HOY Magazine: "La periodista Lauren Izquierdo publica su primera novela ‘Silencio’"

La revista HOY Magazine nos habla de ‘Silencio‘, la primera novela de Lauren Izquierdo.

¿Sabes por qué deberás guardar silencio el día de los enamorados? ¡Lauren Izquierdo te lo cuenta en su primera novela!“. Sigue leyendo en… https://www.hoymagazine.es/la-periodista-lauren-izquierdo-publica-su-primera-novela-silencio/

Con el corazón en el puño y la pluma en el otro

He soñado mucho con este día. Desde que era pequeña. Y dejé de considerarme una renacuaja hace 12 años. Hoy voy a publicar mi primera novela. Mi primera novela. ¿No es increíble? A mí me lo parece. Sigo sin creerme que me dijeran que sí. Qué fuerte.

Me despierto lentamente. Hoy es el día. Estoy girada hacia la derecha y cuando abro los ojos, uno de mis ejemplares me mira desafiante. No recuerdo las veces que he ensayado una y otra vez, una y otra vez el capítulo que pienso leer esta tarde. Espero no equivocarme. Espero no trabarme. Espero no hacer el ridículo. “Lauren, has hablado muchas veces en público“; me digo a mí misma para calmarme. Pero esto es distinto. Es un momento irrepetible.

Mi hermana y yo hemos decidido subir una foto a Instagram para celebrar el día de los enamorados. Salgo con mi camisón rojo, como en la portada del libro y escribo lo que siento: ganas, emoción; como su fuera una novia de camino al altar. Y lo cierto es que muy probablemente mi camisón nupcial fuera rojo.

Pronto, y sin saber muy bien por qué, la gente me felicita como si fuera el día de mi boda. Probablemente porque he puesto que me siento así. Pero mucha gente me da la enhorabuena y me felicita, cosa que engrandece mi felicidad.

Durante todo el día estoy acompañada de mi hermana y de mis amigos del pueblo que han venido a verme. Mis padres no pueden estar, pero lo verán en streaming. Y sin darme cuenta, mi hermana me dice “es la hora“. Llevo un vestido rojo, de Paloma Suárez, precioso, que además me hace sentir muy guapa. Y antes de decir “allá voy” ya estamos dentro del coche que nos llevará hasta Nanai.

Foto: Mamen BG.

El tráfico de Madrid está como siempre. Aunque, quizás, el hecho de que sea viernes y de que sea el Día de los Enamorados, ha hecho que el caos no amaine. Madrid siempre ha sido y será caótica. Como yo. Como ‘Silencio’. Pero todo llega, y cuando llegamos, las puertas están abiertas.

Foto: Mamen BG.

El primero en llegar es mi editor, Francisco, de ediciones Ruser, que llega con Cristina, otra chica del equipo que estarán pendientes de que todo esté a la perfección. Luego John, mi jefe de comunicación. Después, mis amigos. Luego, Mamen. Y poco a poco, el restaurante se va llenando de gente dulce, bonita y maravillosa que ha venido a acompañarme en un día muy especial para mí.

Lo reconozco: cada vez estoy más nerviosa. Pero no son nervios malos, sino más bien, todo lo contrario. No me esperaba tanta gente, ni tantos abrazos, ni tantas sonrisas, ni tantos buenos deseos. Me siento querida, y quizás, un poco obnubilda por la situación.

Foto: Mamen BG.

Francisco me rescata para que suba al escenario. Ahora sí que sí es la hora. Trato de no mirar mucho a los ojos de la gente mientras mi editor me presenta. Y cuando por fin es mi turno y una marabunta de aplausos me cobija, el teléfono de alguien suena. “Con banda sonora y todo. Qué maravilla“; se me ocurre decir. Eso calma el ambiente – y a mí.

Doy las gracias por venir. Porque realmente estoy flipando de que esto esté pasando y, sin saber muy bien qué ni cómo, comienzo una homilía. Hablo de ‘Silencio’, pero de manera superficial porque luego vienen las preguntas. Otra marea de aplausos.

Foto: Mamen BG.

Entonces, me decido a leer el capítulo número dos: Manuel, Marco, Mason, Mikel y Martín. Es un capítulo divertido, ocurrente, simpático y ameno que se aleja de la dramaturgia del resto. Además, comienza con “Hay personas que no están destinadas a casarse…“; y teniendo en cuenta que todo el mundo va de negro y que hoy es San Valentín, me pareció que era idóneo.

Consigo una atmósfera íntima, que se engancha al discurso de mi protagonista, que se ríe con ella y que abandona cualquier esperanza con su final. Distingo un par de lágrimas en los pómulos de un par de conocidas, pero no digo nada, porque todavía no sé ni cómo he conseguido no llorar. Otra marea de aplausos.

Es el turno de las preguntas, y dejo que sean libres para actuar. Tras responder a todas ellas, pasamos a la firma. Y es aquí donde mis invitados no paran de decirme cosas maravillosas, donde yo desbordo mi emoción y donde trato de expresar lo agradecida que me siento de que hoy estén todos aquí. No se hacen una idea de cómo me siento. No me la hago ni yo.

Foto: Mamen BG.

Poco a poco, el local se queda vacío. Y yo me voy a cenar con mis amigos. Después a tomar algo, y cuando regreso al hotel con mi hermana, me deshago del vestido, de los tacones, del maquillaje y me tumbo en la cama, cierro los ojos, sonrío y digo en voz alta: “Silencio ya está aquí“.

Porque al final, mi objetivo espero que no haya sido escribir un libro, sino escribir un buen libro, con el puñal en el pecho y la pluma en el otro.