¡Marinera vuelve a casa!

Hola a todas esas personitas maravillosas que están leyendo estas líneas. Sé de buena tinta que los lunes son odiosos, lo son; ya lo creo que lo son, pero bueno, mañana es fiesta y hoy es solo un día que molesta.

Estoy en casa, he abandonado Madrid por unos días. Necesitaba descansar, necesitaba dormir, y necesitaba mimos de mi familia antes de los finales. Nunca he apreciado tanto la vuelta a casa como ahora. El placer de meter el móvil en el cajón, despedir a la agenda y respirar paz es necesario hasta para la más urbanita.

No tengo fotógrafa esta semana. Mi querida Bea se ha quedado en la ciudad, así que he tenido que tirar de temporizador y echarle mucho morro, como cuando empecé. De todas formas, la propuesta que os traigo esta semana, es una pasada.

La tendencia marinera es una moda que perdura desde que tengo uso de la razón. Sencilla, práctica, versátil y una maravilla. Eso es lo que es. Sencillez extrema que vino de la mano de nuestra adorada Chanel.

Es un look muy sport, para variar, que ya llevaba unas semanas pareciendo que me iba de boda. Es un outfit que podéis usar tanto para el día como la noche. Es fresco. Aunque con los días que están haciendo últimamente, me temo que vamos a tener que sacar el abrigo otra vez. El tiempo está mas loco que yo.

Podéis encontrar, como siempre, el look completo en mi 21 buttons.

  • Camisetas de Bershka.
  • Pantalón de Lefties.
  • Deportivas de Stradivarius.
  • Calcetines de Primark.
  • gafas de sol de La mona Checa.
  • Pintalabios rouge allure de Chanel.

Daros las gracias por estar una semana más conmigo. Sois increíbles y que gusto poder haber recuperado mi cuenta de Instagram.

Os dejo con uno de mis gifs. Hasta la semana que viene. Nos vemos todos los días en mi Ig y en los medios en los que trabajo, The Citizen y Hoy Magazine, que he leído alguno de vuestros comentarios y me habéis dejado enamorá.

¡Muack!

Lauren Izquierdo.

Feria de Abril y Coachella en Madrid

Estoy encantada de estar una semana más con vosotros. Los que me seguís en redes habéis sido testigos de que esta semana, Instagram ha decidido arrebatarme mi cuenta oficial. Estoy en proceso de que me la devuelvan, pero ya sabéis que esto tarda su tiempo, y de aquí a que decidan hacerme caso, puedo volverme Beyoncé. Con eso lo digo todo.

Dejando a un lado los dramas, que está claro que siempre me envuelven, hoy también quiero deciros que no, no he estado en la Feria de Abril; y no, no he estado en Coachella. Y como no he ido, os traigo la Feria de Abril y Coachella aquí. Esta es mi propuesta de esta semana:

El poder de los festivales, el rollo boho y el olé, olé me han embaucado esta semana, con esta propuesta que podría haber utilizado para cualquiera de ambos eventos. Me parecía interesante mostraros una idea para ir a un festival. Lo cierto es que todavía no he ido a ninguno, pero jo, tengo unas ganas…

Mangas con volantes, escote en V, mangas de murciélago, lunares y muchas ganas de fiesta es lo que he ido arrastrando toda la semana, a pesar de que pasado mañana tengo un parcial. Pero la felicidad se instaura en mí. ¿Qué le vamos a hacer?

Hayamos ido a la Feria de Abril o no, o hayamos ido a Coachella, el ambiente, las ganas y la autenticidad están. Tengo que decir que tampoco me interesa asistir a un festival que está financiado por un tipo que no apoya al colectivo LGTB, y me parece de un cinismo total lo que muchas celebridades han hecho este año. Pero allá cada uno con su conciencia.

Mi look está compuesto por:

  • Mono de Zara.
  • Botines de Vértigo.
  • Pañuelo de Zara.
  • Bolso de El baúl de la marquesa.
  • Gafas de La mona checa.
  • Gabardina de Stradivarius.

Podéis encontrar los enlaces de las prendas en mi 21 buttons.

Ante todo, quiero dar las gracias a todas las personitas que se han preocupado tanto por mí esta semana. Sois increíbles.

Hoy voy a hacerme un tratamiento a La Prarie, atentos a mis stories. Y hasta la semana que viene. Sed felices.

¡Muack!

Lauren Izquierdo.

Preparada para la primavera que nunca llega

Es lunes y mi cuerpo, mis sentidos y mis ojeras por haberme quedado hasta las tantas viendo una serie lo saben. Pero me hace muy feliz escribiros, me hace muy feliz escribiros unas cuantas líneas y recibir todo vuestro apoyo por redes. He podido ver que le habéis echado un vistazo a las colaboraciones que recientemente estoy llevando a cabo en The Citizen  y en HOY Magazine. He de reconocer que me habéis sorprendido, ¡estáis en todo!

Sea como fuere, me alegra muchísimo, me hace infinitamente feliz. Para los que me preguntáis si me están tratando bien, sí; estoy recibiendo un trato inmejorable por las dos revistas: me dejan proponer ideas y les gustan tanto mis artículos como a vosotros. De momento no soy Andrea en El diablo se viste de Prada, y francamente, espero no serlo nunca. Ahora sí, dicho esto; vamos al lío.

Estamos en primavera, pero la primavera no llega. Cuando me dijeron que en abril, aguas mil no esperaba tanta literalidad por parte de refranes de abuela. Madrid se tiñe de gris día tras día, mientras que en Alicante ya hace sol, y muchos llevan sandalias.

Mi propuesta para hoy es esta:

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Para los que ya tenéis la suerte o la desgracia de conocerme un poco más a fondo, sabéis que adoro los trajes, y en concreto amo este con locura. Una propuesta muy primaveral, para una primavera que nunca llega.

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Como habréis podio comprobar, he seguido una misma gama cromática entre negros, ocres y beis. No soy mucho de seguir las normas, ni los protocolos; pero bueno… Siempre hay excepciones.

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Así que seguiremos esperando que la primavera y el calorcito llegue. Tengo unas sandalias preciosas que tienen casi más ganas que yo de que la buena temperatura nos conceda el honor de hacer acto de presencia.

Hasta entonces, nos conformaremos con seguir con la manguita puesta.

  • Traje de satén de Primark.
  • Camiseta negra de manga corta y escote en V de Primark.
  • Pendientes y bolso de Valentina.
  • Pañuelo de Zara.
  • Botines de Vértigo.

Fotos realizadas por Beatriz Jericó.

Podréis encontrar el look completo en mi 21 buttons, y nos vemos la semana que viene con otro post en Talla Treinta Y Ocho y cada día en mis redes.

Hasta entonces, sed felices y feliz semana.

Lauren Izquierdo.

467 kilómetros

Hay una cosa en la que no creo, y es en la eternidad. Nada dura para siempre. Ni siquiera la vida. Ni siquiera el aire.

Sin embargo, desde el primer decibelio proveniente de mi llanto al nacer, tengo serias dudas. No creo en la eternidad, pero sí en que un sentimiento sea eterno.

Muchas veces hemos hablado de que el amor eterno no existe. Básicamente es un concepto arraigado a la religión católica, que hace que jures ante los ojos de Dios algo que tiene fecha de caducidad. Si la vida se acaba, el amor también.

Ahora sé que es posible amar a una persona para siempre, pero no es ese amor de películas ñoñas, ni el de los actores de Hollywood; las historias de amor terminan, el amor a una madre dura para siempre.

No voy a decir los años que cumples, aunque no los aparentes; pero este es el primer cumpleaños que no estamos juntas, que no voy corriendo a tu cama desafinando el cumpleañosfeliz como cuando era una niña, que no te invito a desayunar, te compro algún detalle que te haga pensar más en mí de lo normal, y me meto contigo porque te estás haciendo mayor.

Este es el primer año que estamos a 467 km exactamente. 467 kilómetros. Se dice pronto. Tengo que aprender a conformarme con escribir estas palabras y confiar en que las leas todas. Escuchar el sonido de tu voz, distorsionada por la mala cobertura, o tu imagen tras la pantalla no es lo mismo. Tu voz no suena igual. Tú no estás igual.

Sabíamos que sería duro. Lloramos. Y seguimos llorando cuando nos vemos. No sé cuál es el abrazo que detesto más: si el primero porque me doy cuenta de que te he echado muchísimo de menos, o el último en el que me paso todo el trayecto del tren pensando cuándo será la próxima vez que vuelva a verte.

Lo vivimos con Las Chicas Gilmore, cuando Rory se va a la universidad y Lorelai la echa de menos. Lo hemos vivido con todas las películas en la que los hijos se van a la universidad y sus madres lloran. Nuestros domingos de cine del malo, en los que sólo pedíamos finales felices y actores guapos. Siempre supimos que el momento llegaría, pero que me contemples desde el umbral de la puerta de mi antiguo dormitorio hacer y deshacer las maletas es duro. Siempre lo es.

Ahora mismo estoy llorando. Soy sensible. Tú dices que soy intensa, pero siempre he sido muy llorona, aunque, ahora que lo pienso, pasional suena más elegante. Así que, sí, mamá, tú hija mayor es muy intensa y muy pasional. Y una dramas, para qué nos vamos a engañar.

Qué dramática eres, por Dios.

No me digas.

¿Me invitas a un café?

No hay nada en la tele.

Te quiero mazo.

467 kilómetros y sigo repitiendo cada una de estas frases con el sonido vívido de tu voz.

Uno de los motivos por los cuales te quiero tanto es porque siempre me has dejado equivocarme si era necesario.

El ser humano madura con los daños, no con los años. Si no te caes, no sabrás levantarte nunca, hija mía.

Me has dado confianza, valentía, valor; y esos cojones que siempre dices que tengo bien puestos. Me has dado seguridad en mí misma, dignidad, una educación, estabilidad, ganas de vivir, de luchar y de conseguir mis objetivos, que sabes que siempre han sido aparentemente altos. Me has dejado hacer teatro, deporte, danza, canto, literatura… Me has dado amor cuando no lo quería, abrazos entre lágrimas, charlas a oscuras y miradas cómplices. Has estado orgullosa de mí tanto cuando estaba en el lodo como cuando estaba en la cima. Has creído, apostado y apoyado mis disparates. Has presumido de mí en tu trabajo y has estado la primera en aplaudir todo lo que he conseguido.

Que sepas que hoy, en tu graduación, he salido gorda de felicidad. La gente no para de decirme lo maravillosa que eres. Yo ya lo sabía, pero madre mía, qué locura.

Y sobre todo, mamá, has configurando mi personalidad. Has construido lo que soy. Lauren. Laura. Tu hija.

No sé si en algún momento de mi vida “seré alguien”. Tú dices que sí, yo digo que veremos a ver los planes que tiene la vida para mí. Sea como fuere, gracias.

Hoy, 11 de abril del 2018, a 467 kilómetros, quiero decirte tantas cosas que jamás podría escribirlas todas.

Lo resumiré: gracias, por ser cómo y quién eres, por quererme, tenerme y cuidarme tanto como lo estás haciendo. Por ser tan maravillosa, por ser tan especial, por ser tan tú.

No es la primera vez que te lo digo: la mamá siempre va a estar ahí, aunque sea al otro lado del teléfono. Si me necesitas, llámame. No importa que hora sea. No me voy a ir a ningún lado, siempre voy a estar ahí.

Siempre me has dicho que has tenido suerte en tener una hija como yo, pero lo que no sabes es que la verdadera afortunada soy yo. Me ha tocado la lotería contigo.

Feliz cumpleaños, mamá.

Te quiero a 467 kilómetros, y te querré hasta la eternidad.

Tendencias de rojo

¿Y si os digo que os escribo desde el ascensor?

Por suerte no, no se ha parado; y menos mal, pero me parecía un buen sitio para comenzar a escribiros.

Ante todo, y para empezar, buenos días, buenas tardes o buenas noches. ¿Cómo estáis? Las fiestas han pasado y la rutina ya corre de nuevo por nuestras venas. Universidad o trabajo, gym o sofá, y los lunes de Lauren.

Esta semana quiero presentaros a la que muy posiblemente veáis a través de sus imágenes con más frecuencia de lo normal. Ella es Beatriz Jericó, BJ para los amigos, y forma parte de mi vida como gran amiga y cómo gran profesional. Ella es la que lanza flashes y la que hace todo el arte que os voy a mostrar líneas más abajo.

Hablando con ella en una cafetería llamada Kilig, un sitio estupendo, la verdad; hemos decidido mostraros esta propuesta para ir mona en la época de disfraces.

Sabéis de sobra que me apasiona el rojo y que lo necesito en mi vida. Por eso, he decidido optar por este vestido rojo de corte chino de la marca Zara, mi abrigo teddy de Pull&Bear, y mis botines de Vértigo.

Me gusta muy mucho este vestido porque acentúa mis caderas, me siento orgullosa de ser del sur, rasgos mediterráneos. Además es elegante, es versátil, y cómodo. Tanto, que os voy a confesar que he dormido la siesta con él.

¿Y a vosotros? ¿Cómo se os presenta la semana? Estoy deseando que me contéis todo lo que os traéis entre manos. Hasta entonces, ¡solo me queda desearos buena semana y que seáis muy, muy felices!

Muack!

Lauren Izquierdo.

Semana Santa en Madrid.

Os escribo desde algo que detesto: la rutina. Pese a que todavía no ha empezado la universidad (comienza mañana) las vacaciones, para mí, han terminado. Los días de Pascua se acaban pronto, pero me consuela saber que dentro de poco llegará el verano.

Estos días los he pasado en Madrid. Podría haberme vuelto a Alicante. Seguro que las temperaturas hubieran sido mejores, incluso podría haberme bañado en la playa, pero tenía trabajo que terminar y mi hermana pequeña vino a verme. Aproveché para mostrarle la ciudad de la que tan enamorada vivo. Le encantó. Lógico.

De mi semana intensa madrileña quiero, pretendo y deseo, destacar dos lugares que me hizo mucha ilusión llevarla: el Parque Europa y Cotos.

Para mis inocentes seguidores, no estuve en París, sino que el Parque Europa cuenta con los monumentos más importantes de Europa, entre ellos la Torre Effiel. Si no vas a París, París puede venir a ti.

La mayoría de los monumentos son demasiado reales. Se encuentra en el paseo de los cipreses, en Torrejón de Ardoz, Madrid. Si algo tengo que objetar, es que los monumentos se Italia son de risa. Están fatal hechos. Esperaba más.

Cotos forma parte de la zona verde de la sierra de Madrid. Nunca había visto la nieve, por lo que me hizo mucha ilusión ir. El trayecto me parece caro, e íbamos poco equipadas, pero todo mereció la pena cuando vi ese manto blanco que abrigaba los árboles desnudos debido al gélido invierno. Una gozada. Desde ahora, para mí no será invierno hasta que vea la nieve.

Además, visitamos muchos de los museos que habitan en una ciudad donde la cultura forma parte del día día. Tenemos joyas realmente admirables. Recuerdo que mi hermana lloró con el Guernica en el Reina Sofía, y a mí me encantó la exposición de Sorolla y la moda en el Thyssen. Madrid me encanta. Madrid es un tesoro.

Me despido de vosotros hasta la semana que viene. Estoy deseando que me contéis qué habéis hecho en estos días de descanso.

Hasta entonces, sed felices. Nos vemos muy pronto.

Lauren Izquierdo.