El perfume no tiene sexo

Porque no, no lo tiene. Hoy en día, impulsados por un mundo donde la sostenibilidad encabeza la lista, las industrias se plantean diferentes maneras para subsistir. ¿Una de ellas? Derribar fronteras.

Y bien podríamos comenzar por otras maneras de consumir, para que así existan otras maneras de producir. Pero sea como fuere, a medida que el tiempo pasa, por pura necesidad y por respeto a nosotros mismos, pero sobre todo al medio ambiente, la industria de la imagen está viendo reinvertida su propio movimiento.

Prendas que adoptan una segunda vida, textiles que no son tan dañinos, menos plástico, más calidad, más valor, menos compra,… Y en definitiva, el movimiento slow. Una corriente social, política, económica, cultural e histórica que ya ha marcado un antes y un después en la vida de todos los fashionistas. Es decir, en la de todos, porque como ya he dicho en más de una ocasión, NADIE se exime de la industria de la moda.

Y en definitiva, el movimiento slow. Una corriente social, política, económica, cultural e histórica que ya ha marcado un antes y un después en la vida de todos los fashionistas

Asimismo, la moda slow comienza con el trabajo de concienciar y concienciarnos, con el deseo de respetar nuestro presente y el futuro de próximas generaciones. Sé que hay ciertos partidos que niegan que exista un problema como el cambio climático, pero también sé que no tienen razón, por no decir que son idiotas. Por lo que, para que la moda continúe, para que slow fashion tenga cabida y, lo que es más importante, un desarrollo futuro, la sociedad debe comenzar a educarse. Pero de esto ya hablaremos otro día en profundidad.

Dicho esto, la moda slow nos lleva hacia una imagen mucho más atemporal donde los colores dejan de seguir las exhaustivas tendencias para centrarse en crearnos en un buen fondo de armario, porque sí, queridos urbanitos, el estilo lo pone la persona. Así que, con buenas prendas, se pueden seguir todas y cada una de las tendencias.

Tanto es así, que esta nueva forma de producir ha generado un pensamiento que rompe las barreras entre sexos, creando prendas unisex que se inspiran en los perfumes. Porque al igual que, antiguamente los hombres usaban faldas de mujer, también se rociaban con fragancias que hoy en día se considerarían femeninas.

Por lo que… No. El perfume no tiene sexo. Lo importante de una fragancia, dejando atrás sus notas de cítricos, maderas o flores, reside en las sensaciones y emociones que pueda despertar la persona que lo lleve. Porque un buen perfume puede potenciar factores como la atracción, el poder, la seguridad, sensualidad, el valor o incluso el amor, y para eso no importa que seas hombre o mujer. Solo que, escojas el que escojas, te identifique.

Actualmente, yo uso Spice Blend, de Dior… Pero si queréis inspiraros… Sé de seis que van a encantaros.

1. Atlas, de Laboratory Perfumes (85€ / 100ml).
2. L’Essence, de Rituals (49,95€ / 50ml).
3. Spice Blend, de Dior (242€ / 125ml).
4. Bleu, de Chanel (91,95€ / 100ml).
5. Rainbow Bar, de 19-69. (155€ / 100ml). 
6. Baccarat Rouge 540, de Maison Francis Kurkdjian (224€ / 70ml).

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