Hacer feliz a alguien

21 de diciembre

Querido Santa:

Cada día falta menos para tu gran momento. ¿Te estás portando bien con la Sra. Claus? Deberías, si me entero de lo contrario, este año el carbón será para ti. Palabra de editora. 

Quería confesarte algo. Este año, al igual que los dos anteriores, he hecho un poco de Santa. No quiero robarte protagonismo, ni mucho menos – no sería capaz de hacer lo que haces tú ni aunque me convirtiera en superwoman, pero la Navidad me vuelve una persona llena de amor y de generosidad. Siempre intento serlo, pero vamos… Tú me entiendes.

Es una época que me encanta, y dejando al margen el hecho de lo mucho que parece gustarme el rojo y las galletas de jengibre – la leche no, la leche para ti – siempre trato de tener un detalle con aquellas personas a las que quiero. 

Las tarjetas están pasadas de moda. Siempre son un detalle bonito, no te lo voy a negar porque es una de los salvavidas en los que caigo a menudo, pero este año he querido ir más allá. Desde junio llevo paseándome por las librerías de segunda mano de Madrid una vez a la semana. Me encanta leer – y escribir libros – y como te decía en una de mis cartas, todos estamos cortados por el mismo patrón. Nos parecemos más de lo que pensamos. Es por eso que encontrar similitudes o sentirte identificada con un verso, con una página, un capítulo o una historia, es muy fácil. 

Por tanto, este año he decidido regalar diez historias que me han hecho sonreír y decir ‘jo, como XXX y yo’. Mis personas especiales son más mágicas de lo que ellos piensan. Y hacerles feliz y encontrar una historia a medida que nos identifique ha sido algo más gratificante de lo que pensaba. Es una de las tantas cosas que han endulzado este 2019.

No es gran cosa, pero espero que les hagan la misma ilusión que a mí. No te voy a decir el nombre de los 10 afortunados, pero sí el título de los libros… Se aceptan apuestas:

  • Cambio mis tacones por unas botas de cowboy
  • Melancolía
  • Un científico en el supermercado
  • No me dejes
  • La felicidad es un té contigo
  • Flores en el ático
  • Noches de terciopelo
  • Regreso a Irlanda
  • Uno más uno
  • Londres sin ti
  • Cinematográfico

Cada uno de ellos guarda un recuerdo, una referencia o eso, una historia, con la persona escogida. No sé si será un buen detalle o no, pero el tiempo que dediqué a buscar, encontrar y dar una segunda vida a un libro, escribir mi mensaje y envolver el regalo, me hizo tan feliz… Que solo espero que sonrían. Aunque no tengan tiempo para leer. 

¿Te sientes tú así al envolver nuestros regalos? ¿Sabes ya qué regalarle a la Sra. Claus? Si necesitas ayuda, escríbeme. Creo que encontraré la manera de echarte una mano. Se me da bien hacer regalos. 

No sé qué más decirte. Solo que me apetecía compartir esta historia contigo. Creo que es muy fácil hacer feliz a alguien. El ser humano no necesita tantas cosas materiales. Solo demostrarle que has pensado en él y ser honesto contigo mismo. En los pequeños detalles se haya la diferencia, ¿no?

En fin, no te entretengo más. Dale recuerdos a la Sra. Claus. Y Santa, mucha mierda. 

Recuerdos 

Lauren Izquierdo.

Mirarnos a los ojos

20 de diciembre

Querido Santa:

¿Cómo van esos preparativos? Imagino que los elfos estarán extasiados (y súper estresados). No seas muy duro con ellos, anda. Y recuérdales que mediten antes de irse a la cama. Eso ayuda a controlar la ansiedad. Te lo dice una que es ansiática por naturaleza. 

¿Te has dado cuenta de que últimamente la sociedad no hace más que exigirnos cosas? Muchas de ellas sin sentido. Porque explícame por qué para ser dependienta en Zara te piden tres idiomas y nuestros políticos hacen el ridículo cada vez que salen del país. ¿Qué clase de incongruencia es esa? Santa, ¿te lo apuntas para el año que viene? Fuera cosas sin sentido. 

De todas maneras, todo esto hace que haga memoria sobre todo lo que he conseguido este año. Y no hablamos precisamente del inglés. Podrías echarme una mano con eso, también… Por pedir, que no sea. 

Pero es cierto que este año, los días han corrido más de la cuenta. Yo creo que quieren correr la San Silvestre y se han estado preparando. No te rías. Es verdad. Espero ser más consciente de los días de cara al año que viene. ¿Porque de qué sirve vivir si no tienes la sensación de estar viviendo?

Dicen que hay que trabajar para vivir y no vivir para trabajar. Claro que los periodistas vivimos al servicio de la comunidad y si tenemos que trabajar catorce horas al día (como una servidora), pues lo hacemos. Lo que sea para el buen periodismo. Para que luego nos tiren por tierra, o nos comparen con los de Sálvame, no sé qué es peor. 

Sin embargo, esta profesión también nos ha deja muy buen sabor de boca. Este año, gracias al ‘sobrenombre’ de Lauren Izquierdo e ido más al teatro que nunca. No sabría escoger qué obra me ha gustado más. Y lo mismo me ha pasado con los conciertos. He podido viajar sin moverme de Madrid, he podido vivir la vida de otras personas gracias a ellos. Gracias a los distintos géneros y canciones que esta ciudad nos proporciona.

La gente no aprecia las artes como debería, Santa. Puede que sea porque piensen que las pantallas de sus smartphone les pueden proporcionar algo mejor, aunque tampoco puedo quejarme demasiado – ya que, gracias a ellas llego a la audiencia, a ‘mi público’. En fin, es la pescadilla que se muerde la cola. 

El otro día estaba en una cafetería desayunando y comenzando con los correos del día – que sean las diez de la mañana y que ya tenga doscientos correos debería ser ilegal, ahí lo dejo – pero el caso es que entró una pareja muy mona, de estas del catálogo de Ikea, de esas de las películas de antena tres de las 16:00h que tanto odio. Llamaron tanto mi atención que decidí dejar a Fangoria (el único grupo, junto a La La Love You que es capaz de levantarme el ánimo por la mañana) y prestarles atención. No es ser cotilla, es sentir curiosidad. 

Recuerdo que pidieron dos cafés con leche, un cruasán con mermelada de fresa (yo soy más de la de melocotón) y una tostada con jamón. En cuanto Sara, la dueña de la panadería, les trajo el desayuno, dejaron de mirarse a la cara y no despegaron sus ojos de las pantallas de sus móviles hasta que terminaron de desayunar. Me quedé en shock, Santa. Estuve a punto de decirles que pararan. Me causó impotencia, rabia… ¿Sabes? Una vez me dijeron que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Y es verdad. Hoy en día – y esto es un dato real – siete de cada diez historias termina antes de lo que debería. ¿Dolerá así menos? 

Porque si no miras a alguien a la cara, es mucho más difícil quedarte con sus facciones, recordar sus lunares o de dónde tenía los hoyuelos. Cuando se marcharon, le pregunté a Sara si los conocía. Me contó que se habían casado hace un par de meses. Un par de meses. El inicio de una historia y ya se esquivaban. ¿Por qué hacemos eso? ¿Por qué nos preocupamos más de que los demás sepan dónde estamos y qué estamos haciendo en vez de centrarnos en quién está con nosotros? 

Me dio tanta rabia, que añadí un capítulo a ‘Silencio’ sobre el tema. Espero que compres mi novela y que se la regales a muchas personas el año que viene. Catorce de febrero. Save the date. 

Me apetecía compartir esta historia contigo. Porque creo que podría ayudar a muchas personas, sobre todo, por el la inconsciencia y el abandono empático que últimamente estamos sufriendo la especie humana. Cada día se puede aprender algo nuevo de esa persona que creías conocer. Es hora de poner a prueba esa teoría, ¿no?

En fin, no te entretengo más. Dale recuerdos a la Sra. Claus. Y Santa, lo vas a petar este año. 

Recuerdos 

Lauren Izquierdo.

Los villancicos que me han hecho feliz esta semana #7

Si hay una cosa que tengo clara, es que soy de esas personas que no pueden vivir sin música. Siempre he dicho que la vida es mucho más fácil con una buena canción. Y no sé si tendrá algo que ver el hecho de que me paso la semana rodeada de artistas, pero como diría Jimmy Hendrix, la música es mi religión.

Por eso, y ya que soy una persona que ahora puede estar escuchando José Feliciano que Lea Michele, pasando por Wham! Glee, soy una henoteísta musical nata… Hoy quiero hablaros de algunas canciones que me han hecho feliz durante la semana. Y digo algunas porque, muy probablemente sean muchas más. 

Así que, espero que disfrutéis de este artículo, y que os sirva para añadir y renovar vuestras playlist, porque recordad: A y B están muy bien, pero el abecedario tiene 25 letras más.

All I Want For Christmas Is You – Mariah Carey

Last Christmas – Wham!

Rockin’ Around The Christmas Tree – Brenda Lee

Let It Snow, Let It Snow, Let Is Snow – Dean Martin

Feliz Navidad – José Feliciano

Jingle Bells – Frank Sinatra

Baby, It’s Cold Outside – Darren Cris

Christmas In New York – Lea Michele

Like It’s Christmas – Jonas Brothers

I’ll Be Home For Christmas – Michael Bublé

My Only Wish (This Year)– Britney Spears

Aquellas cuatro barras de pan

19 de diciembre

Querido Santa:

Todo ha cambiado, tanto en Madrid como en casa. Estoy contenta, a la vez que estresada. Acabo de terminar 5 de mis 7 exámenes finales. Es más, ahora estoy en el tren rumbo a casa. Como el turrón, el Almendro, que siempre vuelve por Navidad. Aunque debo confesar que, afortunadamente, este año estoy yendo más que otros anteriores. Y digo afortunadamente porque me las he sabido ingeniar en tiempo, espacio y dinero. Los de Renfe deberían replantearse bajar los precios. Cien euros me parece una salvajada. Si cuento las veces que he decidido bajar a ver a mamá, papá, Ana y Chiara… Podría haberme ido a Tailandia. O a Nueva York. Pero queda más bonito decir que te sacrificas por ver a la familia y el sentimiento que albergas cuando los ves, es inexplicable e insuperable. Pero ya sabes, tienes una nueva tarea. Para el año que viene: hacer que Renfe baje sus tarifas. 

Bueno, ¿cómo estás? Imagino que ocupadísimo – y nervioso. Quedan cinco días para el gran día. ¿Sabes? Te admiro a ti y a tu mujer. Sois buena gente, Santa. Por eso, este año, no voy a pedirte nada. Solo que lo petes, como cada año. Eso, y que te acuerdes de aquellos que no son tan afortunados. Porque son más de los que creemos. Según un estudio de UNICEF y el Grupo Banco Mundial, casi 385 millones de niños viven en una situación de pobreza extrema. Y si ya es duro ser adulto y darte cuenta de que la vida no es cómo te la contaron, imagina ser un niño y no poder creer que la vida es algo mejor. 

Esos niños tienen el derecho de creer que si se comen una semilla, les crecerá un manzano; que si comen zanahorias, nunca tendrán que llevar gafas; que si dos adultos se besan, están casados; que los juguetes cobran vida como en Toy Story… Se merecen creer que llegarás. Tienen el derecho de creer que la vida puede ser a medias. Tienen derecho a tener fe y a creer en ti. Acuérdate de ellos, Santa. Al menos, prométeme que lo intentarás. 

Me estoy acordando del primer día que vine a Madrid. Estaba nerviosa, mucho, muchísimo. No lloré cuando mis padres se despidieron de mí en la estación, la ilusión me podía. Y nada más llegar, deshice las maletas y me fui a dar un paseo. La ciudad a mis pies y yo en las alturas. Sin embargo, lloré de impotencia al pisar de nuevo el parqué de mi piso recién estrenado. 

Cuando fui a por un Starbucks (cuando todavía pensaba que eso era café y no un bodrio), una señora me pidió una moneda para comer. Mamá y papá me ha inculcado cierta desconfianza hacia los indigentes que piden dinero, porque hoy en día nunca se sabe, pero me fié. Todavía no sé muy bien por qué. No obstante, no le di dinero, le compré cuatro barras de pan y dos paquetes de pechuga de pavo. No hacía mucho frío, así que nos sentamos en el suelo y le pregunté por su historia. 

Podría haberme mandado a la mierda o yo haberme marchado, ya había hecho mi buena acción del día, pero la vena periodista y de escritora (supongo) me hizo quedarme. Aquella señora tenía tres hijos. Uno de ellos es una de las personas con mayor poder adquisitivo de todo Madrid. Nunca le había contado esto a nadie, pero durante varios días quise llamarlo a su oficina para preguntarle si no se le caía la cara de vergüenza por tener a su madre en la calle. 

Su marido la maltrataba y ella lo denunció. Sus hijos no la creyeron y cuando por fin consiguió separarse de él, nadie la amparó. Renegaron de ella y acabó en la calle con un montón de deudas encima.

Se me encogió el corazón de tal forma que me puse a llorar. Ella me respondió que hay cosas peores en la vida. No pude creerme que, aun así, pudiera tener fe. Me despedí de ella y todos los días, de forma rutinaria, le llevaba algo de comida. Hasta le compré una manta y le dejé varios libros. Le dije que se los quedara, que los vendiera, que le harían compañía, pero ella siempre insistía en devolvérmelos. 

Al cabo de unos meses, dejé de verla. Había desaparecido. Cada día me pasaba por ahí, con la vaga esperanza de encontrármela, pero nada. Parecía que se le había tragado la tierra. Y hace seis meses me la encontraré en un Tiger. De dependienta. Sonrió al verme. Aunque ninguna de las dos dijo nada. Se acordaba de mí. Me regaló un juego de café blanco y negro precioso. “Una vieja amiga tuya quiere tener un detalle contigo”. Yo le pregunté que por qué. Y ella me respondió que “por cuatro barras de pan y algo de compañía”.

Aquella historia, Santa, aquella historia me cambió la vida, y la forma de ver Madrid. Puede ser una ciudad muy cruel. Todo depende de la perspectiva. Aunque al fin y al cabo, como todo en esta vida. 

Me apetecía compartir esta historia contigo. Creo que podría ayudar a muchas personas, sobre todo, por el desprecio con los que muchos tratan a los mendigos. Todos estamos cortados por el mismo patrón y todos somos iguales ante los ojos de ese Dios que dicen que existe. Siempre puede haber algo mejor. Siempre hay algo mejor. Solo es cuestión de fe.

En fin, no te entretengo más. Dale recuerdos a la Sra. Claus. Y Santa, mucha mierda. 

Recuerdos 

Lauren Izquierdo.

Todo lo que me ha hecho sentir un pelín más feliz esta semana #48

Volvemos a la carga con las cosas que hacen que la vida sea un poquito menos cruel. ¿El secreto en la vida? Disfrutar de cada momento. Saber que vienen y van. Estar pendiente, ser consciente de quiénes están y quiénes quieren estarlo.

Ahora estaréis leyendo esto y yo estaré preparándome para todo lo que viene esta semana, porque vienen curvas (y exámenes finales). Pero de eso hablaremos la semana que viene… Ahora me gustaría contaros qué me ha hecho sentir un pelín más feliz esta semana, porque tenemos mucho que celebrar.

Mi vestido rojo

Dicen que el rojo supera cualquier adversidad. La Navidad, la pasión y el no tener miedo a nada creo que son cualidades que expresan muy bien este color. Se convierte en mi amuleto para los finales. 

Chiara

Mi niña, mi pequeña y yo hemos vuelto a estar juntas por Navidad, por prenavidad, nunca mejor dicho. 

Hacer dulces con mamá

Y comérmelos, para qué engañarnos. Fui a casa porque estaba algo tristona, pero mamá siempre sabe cómo animarme. 

Comprar los regalos de navidad para mis amigos

Todavía no puedo deciros qué es. Santa y yo tenemos los labios cerrados.

Feliz Navidad y esas cosas

Y verla con mi hermana.

Poner el árbol

Y todos sus adornos. Este año nos ha quedado monísimo…

Simba 

Es más difícil hacerle fotos que acabar estos exámenes finales. Pero cuando lo consigues el resultado es maravilloso. 

Todo lo que me ha hecho sentir un pelín más feliz esta semana #47

Volvemos a la carga con las cosas que hacen que la vida sea un poquito menos cruel. ¿El secreto en la vida? Saber equilibrar la balanza. La vida, en general, resulta la mayoría de las veces un juego de luces y sombras. Y aunque puedas quedarte sin luz, piensa que el Sol sale cada mañana.

Ahora estaréis leyendo esto y yo estaré preparándome para todo lo que viene esta semana, porque vienen curvas (y exámenes finales). Pero de eso hablaremos la semana que viene… Ahora me gustaría contaros qué me ha hecho sentir un pelín más feliz esta semana, porque tenemos mucho que celebrar.

La cena de Navidad en el Hotel Emperador

Ya se sabe que soy una friki de la Navidad (y si no tenías ni idea es porque tienes lagunas acerca de quién soy). Pero como me encanta, cualquier excusa es buena para comer, brindar y celebrar la mejor época del año.

Gracias a Idónea Comunicación, nos lo pasamos súper bien en el Hotel Emperador. Uno de los hoteles que ya estaba preparado para recibir su Christmas. De una forma muy especial, he de decir, con un calendario de adviento que nosotros estrenamos con una sesión de microteatro en una de las suites.

Celebrar mis noches con el Grupo LaLaLa y la Bientirada Vergara

Y eso que me equivoqué de ‘Bientirada’, pero la verdad es que, aunque tarde, fue una experiencia maravillosa que disfrutamos con sushi, queso, jamón y vino. Eso, y una sesión de flamenquito de ‘Cosa de Dos’. Una noche bien bonita.

La llamada con Yolanda Ramos

Bendita Yolanda. Solo alguien como ella puede colocarse un acento catalán (que parezca campestre), una mochila llena de cachivaches (y clavarse una cantimplora), unas chanclas con calcetines y hacer que el mismísimo Dios se partiera el culo durante su número final. Además, fue una actuación muy especial, porque además del toque cómico de Yolanda (no me he reído más en mi vida), Lucía Gil casi se nos cae encima cuando bailaba en la fiesta de Juan Magán. En definitiva, una experiencia casi religiosa.

La publicación del quinto número de La Moda en las Calles

Ya son cinco números que estoy dentro del equipo, y cada vez que llega es como recibir los regalos de los Reyes Magos.

El editorial del que todavía no os puedo hablar

Pero para el que queda poco. Solo os diré el nombre de la fotógrafa: Alodia Navarro. Y del diseñador: Maison Mesa. Ale, ahora a esperar.

La ‘Canción el Fin del Mundo‘, de La La Love You

Amigxs, es un temazo. Palabra de editora.

El Black Friday

Ser Ecoglamurosa

Y gracias a Mamen.

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Conocer los entresijos del Teatro Lara

No me puedo creer que no supiera que había un Palco Real (ya era hora que me invitarais, también os digo), ni la existencia del fantasma de Lola Membrives. Pero, sin duda, mi momento favorito fue poder estar en primera línea del escenario y ser testigo de ese momento mágico en el que se levanta el telón. Hacía mucho tiempo que no pisaba un escenario, y haber tenido la oportunidad de volver a sentir ‘lo que solo sentimos los actores y actrices’ fue muy guay.

Equipo del Lara, ahora me invitaréis siempre al Palco Real, ¿no? Porque ya veis que bien me queda la silla de la Reina.

Home Burger Bar

Y su propuesta gastronómica.

Yaiza

Andrea

Todo lo que me ha hecho sentir un pelín más feliz esta semana #46

Volvemos a la carga con las cosas que hacen que la vida sea un poquito menos cruel. ¿El secreto en la vida? Saber que hay personas que, aunque no te lo esperes, te van a decepcionar. Pero eso forma parte de la vida. Lo que tienes que recordar es que tú también te equivocarás. Somos humanos, y nos parecemos más de lo que parece.

Ahora estaréis leyendo esto y yo estaré preparándome para todo lo que viene esta semana, porque vienen curvas. Pero de eso hablaremos la semana que viene… Ahora me gustaría contaros qué me ha hecho sentir un pelín más feliz esta semana, porque tenemos mucho que celebrar.

Descubrir sitios inesperados

Me encanta Madrid. Por eso, adoro que la gente que me conoce me lleve a sitios bonitos como este. Una copa bonito, un lugar confortable y buena compañía. No se puede pedir nada más.

Cenar en la vermutería del Hotel Índigo

Últimamente, me invitan a muchos restaurantes castizos. La comida es algo que me encanta, no lo puedo evitar… Y las tapas y bocatas del Hotel Índigo de Madrid estaban… ¡Ay cómo estaban!

Ir a Maison Mesa

Aunque no puedo contaros por qué fui. Pero os prometo que os va a sorprender…

El cumple de Ceci

Lo que os decía líneas más arriba. Lugar confortable y buena compañía. Con Karaoke, comida, bebida y una temática POSE que a todos nos encantó.

Ver el concierto de La MODA desde el Palco de Honor

Y también hubiera sido un privilegio verlo desde pista. La MODA es un grupo que me encanta, me fascina, me enamora… Por eso, verlo desde el Palco de Honor fue una maravilla. Estos chicos de Protocolo Sin Fronteras son maravillosos.

Hacer fotos con Mamen

Y en general, Mamen. Siempre me da energía y esa dosis de realidad que necesito. Y ya os adelanto una cosa… Tenemos portada del libro – y no es esta.

Saber que ya es Navidad