Las rayas de mi vestido

Fotos Beatriz Jericó.

¡Hola a todos y feliz lunes! Me encuentro de vuelta a la rutina en estos últimos días de agosto. Café en mano, las teclas sonando y tratando de concertarme lo máximo posible para poder reunirme unos minutos con vosotros.

El verano se termina, qué rápido se me ha pasado de verdad, pero todavía le quedan fuerzas para regalarnos días intensos de sol y de calor. Por eso, mi memoria y mi galería del Dropbox os trae un vestido que utilicé para uno de los desfiles de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, el cual es muy veraniego y sobre todo, fresquito.

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Sus colores me ponen de muy buen humor y lo mejor de todo es que se puede llevar sin sujetador. El corte midi me da mucha libertad de movimiento (siempre voy corriendo, soy una cabra loca y muy, pero que muy torpe), por lo que las personas que busquen a la comodidad como aliado, este vestido lleva su nombre. Es de una boutique de Madrid. En mi 21 buttons os dejo el link del vestido, los zapatos, que sé que os encantan, y las gafas.

Ahora os dejo, siento ser más breve de lo habitual, pero tengo que ir a IKEA a por una mesa y luego montarla, cosa que no va a salir bien, me temo.

Contadme qué tal os estás yendo el verano y cuáles son vuestros trucos a la hora de vestir, yo hay días que iría desnuda por la calle.

Disfrutad de la semana e hidrataros, eso es lo más importante. El líquido ya lo decidís vosotros.

Lauren Izquierdo

Un, dos, tres; ¡ganga!

Dios, qué pantalones; son preciosos. Joder, y qué caros son. ¿Por qué no nacería rica? ¿Me los compro? ¿Y si me espero a que los rebajen? Total, las rebajas empiezan mañana. ¿Pero y si me los quitan? ¿Y si cuando voy a comprarlos ya no quedan o mi talla se agota? ¿Qué hago? ¡Joder! ¿Qué hago? Es que ya me estoy imaginando con ellos puestos. Podría combinarlos con el body de pedrería, o con el crop top de encaje; ¡hala!, y con la camiseta básica blanca. Son muy versátiles, y ponibles… Madre mía me va a dar un parranque, ¿qué hago? ¿Me los compro o me espero? Es que si mañana no están… ¡Me casaría con ellos! Venga, tiro una moneda y si sale cara me los compro y si sale cruz me espero. Joder. Es que son 30 euros de rebajas… ¡Venga, cierro los ojos y que sea lo que Dios quiera! Tres, dos, uno… Cruz, hala, pues me espero. Como no estén me va a dar algo.

¡Ay! Queda un minuto… Tres, dos, uno… ¡Refresca! Ay, ¡están! ¡Qué están! ¡Comprar! ¡Comprar! ¡TOOOOOOOMAAAAAAAAAA, QUE ME HE AHORRADO 30 EURAZOOOOOOOS! ¡Si es que a lista no me gana nadieee! ¡Verás cuando se los enseñe a mis amigas!

No hay cosa que me guste más que una buena ganga. Me hace sentir realizada y me siento inteligente, he comprado una prenda por mucho menos de su precio original, ¡viva yo! Aunque eso pueda suponer que te tires de los pelos con otra mujer que quiera la misma prenda que tú, yo la vi antes, tía lista; es mía.

Comprar esos pantalones que querías desde hace tiempo a mitad de precio es una de las mejores sensaciones de esta vida. ¿Estamos de acuerdo? Bien, pues hace unos días se abrió en Twitter una polémica, cómo no, se abren polémicas hasta de cuántos abdominales hago al día (0), sobre si vestir de marcas caras es más digno que vestir de marcas low cost.

No me voy a andar con eufemismos ni voy a intentar suavizar mis palabras acerca de lo que pienso: me parece una idiotez, y abro paréntesis para explicar que el significado de idiota según su significado etimológico corresponde al de persona sin ideas o lo que es lo mismo, falto de inteligencia, así que creo que estaréis de acuerdo conmigo al expresar mi sentimiento de disconformidad acerca del asunto. Y para que estéis más informados y para argumentar y validar mi opinión os voy a explicar por qué esta chica y todos los que apoyaron su argumento no tienen ni idea de lo que dicen, abro paréntesis (vamos, que son gilipollas).

La historia de la moda es más larga y enrevesada que La historia interminable, pero para simplificar diré que actualmente existen cuatro conceptos de los que hay que saber su significado. El primero de ellos es la haute coture, alta costura. El primer diseñador en confeccionar prendas de este calibre fue Charles Frederick Worth. La alta costura son prendas realizadas a mano, lo cual implica nada de máquinas, son creadas a medida del cliente y se consideran un arte por su gran valor, de ahí sus precios.

Más tarde apareció lo que todos conocemos como fast fashion. Este concepto proviene de los cazadores de tendencias. Es el responsable de llevar la moda de las pasarelas a la calle y, por tanto, hacerla más accesible a nuestros bolsillos.

La aparición del prêt-à-porter (listo para llevar a la calle) marcó un antes y un después en la historia de la moda: los patrones comenzaron a realizarse en serie, produciendo moda de diferentes calidades y precios, y se trasladó a las calles.

La democratización de la moda comenzó a emerger de la nada. La moda tal y como se conocía dejó de ser un fenómeno de élites para convertirse en un fenómeno de masas, lo cual indujo automáticamente a una mayor libertad a la hora de vestir, de expresarse y de consumir.

La marca H&M fue pionera en fusionar el high cost con el low cost: “la moda no tiene que ser una cuestión de precio”, llevando a cabo su primera colaboración en 2004 con el reconocido diseñador Karl Lagerfeld.

¿Cuál es el problema actual? La obsesión, la adicción y la manera irresponsable de consumir, de elaborar y de crear moda que poseen algunas empresas de la industria fashionista. Sí, estamos hablando de la explotación infantil y de la miseria que les pagan a los trabajadores, pero… ¿En algún momento de mi discurso he mencionado la palabra dignidad? Según la RAE, la dignidad es la gravedad y el decoro de las personas en cuanto a su manera de comportarse. ¿Dónde tiene cabida entonces la dignidad a la hora de vestir? Si una camiseta está bien confeccionada, está limpia y no tiene agujeros ni está raída, ¿qué problema hay? ¿Y si tiene rotos o está raída como en algunas tendencias o porque me da la gana, qué? ¿Por qué vas a ser tú más digno que yo? ¿Eres más por vestir de Levis que de Primark? La respuesta puedes encontrarla en las escuelas de negocio, quienes estudian el llamado efecto Primark y no el efecto Levis.

Por concluir diré que la dignidad tiene que ver más con el comportamiento y con la educación que con la manera y el presupuesto para vestir. Y sí, cada uno es libre de decir lo que quiera, por eso existe la libertad de expresión, pero el mundo es mucho más agradable cuando la gente se guarda sus clasistas y elitistas gilipolleces. Si quieres vestir de Levis, Armani, o de Chanel toda tu vida porque te lo puedes permitir, adelante, estupendo, pero no compares ni aclames tu estatus con el de otra persona mencionando a la dignidad, porque entonces demuestras que te sitúas muy por debajo y que no tienes educación ni respeto. Y eso no lo puede comprar el dinero, ¡vaya!

Dicho esto solo puedo añadir una cosa más: ¡qué vivan las camisetas de tres euros!

Cómo ir en pijama por la calle sin que nadie se dé cuenta

Hoy, 15 de agosto, fiesta nacional, rescato de la carpeta de “Fotos editadas de la MBFWM” un look que usé para la Fashion Week (hala, qué sorpresa, no me lo esperaba; ni que estuviera puesto en el título).

Aprovechando la moda pijamera, y ya que ahora muchos desean realizar la fantasía de ir por la calle en pijama, os muestro un look ¿discreto? (no es la palabra, pero servirá) de hacer vuestros sueños realidad.

Puede que la inspiración la haya cogido del armario de mi iaia, pero lo cierto es que este camisón lencero de estampado floral me encanta. ¿Parece un pijama? Yo diría que no.

El escote en pico, los tirantes ajustables, los bordados de encaje y las aperturas laterales muestran la sensualidad y libertad (en cuanto a movimiento) que ofrece la moda de cama. El fondo negro concede el protagonismo al estampado floral, resaltando con mayor intensidad los colores vivos de las flores.

¿Lo mejor y todavía más sorprendente? La marca. Es de Primark. Y costaba 13€.

En mi caso lo he combinado con mis gafas para esta edición de la MBFWM, unas sandalias de imitación de piel serpiente de Zara y unos pendientes de madera de Mango. Para el make up he apostado por tonos nudes y marrones terracota. Todo de MaxFactor.

Os dejo otros looks que he encontrado para que os sirva de inspiración por si el mío no es suficiente.

Ahora os dejo que tengo que hacer maletas. Mañana me voy a Granada con mis amigos y estoy encantada.

¡Feliz miércoles de fiesta!

Lauren Izquierdo

Laguna Rosa

No. Podría ser, pero no. La primera vez que escuché el nombre de Laguna Rosa pensé en que sería la versión pija del Internado Laguna Negra, eso o una discoteca; que a estas alturas cualquier nombre pink fashion es bueno para una discoteca. Un pub donde solo hubiera bebidas alcóholicas rosas: puerto de Indias, Larios Rose, Beefeater Rosa, Cosmopolitans… Pero no, Laguna Rosa no es un internado ni un antro donde pasar las noches entre copa y copa. Laguna Rosa es un paraje natural situado en la localidad de Torrevieja, en Alicante, que bien podría ser el sueño de la Barbie o el de la Vecina Rubia. El Mediterráneo es maravilloso.

Agua rosa. Sin ningún efecto, sin filtros, sin nada artificial. ¿Qué es lo que colorea la inolora e incolora agua que hasta entonces todos conocíamos? Una bacteria. Inofensiva, tranquilos.

¿Merece la pena ir? No os voy a engañar, no es un sitio para pasar ahí todo el día. Si un día no tienes que hacer y estás por la zona, recomiendo que os acerquéis. La experiencia al sumergirte en el agua es increíble. Flotas como si llevaras manguitos.

¿Importante? Llevad puestos escarpines. El suelo de la laguna son cristales de sal que hacen daño y hay muchas roquitas.

¿La mejor hora para ir? El atardecer o el amanecer. El sol se fusiona con el agua y las fotos, el ambiente y el paisaje son maravillosos. El agua arde, no está fría. Así que mejor el amanecer que el atardecer.

Añadidos: hay barro natural. Sí, sí; como el de los balnearios. Hay personas que se llevan cuencos y garrafas para llenarlos y llevárselos a sus casas. Además, la sal deja el cuerpo como si te hubieras embadurnado en aceite. Cuando se seca, te conviertes en la sal humana.

Os dejo las fotos que yo me hice. Tened un buen día.

Lauren Izquierdo

Cómo ir en pijama a un desfile

Esta mañana calurosa del mes de agosto, que anda que no hace calor ni ná, rescato otro de mis looks preferidos de la MBFWM.

Para esta ocasión aposté por un look pijamero. Y tanto que pijamero. Como que es un pijama…

Inspirado en Audrey Hepuburn en Desayuno con Diamantes, se me fue la olla para el desfile de JC Pajares. Intimissimi es increíble. Intimissimi rey del street style.

Los shorts son de seda, adornados con una puntilla de encaje; el top me lo habéis visto en muchas otras ocasiones acompañado de faldas, shorts o pantalones de traje; el antifaz es de una boutique francesa del barrio de Chueca llamada La fiancée du cocodile. Es una copia exacta al de Audrey en la película. Para los pies escogí unos mules de pelo y charol. Muy a lo Gucci. Son de Stradivarius. Ahora mismo están agotados. Son de hace dos temporadas.

En definitiva, un look atrevido, sexy, por qué no; y que no pasó desapercibido. Al fin y al cabo, la moda es un juego, ¿y a quién no le gusta jugar? Os dejo los enlaces directos en mi 21 buttons (pincha aquí)

Y que la moda esté siempre con vosotros. Buena semana.

Lauren Izquierdo

Historia de un helado incomprendido

No lo entiendo. No lo entiendo de verdad. Normalmente, esto no suele pasar. Tengo calor. Mucho calor. Estoy sudando. Estoy perdiendo consistencia. Tengo siete pares de ojos observándome con recelo. Yo sé que quieren comerme. ¿Por qué no me comen? Yo sé que quieren disfrutar de mi sabor. Lo veo desde la vitrina cuando pasan, lo veo cuando me miran, y no los culpo, tienen motivos. Esto es así: estoy muy bueno. Muy, muy bueno. Y no soy un ególatra. No, no, no; solo soy realista. Por eso no lo entiendo. Es que no lo entiendo. Estamos a cuarenta grados a la sombra. Agosto ha empezado con un calor atroz, y soy una de las mejores salvaciones del verano. Ese odioso tinto me hace la competencia, pero yo he existido durante toda la vida. Y lo bueno perdura. Además, que soy muy versátil; y tengo más sabores que Carmen Lomana vestidos. Chica, que estás a pie de playa, y yo aquí no soy barato. ¡Cómeme! Mírala, si parece lela. ¿Puede hacer alguien el favor de comerme?

Jo. Si lo llego a saber no me gasto cuatro euros. En verdad me apetece, pero es que no paran de mirarme. Debería darme igual, lo sé; pero en verano pierdo seguridad en mí misma. No me siento acomplejada, pero eso de estar con los michelines al aire no hace que me sienta especial especialmente lo que se dice cómoda. Y menos con ellas delante. Sus ojos me miran desafiantes. 

Tendrá valor. ¿No irá a comerse eso verdad? ¿Es que no sabe que esta en marcha la operación bikini? Yo hoy ni siquiera he comido. Que alguien se lo explique, por favor, que me está poniendo nerviosa. ¿Quién la ha traído?

Por desgracia, para muchas personas el verano es un calvario, y no porque hagan cuarenta grados a la sombra, que también, sino porque cada día el ser humano se vuelve más hipócrita, más cínico y mucho, pero que mucho más cruel.

Las redes sociales se han llenado de palabras afiladas que tienen el mismo efecto que el día a posteriori de la primera clase de crossfit. Los cánones que esta sociedad de mierda ha implantado están llegando demasiado lejos. Hablamos del body shaming. Su traducción al español corresponde a “cuerpo avergonzado”. En resumidas cuentas, un cuerpo que no cumple con los estándares de belleza establecidos por la sociedad actual.

Ya no se critica el hecho de hacerte una foto en la playa, otra absurdidad de la que ya hablaré otro día, sino que ahora parece que, o tienes unas medidas concretas o no tienes derecho a subir una foto sin ser humillada públicamente. Humanos, despertad. Despertad porque hay animales más cívicos que vosotros, además de menos gilipollas.

Esta aberración comenzó con vituperios de usuarios hacia fotos en bikini o bañador que famosas y celebridades colgaron en sus redes personales. Un caso viral es el de Chiara Ferragni en su despedida de soltera. Lo más indignante de toda esta parafernalia es que la mayoría de esos comentarios punzantes son obra de mujeres. Es decir, ya no solo tenemos que combatir contra los machitos que nos comentan puta, zorra, te partía en dos, o el clásico hola, guapa, ¿tienes WhatsApp?; sino que ahora tenemos que batallar con cuatro retraídas que tienen más complejos que Paquita Salas ganas de comerse un Donettes. Chica, supera primero tus propios fantasmas y y deja en paz a los demás.

Y algunos dirán que esto es libertad de expresión o que España, para lo que quiere, ojo al dato; es un país libre. Tu libertad de expresión comienza donde acaba la mía. Por lo que no es libertad, es opresión. Le arrebatas a alguien el derecho de expresarse libremente como persona para alimentar el ego, tus propios complejos, y un exceso de libertad que ni viene al cuento ni es necesario. Luego le echan la culpa a la industria de la moda por promover la anorexia, que no digo que algunos no lo hagan, aquí nadie es un santo, y quien lo sea ya irá al cielo; pero pensemos un momento en la clase de monstruos en la que nos estamos convirtiendo, en el odio y en la inseguridad en uno mismo que estamos fomentando y en el aburrimiento y en la vida vacía que estamos demostrando que algunos tienen. Venga, por favor. Esto es una vergüenza.

Vergüenza es lo que yo siento y lo que muchos y muchas deberían sentir. Que no hace falta que nos recuerden que tenemos estrías, que no hace faltan que nos recuerden que tenemos celulitis, pelos o kilos de más, que tenemos ojos; pero lo que no me parece normal es que si una persona se quiere tal y como es, o no, porque eso no lo sabes; tengas que venir a joderle la marrana, hablando en plata. Encima, además de un aberración me parece de una cobardía impetuosa: ni siquiera a la cara, todo detrás de la pantallita dichosa.

Así que la próxima vez, piénsalo, pero no lo digas. No lo digas porque no es necesario, y como dijo Christina Aguilera: You are beautiful no matter what they say. Words won’t bring you down.

Una última cosa: pensad y solidarizaros con los helados, que en verano, si no te los comes, se vuelven unos incomprendidos y no hay Dios que los soporte.

Y como no podía ser de otra forma, os dejo con una foto mía en bikini, y a quien no le guste, pues que no mire.