We Will Always Have Tomorrow

26 de diciembre

Querido Santa:

¿Qué? ¿Ya has dormido la mona? ¿Te sientes descansado? ¿Sí? ¿No? ¿Ahora qué harás hasta el año que viene? Siempre he tenido curiosidad… No hace falta insistir en el hecho de que ya se sabía para qué profesión estaba destinada.

Voy a escribirte una última carta, para que tengas presente sobre presente mis pensamientos. Esperaré los tuyos de vuelta. Siempre podrás mandarme a un elfo, o a Rudolf, creo que le caigo bien.

El caso es que creo recordar que ya te conté que siempre he sido una niña complicada a la que costaba encajar. Es más, a día de hoy, todavía tengo la sensación de que no encajo en ninguna parte – y puede que sea verdad. Pero teniendo a gente que me quiere, eso me ha dejado de importar.

Sin embargo, otro de los asuntos que siempre me ha preocupado es no saber qué me deparará el futuro. ¿Qué me espera, Santa? Hay quien dice que nuestro destino está escrito, y antes que creer en las casualidades, prefiero pensar que tienen razón. Y pensarás, ¿cómo una persona que cree que el amor son sustancias químicas puede pensar eso? No lo sé, pero lo hago. Sobre todo, porque creo que todo siempre pasa por algo.

Creo que todo siempre pasa por algo

Cuando era pequeña quería ser profesora, luego actriz (siempre se me ha dado bien subir a un escenario y creer que soy otra persona), pero desde que me publicaron mi primer relato, la injusticia y el hecho de escribir siempre me ha motivado. Las frustraciones siempre me motivan a hacer grandes cosas. Creo que eso es algo que no puede decir todo el mundo.

Además, me gusta lo que hago, y sé que esto es a lo que me gustaría dedicarme en el futuro. No obstante, es imposible no sentir miedo. Más aún sabiendo cómo está nuestra profesión.

Es imposible no sentir miedo

Es lo primero que me dijeron en la universidad: “que sepáis que el 85% de los que estáis aquí no vais a tener trabajo cuando salgáis”. Y desmotiva, Santa. Porque lo sabemos, pero se supone que nuestro profesor, debería animarnos un poco, coño.

No obstante, luego te dicen que los jóvenes somos quienes vamos a cambiar el mundo. Normal. Claro que vamos a hacerlo. Somos el futuro. Somos lo que quedará cuando las generaciones anteriores mueran. Somos los que tomaremos decisiones y lo bueno es que tenemos algo que muchos de ellos no tienen: conciencia. Y consciencia. Nos han dicho cómo pelear, cómo defendernos y eso es lo que estamos haciendo, porque a pesar de lo que digan muchos los políticos, ellos no están peleando por nosotros.

Es por eso que no debemos desaprovechar ninguna oportunidad. Sin embargo, si me preguntas cómo me veo dentro de diez años, no sabría que responderte, porque no lo sé. Tengo claro que, a no ser que algo vaya en contra de mis principios, no voy a rechazar ninguna oferta si la propuesta es buena.

Y si eso nunca llega, ¿quién sabe? A lo mejor abro un medio, a lo mejor soy mi propia jefa… Como te decía ayer: si crees en ti mismo y en lo que haces y peleas por ello, todo llega. Puede que tarde y a trompicones, pero llega. Al fin de cuentas, si algo no nos sale hoy, siempre nos quedará mañana.

Equipo:

  • Fotografía: Alodia Navarro.
  • Realización: Lauren Izquierdo.
  • Muah: Mary Coco.
  • Estilista: Sergio García del Amo.
  • Texto: Lauren Izquierdo.

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