Tren con destino a Madrid, descanse

Os escribo desde el tren, uno de mis sitios favoritos para dirigirme a vosotros. Acabo de salir desde la estación de Alicante y me dirijo a Madrid, mi ciudad. ¿Puedo llamarla ya mi ciudad? Yo creo que sí.

Es extraño el sentimiento que alberga mi pensamiento cada vez que el tren arranca. No se puede querer a dos personas al mismo tiempo, ¿pero y sentir que perteneces a dos lugares? Mitad de ropa aquí, mitad de ropa allí; mitad de amigos aquí, mitad de amigos allí; mi familia aquí, mis compañeras de piso allí. Siempre echo de menos algo o a alguien. Una mierda, para que nos entendamos.

Eso sí, los diez días que he permanecido en mi lugar de origen me he dado cuenta de muchas cosas. He descansado, que eso es importante recalcarlo. Duermo poco normalmente, y en casa he conseguido descansar más horas, quizás las que debía. Me he leído cinco libros y me he visto la saga entera de Harry Potter (me ha encantado). Además, he visto a mis amigos, a mi familia y he disfrutado de esas pequeñas rutinas que antes me parecían insignificantes y que ahora me parecen una impoluta maravilla. He paseado a mi perra, besado y abrazado a mi madre y a mi padre, sacado de sus casillas a mi hermana y he estudiado matemáticas (poco, en realidad). Hasta me ha dado tiempo a ponerme mala. Siempre que vuelvo, me pasa. Algunos cuando viajan tienen jet lag, bueno, pues yo creo que tengo jet temperature porque esto no es normal.

Pero lo más importante de todo, es que me he dado cuenta de que echar de menos algo o a alguien está bien. Quiero decir, adoro mi vida: estudio lo que me gusta, escribo cómo y sobre lo que me apasiona, vivo en mi ciudad favorita, tengo alrededor a personas maravillosas y ojalá los demás tuvieran la familia que, por fortuna, me ha tocado. Estoy muy orgullosa de dónde estoy, de lo que he conseguido, y de lo que quiero conseguir. Estoy orgullosa de ser como soy, de quererme a mí misma y de querer muchas veces más. Incluso podría decir que estoy orgullosa de mis defectos. Al fin y al cabo, son otra parte de mí, imperfecta, pero eso es lo que nos hace humanos.

Recuerdo que cuando era pequeña, quería salir de mi pueblo. Ahora, con casi 19 años, he comprendido que lo necesito, que amo y quiero a mi pueblo, que me aporta muchas más cosas de las que jamás imaginaría, como dejar abandonado el IPhone en un cajón porque siento que no lo necesito, que me permite descansar y que el Lauren, cariño, ¿has vuelto? Qué bien te sienta Madrid, qué guapa estás es genial. Aunque ame la cuidad que siempre está viva, Madrid nunca tendrá a esa familia recibiéndome con los brazos abiertos al final del andén.

Así que, sí, se puede amar infinitamente a dos ciudades al mismo tiempo.

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Manuela dice:

    Preciosa! ❤

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  2. Yaiza dice:

    Leerte ha sido como leerme. He empatizado mucho con tus palabras. Y esa emoción es única. Gracias, Lauren💖 Estoy en el tren ahora mismo y has descrito a la perfección cómo me siento

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    1. Eres un amor. Muchas gracias por tus palabras, Yaiza. No sabes como me emociona leer todo esto

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