tiene que ver mucho con nuestro estado de ánimo. Cuando estoy triste, nunca me pongo colores vivos. 

L: Algo que muchas personas se preguntan es cómo las marcas piden a instagramersbloggers, iconos…, que hagan colaboraciones con ellas. Tú, que has hecho multitud de colaboraciones con numerosas marcas, ¿cómo empezó todo? 

M: Es normal que se lo pregunten, yo también lo hacía. Es más, a día de hoy, sigo sin saber muy bien cómo me encuentran muchas de ellas. Supongo que un día se topan contigo, les agrada tu contenido y deciden contactar. Al final, todo se resume a números. Mi primera colaboración fue con seis mil seguidores, me mandaron una camiseta. Me sentía afortunada. Me sentía guay. Era como: “dios, me acaban de regalar una camiseta y quieren que los publicite”. Luego todo fue en aumento. Ahora me sigue haciendo la misma ilusión, cada colaboración que hago supone un honor para mí, pero sí que es cierto que las primeras veces las recuerdas con más alegría. 

L: ¿Y qué crees que es lo que engancha a tus seguidores? 

M: Imagino que mi contenido. Para mí esto es algo importante. Yo sigo inspirándome muchas veces en otras bloggers. Me gusta ver cómo tienen la creatividad, la valentía o el carisma para hacer combinaciones que en la vida me habría planteado. Opino que todo se resume a esto: las personas buscamos inspiración en otras. Eso sí, una de las cosas que me gustaría pedirles a todos ellos es que jamás pierdan su esencia. Es lo que nos distinguen del otro. No ser una copia, ser uno mismo. 

L: ¿Y si ahora te preguntara cómo te ves dentro de diez años? 

M: Hace diez años te diría que casada y con mi familia. Ahora, a mis treinta y seis, me he dado cuenta de que la vida es impredecible. No tengo hijos y no tengo marido, ni novio siquiera (sonríe). Yo solo pido a la vida que me sorprenda.  

L: Muchos piensan que la moda es un mundo elitista, ¿qué piensas al respecto? 

M: Que están tremendamente equivocados. Hay personas que tienen muchísimo dinero y van por la calle como tremendos cuadros. Afortunadamente, hoy día existen marcas como Primark o Inditex que han abierto fronteras. No hace falta tener dinero para vestir bien. El estilo no va dentro del pack. El estilo es otra cosa. 

L: Estoy completamente de acuerdo. Entonces, dicho esto, ¿por qué crees que más del 80% de la civilización piensa que la moda es un mundo superficial? 

M: Porque lo es. Claro que es superficial, pero de eso no tiene la culpa la moda, la culpa la tenemos nosotros. Al final, la moda no es más que una industria, una industria que ofrece lo que piden sus demandantes. La sociedad es quien ha establecido estos cánones odiosos, y es esta misma sociedad quien tiene el deber de cambiarlos. 

L: Posiblemente te estén leyendo más de un millar de personas en este mismo momento, y lo más probable es que ahora que te conocen un poco te hayas convertido en una de sus mayores referencias, inspiraciones, si es que no lo hacían ya. Posiblemente, ahora te idolatren. Todos ellos tienen miedo a seguir sus sueños, muchos piensan en rendirse, en tirar la toalla, o simplemente no encuentran el camino. A todos ellos, luchadores, esperanzados por conseguir una meta, un sueño, un objetivo… A todos ellos, ¿qué consejo les darías? 

M: Todos hemos querido rendirnos alguna vez. Yo he querido, pero si lo hubiera hecho, si hubiera hecho caso a esa vocecilla que me decía déjalo, ¿para qué seguir? No ves que no tienes lo que hay que tener probablemente no estaría donde estoy. Con el tiempo me he dado cuenta de que los sueños y la suerte son el resultado del trabajo, la constancia y el esfuerzo. Así que, si tienes algo por lo que luchar, hazlo, sigue, insiste. Algún día te darás cuenta de que lo has logrado y de que, indiscutiblemente, los sueños se cumplen.

Descubre a Tomás Ocaña: “No era nadie, pero tuve la oportunidad de hablar con gente que sí lo era.”

Nuestro alrededor se encuentra repleto de personas que nos llegan a sorprender casi tanto como la Navidad. El pasado veintiséis de octubre, descubrí  a una persona increíble, descubrí a Tomás Ocaña, periodista de investigación.

Tomás Ocaña es un hombre que trabaja actualmente en una rama del periodismo que muy poca gente conoce: el periodismo de investigación. Desgraciadamente, cuando pensamos en el oficio del periodismo nos viene a la cabeza revistas el corazón y programas de televisión donde lo único que hacen es meterse en la vida de los demás. Este es nuestro día.

Como casi todos, Tomás comenzó siendo un becario más, y trabajando en medios de comunicación modestos. Tras haber conseguido tres Emmy y haciendo un hueco extraordinario en su agenda, Tomás acudió a la Universidad Carlos III de Madrid para hablarnos un poco de este oficio y para contarnos lo peligroso, serio y comprometido puede llegar a ser. No quiso ser el protagonista exclusivo de la conferencia, sino que dejó pie para que los presentes habláramos y dejáramos desnudas nuestras preocupaciones más alarmantes.

Una de las cosas que le preguntaron es que si había sentido miedo alguna vez, a lo que éste respondió:

               A mí no me parece justo hablar de miedo cuando hay periodistas en México, en los Narcos. Mi amigo Javier, que desgraciadamente ha fallecido hace poco me decía: “Tomás, no te equivoques. Tú vienes, haces el reportaje y te vas, pero ellos saben a qué colegio van mis hijos y dónde trabaja mi mujer.”

En la historia de Chapo tuve miedo. Nos enviaron amenazas. Recuerdo que fuimos a un centro comercial donde había una cruz en el aparcamiento. Nadie aparcaba cerca de ella y me acuerdo de que a los pocos segundos de estar grabándola, se nos acercó un segurata con una K-47. El cámara corrió al coche y yo me quedé entreteniéndolo y tratándolo de engañar borrando algunas fotos que había hecho con una cámara pequeña que traía conmigo. Al subir al coche vimos como hacía una llamada, y en momento en el que vi al que estaba al volante temblar, me entró miedo de verdad. Él sabía de qué iban estas cosas. Nos pasmos tres días haciendo reportajes sobre otros asuntos. No quisimos arriesgarnos. Así que sí, a veces, se pasa miedo.

Además, Tomás nunca supo que quería terminar haciendo esto. Él vivía frustrado, estaba cansado de publicar lo que le dictaban las agencias, estaba harto de recurrir a la frase de “Haz una llamada”. Tuvo la suerte de que Gerardo Reyes se cruzara en su vida. Recomienda tener un maestro, alguien que te guíe y te aconseje sobre ciertas cosas.

Para saber sobre periodismo de investigación, hay que leer mucho sobre periodismo de investigación. Diría que para trabajar en esto, la clave está en no constituir primero el titular. Es un periodismo colectivo. Aquí nada es de nadie, ni nadie es más que nadie. Pueden surgir disputas dentro del equipo, pero fuera de la oficia siempre seremos una piña que se apoya.

Al hablarnos sobre la importancia de este periodismo y en cómo los detalles son los que marcan la diferencia comentó:

 Hay que tenerlo todo muy bien atado antes de publicar algo. Si hay alguien que puede rebatirte algo, la potencia del mensaje se cae. Nosotros viajábamos como abogado del diablo. Siempre debes tener a alguien dispuesto a hacerte las preguntas que te haría un lector. Tú sabes cuáles son tus puntos flacos. En esta profesión no existen los atajos, y nunca puedes decir que el fin justifica los medios. Hablamos de ética, si haces las cosas mal, además de sufrir tú y tu equipo, sufre la investigación.

Pero no todo es de color de rosa. Tomás Ocaña respondió a la pregunta de la frustración, y cómo muchas veces el trabajo de años no se ve bien recompensado.

Este es el periodismo que aporta a la sociedad, y es frustrante que muchos trabajos no se los tomen en serio, pero tenemos que tomar muy claro cuál es nuestro papel. Solo informamos. Nuestra labor es encender los focos del escenario para que se descubra la verdad, y lo conseguimos encontrando a esa persona que se siente frustrada, engañada o enfadada. Todos los locos tienen algo de razón y es importante escuchar a todo el mundo. Este periodismo se encuentra en el ámbito de lo chungo, no contamos historias bonitas. También hay sexismo, pero dentro de este machismo somos muy críticos. Tenemos muy claro que las mujeres son muy buenas en lo que hacen y en lo que se proponen.

Tras revelar estos aspectos que muchas veces no nos quedan tan claros, Tomás Ocaña terminó su charla diciendo:

El periodismo de investigación ha llegado a España en el mejor momento. Hoy en día, con los blogs y las redes sociales, el periodismo tradicional está acabado. Si no posees algo en lo que te diferencias o un contenido exclusivo, todo se convierte en una noticia más. No estoy menospreciando el trabajo de mis compañeros, ni mucho menos, creo que hacen una labor fantástica, labor que yo también he hecho, pero ahora todo el que tiene un perfil y va a cualquier sitio, informa. Opino que este periodismo, el periodismo de investigación, es el futuro. 

De lo que no hay duda es que, Tomas Ocaña, poseedor de tres Emmy, además de ser una persona que ama lo que hace y de la cual, se siente orgulloso, es una persona sincera. Se convertirá en mentor de muchas personas, las cuales no habrá duda alguna de lo afortunadas que serán. Tomás Ocaña se ha convertido en uno de los principales referentes de miles de estudiantes que, como él, están deseando licenciarse en periodismo y acabar descubriendo la verdad de una sociedad llena de secretos.

Por lo que, gracias, Tomás.

Y a vosotros os veré muy pronto con otro post en “Talla Treinta y Ocho By Lauren”. Hasta entonces, sed felices, pasároslo bien y a todos, desde mi más infinita sinceridad, gracias por vuestro tiempo.

L.I.

 

 

Segundo capítulo de mi libro: Silencio.

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!

Hi, guys! Hoy estoy extremadamente feliz porque es el primer día que voy a estar en la zona  prensa de un desfile, así que mañana espero tener una crónica barra crítica que os enamore y enganche tanto como espero que me enganche a mí. La ESNE ha tenido el precioso detalle de tenerme en cuenta para su lista de invitados especial, así que tendré una acreditación con mi nombre y todo. ¡Es tan guay!

Al estar tan feliz he decidido haceros un regalo y os he publicado el segundo capítulo de mi libro, ya que he podido observar que el primero tuvo muy buenos resultados. Si no recuerdas el primero no te preocupes Capítulo uno de mi nuevo libro, Silencio. con que pinches en lo azul será suficiente, te llevará a la entrada donde lo publiqué. Una vez más solo espero que os encante y nada. Nos vemos esta tarde en mi Instagram y mañana con otro post en mi blog “Talla treinta y Ocho”.

L.I.

CAPÍTULO II.

Manuel, Marco, Carlos, Mikel y Martín.

Eran tantas las cosas que me resultaban inverosímiles en esta historia. No sabía por qué me habían contratado. ¿Por qué ahora quería que formara parte de su séquito? No sabía nada de ese hombre, solo que quería que fuera su secretaria porque Julia Jones iba a ser madre. Qué bonito. Ojalá yo tuviera a alguien con quien poder volver a intentarlo. Siempre quise ser madre, pero al igual que mis centenares de proyectos de obsesiva adolescente, no había cumplimentado ninguno. Decidí investigar a Maximum Smith, tratar de averiguar algo que todavía no supiera. Mañana debería darle una respuesta. Era el segundo millonario más rico del mundo y lideraba la herencia del proyecto ambicioso de su padre Maximum Jefferson Smith. Tenía tres hijos, trillizos; Amber era una promesa en el mundo del diseño, Carlos era escritor y estaba licenciado en empresariales y James era jugador de rugby, que si no recuerdo mal, salió un tiempo con Kate, una amiga mía de la facultad. Kate solo sale con ricos. No sé qué me sorprende más, si el hecho de lo superficial que puede llegar a ser o que cada dos semanas tenga un novio nuevo. No mantengo relación con ella. Todo se acabó entre nosotras después de nuestro viaje a las Vegas, pero las redes sociales dan mucho de sí, y aunque no la sigo en Instagram, sí que me sé su cuenta de memoria y muchas veces le cotilleo. La tía está forrada, está estupenda y encima polioperada. Algunas se lo montan bien.

El reloj anunció su llegada a media noche. No sabía qué decisión tomaría. A veces deseaba que todavía estuviese aquí. Echaba de menos tener a alguien con quien hablar. Mañana sería otro día.

 

No sé ni cómo terminé rellenando aquel extenso e inacabable contrato, pero me sentía como si estuviese vendiéndole mi alma al diablo. Posiblemente así fuera. Julia me miraba lastimosa, como si la hubiese traicionado, aunque si no hubiera aceptado, el despido de ella seguiría en pie y otro más listo que yo tendría mi puesto.

Era la nueva secretaria del jefe de la cadena de compraventa de empresas más importante de todo Nueva York, NY Publish. Un magnate en toda regla. Un idiota en toda regla; un hombre que además tenía millones de acciones distribuidas por toda el planeta que lo hacía más multimillonario de lo que ya era. Sonaba intimidante, pero quizás ahora pudiera renovar mi coche, mi pobre Jake necesitaba morir de una vez.

No puedo negar lo que me dolieron muchas de las palabras que expulsó aquel misógino de tomo y lomo. Ni siquiera sabía cómo demonios conocía la noticia de mi quinto fracaso matrimonial. Sí, la irónica historia de Hera, la supuesta diosa del matrimonio. Deberían hacer un reality show sobre mí. Al fin y al cabo lo único que me diferencia de las Kardashian es mi lamentable y actual aspecto, y si no recuerdo mal, ellas están operadas. Tengo una maldición, soy una fracasada en el amor, y no lo digo precisamente de manera figurativa. Mi vida ha ido pegando altibajos excéntricos. Mi madre no fue lo suficientemente fuerte como para cargar con todo ella sola, y no puedo culparla por ello, es más, muchas veces pienso que la culpa fue mía.

Mi adolescencia fue algo… ¿alocada? Sí, utilicemos ese adjetivo. Quizás hubiera necesitado un internado, la cárcel, o un padre.  Me casé con dieciocho años con Manuel, el batería buenorro de la banda de mi primo. Se conocieron en Erasmus. Era español y me enamoró que odiara los toros. Nunca entenderé la cultura de aquel país. Sé que cada uno tiene sus costumbres y que NY no es perfecto, pero vamos, ¿matar a un animal inocente para la diversión de otros? Adoro y adoraré España, a sus gentes, su gastronomía, su folclore, sus playas, pero aunque no sea antitaurina, lo cierto es que no es fruto de mi devoción. Aquello duró apenas seis meses. Lo descubrí con una hippie en mi cama, y además no me hacía gracia que usara mis bragas como turbante en sus conciertos.  Creía que lo nuestro duraría toda la vida, qué estúpida, y qué adolescente.

Volví a estudiar, necesitaba encarrilar mi vida, y en el segundo año de carrera conocí a Marco, un estudiante italiano que me prometió la luna. ¡Malditos italianos y maldita su labia! Era muy religioso, por lo que no copulamos hasta el matrimonio. Al principio me pareció extraño, pero poco a poco me autoconvencí de que si estaba inculcado en la fe cristiana, era algo medianamente normal. ¿Normal? Ahora no me lo parece en absoluto, y más en los tiempos en los que estamos. Cuando llevábamos un año saliendo me pidió matrimonio. ¿Matrimonio precipitado y fe cristina que impedía el coito? Me sentí confusa. ¡Ni siquiera me había presentado a sus padres!, pero como una boba alocada y una amante deseosa, acepté. La boda fue genial, pero a la semana me enteré por Margarita, mi suegra, una encantadora mujer con la que todavía mantengo contacto, que él había exilado de un convento la misma noche en la que nos conocimos. Desde que me enteré de aquello, mi matrimonio fue decayendo,  no confiaba en él, y a Marco le molestaba todo de mí, sobre todo que fuera atea. Pasados seis meses, me dijo que se volvía al convento. Pensaba que estaría mejor allí. La única a la que siempre le entregaría su amor fiel sería a la virgen, pese a que él ya no lo fuera. En un año incluso obtuvimos la nulidad matrimonial.

Tras dos matrimonios y terminar la carrera de publicidad, me largué con mis dos mejores amigas, Inés y Kate, a las Vegas. Necesitaba aclararme las ideas. Casino, juerga, y nada de matrimonios. Pasamos unos días alucinantes. Fue el mejor regalo de fin de carrera que nos pudimos hacer. Claro que volví con anillo. ¡En serio! Debería estar prohibido que Elvis case a gente estando ebria y sin testigos. Se llamaba Carlos. Era español, otro, y estudiante de medicina, un buen chico. Los dos decidimos que lo más sensato era desprenderse de ese matrimonio, que asombrosamente tenía validez. Ni siquiera sé si puedo contarlo como marido, pero era un gran chico. Me hacía reír todo el tiempo, se lo tomó a broma y tranquilizó a mi madre. Todavía recuerdo el momento en el que se lo dijimos:

 – Madre mía, Hera. Es que no piensas en las consecuencias. Tienes que dejar de vivir aventuras y empezar a sentar cabeza.

– Sra. Harrison, ambos estamos muy arrepentidos y no sabemos cómo ha podido suceder tal cosa.

– A mí no me sorprende. Cómo se nota que no conoces a mi hija.

– No, es cierto, no la conozco, pero por lo que he hablado con ella, no me cabe la menor duda de que es una mujer maravillosa.

 

Y puede que hubiéramos congeniado, pero ninguno quisimos correr riegos, y menos con un anillo de por medio. Podríamos haber seguido conociéndonos después de aquello, es más, me invitó a un par de cafés después de los trámites, pero yo lo rechacé. ¡Adiós al tercero de la lista! Y eso que dicen que a la tercera va la vencida.

Nunca me gusta citar a mi cuarto matrimonio. Fue el más deprimente de los cinco. Se llamaba Mikel, ruso. Me dejó porque se volvió gay. Ahora está casado con una amiga mía, Evelyn, pero a estas alturas de mi vida… Eso ya me da igual. No le guardo rencor, pero no le mando postales de Navidad como a los demás. No se las merece, no me gustan los mentirosos.

Tras siete años de consternación divina contra mí, conocí a Martín, un chico catalán que viajaba a Nueva York por asuntos de trabajo. Era arquitecto y se convirtió en el hombre de mi vida, pese a que suene cursi. Odio que todavía suene cursi. Lo que más me gustaba de él eran sus ojos color aceituna. Era guapísimo aunque él lo negara continuamente. La modestia era uno de sus fuertes y me hizo olvidar a aquellos cuatro patanes. No me juzgó por haber estado casada cuatro veces con tan corta edad. Simplemente sonrió e hizo un comentario gracioso. “No serás una viuda negra, ¿verdad?” Qué ocurrente. Cuando dices que llevas cuatro divorcios a tus espaldas a tus veintitrés años, te miran raro, y con motivo. Sin duda lo que me enamoró infinitamente de él fue su perseverancia, además de sus múltiples virtudes. Me mudé a España tras seis meses de relación. Lo nuestro iba en serio, aparentemente, y me alegré de poder afirmar que al fin caminaba en la senda correcta… Ninguno nos queríamos hacer ilusiones, pero sabíamos que el tiempo pasaba y seguíamos juntos, y eso importaba, ya lo creo que importaba. Una de las cosas que más le gustaba era que cantara en la ducha después de hacer el amor. Encontré trabajo en una revista de moda, que al principio odiaba, digamos la verdad. Era publicista, no una finolis de talla treinta y seis que se quejaba de que sus Manolos le hacían daño. La gente nos sonreía por la calle. Definitivamente él me hizo sentir como nunca antes nadie me había hecho sentir y era bonito poder decir aquello. Después de tres años me pidió matrimonio en una bonita casa rural en un verano muy lluvioso. Nuestra boda fue grandiosa. No quisimos quedarnos cortos en nada. Mi madre no paraba de llorar al ver que al fin había logrado ser feliz y me aseguró cientos de veces que no había visto una novia más bonita que yo… Me hubiera encantado que mi padre se hubiera presentado, me hubiera visto casada, de blanco y feliz al fin, aunque no le importara. Desgraciadamente todo termina. Mi madre enfermó en estado grave debido a un cáncer craneoencefálico. Enseguida quise estar a su lado y Martín lo entendió. Él abandonó su puesto de trabajo, tal y como yo hice en su momento, aunque lo hiciéramos por amores distintos. No tardó en encontrar otro trabajo que suplantara al antiguo. Tenía talento. Era absurdo negarlo. Era absurdo no contratarlo. Yo llené mi tiempo entrando en esta empresa individualista, NY Publish. Pronto mi madre murió. Era inevitable. Ese cáncer no tenía cura. Martín me apoyó durante todo el proceso, y yo se lo agradecí, pero no fue suficiente. Comencé a abandonarme, a llegar tarde a casa, a no aceptar sus caricias… Terminé por alejarlo de mí cuando lo que necesitaba era justo lo contario. No pude aceptar que otro ser querido me abandonara. Demasiado injusto. Demasiado duro.

Quizás este toque envidioso de ambición fuera justo lo que necesitaba para llenar mi vacía vida, pero francamente no creía que mis pantalones de pinza desgastados por las continuas lavadas y mi blusa victoriana de hacía siete temporadas encajara con el perfil que quería otorgar. Quizás en el 2000, pero no ahora. ¿Cuánto haría que no iba de compras? Tenía que admitir que era algo dejada. Era una treinta y dos añera dejada. Aunque, ¿qué habría llegado a los oídos de mi jefe que tanto lo había convencido? ¿Qué, cómo y por qué? La eficacia y mi persistencia podría decirse. ¿De verdad, Hera? Había tomado la decisión de ascenderme… E iba a aprovecharlo.

 

 

Today is my birthday.

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!

Hi guys, hoy es un día muy especial….

HOY ES MI CUMPLEAÑOS

Hoy hace dieciocho años que me parió mi madre, en plena época de exámenes, así he salido, qué le vamos a hacer, estresada perdida.

Como hoy es mi cumpleaños y hoy comienzo a ser un peligro para la sociedad quiero dejaros un regalo, y es un nuevo vídeo en El Rincón de Lauren, que sé a muchos os encanta. (pinchar en lo azul para ver el video)

Y como hoy estamos de fiesta y faltan dos días para el viernes como buen miércoles que es, os dejo las fotos de la comunión del otro día.

Gracias por hacerme feliz día a día, gracias por estar aquí. Sois muy grandes y vuestro tiempo lo es todavía más. Espero que estéis conmigo por lo menos unos dieciocho años más.

L.I.

  • Vestido de Zara.
  • Zapatos de Stradivarius.
  • Bolso de Mango.

Mercedes-Benz Fashion Week Madrid 2017.

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!

Hi guys…

SÍ, YES, WE…. He estado en Madrid desde el jueves y he vuelto con la conclusión de que Madrid es una ciudad que me cautiva cada vez  más y más.

¿Para qué has ido a Madrid? Ha sido una pregunta que muchos me habéis hecho por mis respectivas cuentas sociales, sobre todo por Instagram.  Para las personas que no han podido ver mis historias en Ig, que anda que no soy pesada… He ido a Madrid por trabajo, no por placer… Qué ejecutivo ha sonado eso. Pero lo cierto es que es verdad. He tenido que ir a Madrid para hacer una entrevista en una Universidad que estaba interesada en mi perfil como alumna y tenía invitaciones para la MBFWM17.

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La segunda parte os ha hecho más ilusión, pero he de decir que, tanto la prueba de acceso de la Universidad como la entrevista con el decano de periodismo, Nicolás Grijalba, resultó de lo más gratificante. Disfruté de la experiencia a tope. Salí de la entrevista muy contenta porque me auto sorprendí por lo natural, relajada y espontánea que resulté, puesto que esperaba que me traicionaran los nervios. Por suerte no ha sido así.

La Mercedes-Benz Fashion Week Madrid 2017 ha cambiado de directora, ahora es Charo Izquierdo (¿paisana mía, quizás?). Este año fallaron muchos stands, otros se mantuvieron y otros se introdujeron como ´la gran novedad´. En esta edición acudí sábado 18 de febrero. Había muchísima gente, incluso  había colas para que te regalaran una simple revista.

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Tuve la suerte de poder relacionarme con personas de mi mismo entorno. Conocí perfiles de chicos y chicas que me emocionaron como seres humanos; personas estrafalarias, sencillas, extravagantes,…

Disfruté al máximo. Al fin y al cabo es un mundo del que ya formo parte. Es un mundo de mi misma categoría, y eso me facilita mucho las cosas.

Entré en el desfile de Roberto Torreta y me invitaron a Reflejos, el desfile de la Esne en el Museo del Traje de Madrid. Ambos desfiles cautivaron mis ojos castaños. Roberto combinó la elegancia con la sencillez. ¿Cómo no caer rendida ante eso? Y en Reflejos destacó ante todo la innovación, la ilusión y las ganas de cumplir un sueño con sus jóvenes diseñadores. Apasionante. Emocionante. Me faltarían adjetivos para describir aquella mezcla súbita de sentimientos que tuve el privilegio de experimentar.

Eso es lo que me llevo edición tras edición. Al fin y al cabo a la Cibelespacio puede acudir cualquiera. Basta que entres en el sorteo de algún patrocinador y pasada alguna que otra edición, y a excepción de la novedad, deja mucho que desear. Lo único que tienes al alcance de llevarte a tu casa son revistas, cafés, y fotografías.

Este año fue la propia MBFWM quien me mandó un correo para recordarme que tenía mis entradas en recepción y el IED, quien sorprendentemente, también se acordó de mí. Sin la menor duda, lo que me llevo este año fue la fabutástica gente que conocí y la sensación trasmitida en ambos desfiles, la oportunidad de dejarme conocer, que siempre es importante, y el poder haber coincidido frente a frente con el cosmopolita Pelayo Díaz y el increíble Moisés Nieto. Yo me quedé sin batería antes de hora, pero fue IN-CRE-Í-BLE. Lástima que me quedara algo en shock y guardara las formas para no parecer una fan desquiciada. Son anécdotas que algún día os contaré, porque la verdad es que tienen su gracia.

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También aproveché para hacer algo de turismo por Madrid. Vi 50SMO en el Teatro Capitolio, comí paella en el Retiro y me fui de compras por la Gran Vía los cuatro días que estuve, me paseé por museos y exposiciones, tomé café en todas las cafeterías que pude, se llevó la corona la de lo alto del Corte Inglés en frente de cines Callao, probé los macarons, entré a quince mil Strabucks, compré libros para el viaje… Estudié también historia porque hoy he tenido examen… Maldito Segundo de Bachillerato y me desenvolví por el metro genial y sin perderme ni una sola vez. ¡TOMA YA!

Solo puedo añadir algo más:

Madrid, me tienes enamora´.

Solo me queda daros las gracias por haber llegado hasta el final, por vuestra paciencia y amor hacia mí, y por vuestros ánimos y comentarios, tanto en la entrevista como en mi blog. Me completais cada día más, chicos. Gracias por compartir vuestro preciado tiempo conmigo.

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L.I.