Savagery en la VFNO Madrid 2018

Una de las noches más famosas y más icónicas de año es la noche de los Vogue Fashion Night Out. Madrid, y más concretamente el barrio de Serrano y Fuencarral, se llenan de vida, moda, y por consecuente, de fashionistas con sus looks disparatados e inverosímiles, llenos de fantasía, dramatismo y tendencias.

Como periodista especializada (o algo parecido) en moda, blogger (o un intento de ello) y apasionada de la moda (más bien, obsesa) fui con algunos de mis amigos a embadurnarme de este ambiente. No estuve en Casa Vogue (faltó un pelín) ni me tomé un Royal Bliss con las actrices de Las Chicas del Cable; pero mi salvajismo tipo Samantha Jones salió a escena. Este fue mi look:

Mis amigos dicen que este estilismo va mucho con mi personalidad. Estoy de acuerdo. Es atrevido, elegante, salvaje y algo loco. Más o menos como yo, para qué engañarnos. Como podéis apreciar, es un outfit muy nocturno. El estampado print de leopardo es la tendencia estrella por excelencia. Así que me apetecía jugar con él. Ir en sujetador por la vida es demasiado escandaloso cuando comienza a refrescar por las noches, y más si hay niños de por medio, así que rescaté del armario este vestido que tanto adoro, me lo sujeté con un cinturón de cuero y bididibadidibú, ¡estilismo creado!

No hay verdad más creíble que el hecho de que la moda es un simple juego. Basta con dar rienda a tu imaginación, no tener vergüenza y ponerte lo que te dé la gana. Este look lo tiene todo: rock, lencería, ante, estampado animal, cuero, rayas y brillibrilli. Como diría un primo mío: “te lo has colocao to´”.

BF1AEBB0-6D69-44E2-81B9-393C93C41DDB.JPG

Vayamos a la composición: bermudas de leopardo, sujetador Balcony, y vestido midi a rayas verticales con mucho brillibrilli. Como complementos utilicé esos botines que tanto os gustan, un cinturón de cuero marrón oscuro y unos pendientes en forma de rama de bisutería. El bolso negro, de cuero y con tachuelas, al viejo estilo rock and roll, ole yo.

Si hablamos del beauty, make up muy sencillo. Si os soy sincera, ni siquiera llevaba base. Rímel, pintalabios naranja, algo de sombra dorada en el lacrimal y un poco de highliter (aunque, ¿pa qué highlither si tú brillas sola?). En cuanto al cabello, aposté por una trenza de raíz a media altura y un poco despeinada. Quise centrar la atención en el escote.

Hablemos de marcas, que sé que os gustan mucho… Tanto las bermudas como el vestido son de Zara. El sujetador es de la firma Gisela, esta firma me gusta mucho; los botines y el bolso son de dos tiendas locales de mi pueblo y el cinturón es de Parfois.

Y respecto a los que ayer me preguntábais cuál era mi plan para la noche os cuento: por la tarde fui a dos o tres eventillos que tenía; y por la noche fuimos a cenar, dimos una vuelta, bailamos con Mario Vaquerizo y terminamos tomando varias copas de vino en La terraza Espejo. Un plan sencillo, rodeada de personas a las que quiero y que me quieren. ¿Y por qué hablo de sencillez? Pues porque a pesar de que muchos me crucifiquéis por esto, la Vogue Fashion Night Out es otra de las muchas pantomimas que organizan instituciones como Vogue. Es elitista, es clasista y es superficial. Mientras la exclusividad se viste de gala y disfruta de una experiencia totalmente única con bebidas gratis e invitados famosos, el pueblo llano hace colas para un globo, unas palomitas y un dj que pincha, pero que no se mueve. Pero eso no es todo, las niñas de catorce años se disfrazan, otras van vestidas iguales a sus amigas y encima te miran por encima del hombro. Luego me dicen a mí que soy superficial. En fin, lo que una tiene que aguantar. Bravo, Eugenia; y feliz aniversario.

Pero de hecho, me lo he pasado muy bien, no os voy a engañar. Hemos bailado, aunque nos han mirado raro, porque claro, es raro que pongan música y bailes, ¿en qué estaríamos pensando; hemos andado (mucho, hoy me salto el gimnasio) y hemos disfrutado de una copa de vino mientras manteníamos una conversación interesante sentados en una terraza con estilismos tan extravagantes y tan exóticos como el mío. Yo me quedo que con esto. Pa qué más. No es dónde, sino con quién.

Como siempre, las fotos son obra de la increíble Beatriz Jericó, que es maravillosa. Creo que en eso estamos todos de acuerdo.

Processed with VSCO with c8 preset

Ya solo me queda despedirme de vosotros. Espero que tengáis un buen y bonito fin de semana. La siesta que me voy a pegar esta tarde no tiene nombre… ¡Gajes del oficio! ¡Hasta el lunes!

Lauren Izquierdo

Working girl y otros estilismos para darle la bienvenida al otoño

Oficialmente la rutina ha entrado de lleno en nuestras vidas. Tras una semana de universidad y mucho trabajo; y por trabajo me estoy refiriendo a mi entrevista a Agoney, Ester Expósito y el musical “La vida es sueño”, me he dado cuenta de que Ana Milán tenía razón: septiembre es el año nuevo de las urbanitas, y como inicio de año que es, si la cuesta de enero cuesta (valga la redundancia y ole yo), la de septiembre no te digo ná (yo ya no quiero ná).

Tan intensa ha sido mi semana, que me ha dado tiempo hasta a ponerme enferma. Como os lo cuento… El caso es que pilas cargadas, vuelta a la marcha y lunes otra vez. Por Madonna; qué poco dura lo bueno. Y el cambio es serio, tan serio que me he cambiado la foto de perfil de Twitter e Instagram, que salía en la playa. Esto es como la cera, del tirón; que duele menos.

Este lunes os traigo una propuesta de working girl. Personalmente, la moda de otoño-invierno es la que más me gusta, y como aficionada y loca de los trajes, poder ponerme una chaqueta me da la vida:

Muchos días no sé cómo ir a la universidad, a una entrevista, a un espectáculo, o simplemente a tomarme un Martini o una birra por algún bar de Madrid… Suelo tirar de estas opciones. Sinceramente, así es como voy hoy (lo digo en serio). Me siento cómoda, me siento yo, y sientan muy, muy bien.

Hasta hace poco no era muy fan de los vaqueros. He de confesar que uno de mis mayores complejos siempre han sido mis piernas, ya no; ahora me encantan: los vaqueros y mis piernas. Habiendo hecho esta confesión, propongo que nos volvamos a centrar en el look y en lo sencillo, fácil y versátil que es:

Composición: jeans, blusa lencera, blazer oversize fluida, botines. Como complementos: cinturón, clutch artesanal, pendientes artesanales. Sencillo, fácil; y si alguien pregunta por mis gafas, diré que, aunque no lo parezca, soy miope.

Los pantalones son de Stradivarius, están mucho más rotos que el día que me los compré, pero es que a mí me gustan así; la blusa es de H&M; y la mejor inversión de mi vida es de Sfera. Actualmente, ya no quedan existencias. Fue una de mis primeras compras aquí en Madrid. Estaba de rebajas, cómo me alegro de que mi compañera de piso me animara a comprármela.

Con respecto a los botines, sí; son por los que tanto me preguntasteis el año pasado. Están como nuevos, otra compra estrella. Los pendientes y el bolso, como ya he dicho, son artesanales y me los traje de mi viaje a Granada.

Como siempre, las fotos son de la increíble Beatriz Jericó, que me saca guapa hasta cuando estoy malísima de la muerte.

Processed with VSCO with c8 preset

Parece Nueva York, ¿verdad? Pues no, es Madrid, una ciudad que me tiene eternamente encandilada.

Pasad buena semana, bonitos; y ya sabéis: llega el otoño, dad rienda a la imaginación y sacad los trajes, que sientan muy, pero que muy bien.

Lauren Izquierdo

Las rayas de mi vestido

Fotos Beatriz Jericó.

¡Hola a todos y feliz lunes! Me encuentro de vuelta a la rutina en estos últimos días de agosto. Café en mano, las teclas sonando y tratando de concertarme lo máximo posible para poder reunirme unos minutos con vosotros.

El verano se termina, qué rápido se me ha pasado de verdad, pero todavía le quedan fuerzas para regalarnos días intensos de sol y de calor. Por eso, mi memoria y mi galería del Dropbox os trae un vestido que utilicé para uno de los desfiles de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, el cual es muy veraniego y sobre todo, fresquito.

foto 11-7-18 20 37 44

Sus colores me ponen de muy buen humor y lo mejor de todo es que se puede llevar sin sujetador. El corte midi me da mucha libertad de movimiento (siempre voy corriendo, soy una cabra loca y muy, pero que muy torpe), por lo que las personas que busquen a la comodidad como aliado, este vestido lleva su nombre. Es de una boutique de Madrid. En mi 21 buttons os dejo el link del vestido, los zapatos, que sé que os encantan, y las gafas.

Ahora os dejo, siento ser más breve de lo habitual, pero tengo que ir a IKEA a por una mesa y luego montarla, cosa que no va a salir bien, me temo.

Contadme qué tal os estás yendo el verano y cuáles son vuestros trucos a la hora de vestir, yo hay días que iría desnuda por la calle.

Disfrutad de la semana e hidrataros, eso es lo más importante. El líquido ya lo decidís vosotros.

Lauren Izquierdo

Cómo ir en pijama por la calle sin que nadie se dé cuenta

Hoy, 15 de agosto, fiesta nacional, rescato de la carpeta de “Fotos editadas de la MBFWM” un look que usé para la Fashion Week (hala, qué sorpresa, no me lo esperaba; ni que estuviera puesto en el título).

Aprovechando la moda pijamera, y ya que ahora muchos desean realizar la fantasía de ir por la calle en pijama, os muestro un look ¿discreto? (no es la palabra, pero servirá) de hacer vuestros sueños realidad.

Puede que la inspiración la haya cogido del armario de mi iaia, pero lo cierto es que este camisón lencero de estampado floral me encanta. ¿Parece un pijama? Yo diría que no.

El escote en pico, los tirantes ajustables, los bordados de encaje y las aperturas laterales muestran la sensualidad y libertad (en cuanto a movimiento) que ofrece la moda de cama. El fondo negro concede el protagonismo al estampado floral, resaltando con mayor intensidad los colores vivos de las flores.

¿Lo mejor y todavía más sorprendente? La marca. Es de Primark. Y costaba 13€.

En mi caso lo he combinado con mis gafas para esta edición de la MBFWM, unas sandalias de imitación de piel serpiente de Zara y unos pendientes de madera de Mango. Para el make up he apostado por tonos nudes y marrones terracota. Todo de MaxFactor.

Os dejo otros looks que he encontrado para que os sirva de inspiración por si el mío no es suficiente.

Ahora os dejo que tengo que hacer maletas. Mañana me voy a Granada con mis amigos y estoy encantada.

¡Feliz miércoles de fiesta!

Lauren Izquierdo

Laguna Rosa

No. Podría ser, pero no. La primera vez que escuché el nombre de Laguna Rosa pensé en que sería la versión pija del Internado Laguna Negra, eso o una discoteca; que a estas alturas cualquier nombre pink fashion es bueno para una discoteca. Un pub donde solo hubiera bebidas alcóholicas rosas: puerto de Indias, Larios Rose, Beefeater Rosa, Cosmopolitans… Pero no, Laguna Rosa no es un internado ni un antro donde pasar las noches entre copa y copa. Laguna Rosa es un paraje natural situado en la localidad de Torrevieja, en Alicante, que bien podría ser el sueño de la Barbie o el de la Vecina Rubia. El Mediterráneo es maravilloso.

Agua rosa. Sin ningún efecto, sin filtros, sin nada artificial. ¿Qué es lo que colorea la inolora e incolora agua que hasta entonces todos conocíamos? Una bacteria. Inofensiva, tranquilos.

¿Merece la pena ir? No os voy a engañar, no es un sitio para pasar ahí todo el día. Si un día no tienes que hacer y estás por la zona, recomiendo que os acerquéis. La experiencia al sumergirte en el agua es increíble. Flotas como si llevaras manguitos.

¿Importante? Llevad puestos escarpines. El suelo de la laguna son cristales de sal que hacen daño y hay muchas roquitas.

¿La mejor hora para ir? El atardecer o el amanecer. El sol se fusiona con el agua y las fotos, el ambiente y el paisaje son maravillosos. El agua arde, no está fría. Así que mejor el amanecer que el atardecer.

Añadidos: hay barro natural. Sí, sí; como el de los balnearios. Hay personas que se llevan cuencos y garrafas para llenarlos y llevárselos a sus casas. Además, la sal deja el cuerpo como si te hubieras embadurnado en aceite. Cuando se seca, te conviertes en la sal humana.

Os dejo las fotos que yo me hice. Tened un buen día.

Lauren Izquierdo

Chanel y la clásica millennial

FOTOS BEATRIZ JERICÓ

Hace mucho que no escribía un post sobre moda. Hoy es viernes, acabo de llegar de correr y tengo delante un desayuno que ni los hoteles de cinco estrellas.

El caso es que con el primer sorbo de café mañanero me he dicho oye, ¿y por qué no escribo un post sobre uno de los looks de la MBFWM? Y he llevado la idea para delante.

Como bien sabéis muchos de vosotros he cubierto al completo esta pasada edición de la MBFWM, cuarenta y seis desfiles en apenas 5 días. Jornada intensa, pero palos a gusto no duelen. O, al menos, duelen menos.

Este look algo achanelizado representa lo mejor del clasicismo que tanto ha caracterizado a esta firma. Cualquier moda regresa, pero siempre remasterizada. Tengo serios motivos para creer que si Chanel resucitara, sus colecciones serían muy parecidas a este look.

El intento de tweed, el acabado en flecos, y kitten heels nos transportan a lo mejor de los años 50/60. Además, siempre intento explotar el contraste de colores, y es que a pesar del minimalismo del outfit, el naranja de los labios y los pendientes de rosas, añaden esa distinción que equilibra el look. Las gafas cat eyes me dan un toque de editora que raja a to quisqui. Pero no, al menos no tanto.

foto 5-7-18 18 11 26

  • El top y la falda son de Zara
  • Los pendientes de Valentina
  • Las gafas de la Mona Checa

Y ahora sí que os dejo, que se me va a enfriar el desayuno. Disfrutad del día, amiguitos de la cafeína.💚

Lauren Izquierdo

Nicotina

No quiero echarte de menos porque no te lo mereces.

No quiero pensarte porque no te lo mereces.

No quiero recordarte porque no te lo mereces.

No quiero echarte de menos, ni pensarte, ni recordarte.

Pero te echo de menos, te pienso, te recuerdo.

Y te quiero.

Te quiero aunque no quiera quererte.

No quiero que seas mi último pensamiento al acostarme,

ni que nuestros estúpidos recuerdos se infiltren en mi memoria o en mis sueños.

No quiero acariciar tu piel bajo el forro de las fotografías,

ni tener que pedirle al taxista que cambie de canción.

Somos como esas motas de pólvora que hacen a la gente estornudar,

como ese cigarrillo en una de las azoteas infinitas de la ciudad,

o como la vista de un mágico amanecer, el murmullo de la lluvia,o el rugir del viento.

Somos este verano que nunca empieza.

Somos como ese beso taciturno en un antro cutre de Madrid,

como esa música que acompaña a un buen vino,

o como esta mirada furtiva.

Somos invierno y verano;

somos ese café frío que volver a calentar,

o como esa risa contagiosa que no quieres que nadie escuche.

Somos ese polvo por despecho.

Somos tóxicos.

Somos la nicotina del amor del malo.

Y la magia de varios años.