Princesas millennial: Cómo vestiría Mía si hoy la coronaran princesa de Genovia.

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!

Recién terminadas las pasarelas de la Fashion Week Nueva York y tras un maratón de Princesa por Sorpresa, este lunes me siento realmente inspirada.

Este fin de semana me he lanzado a las calles de Madrid con un look que muy posiblemente hubiera lucido Mía, la princesa más anteprincesa de nuestra infancia.

Un look, que por otra parte, también hemos podido ver y disfrutar en el stylestreet de los desfiles de Nueva York.

A simple vista, jamás hubiéramos pensado que una falda de tul en color rosa nude podría ser combinable con una sudadera de terciopelo azul petróleo, unas deportivas, y unas gafas de sol de purpurina, pero para eso existe la moda, para sorprendernos, apostar, y jugar. A veces se gana. Y eso nos encanta.

Y si hablamos de princesas; mi gran amiga Carla y yo, nos trasladamos a uno de los escenarios más bonitos de todo Madrid, el Palacio Real.

Y tú, si tuvieras que elegir uno de los iconos de tu infancia, ¿a quién remasterizarías?

Os deseo una feliz semana a todos los que me leéis entrada tras entrada y nos vemos la semana que viene con más sorpresas en Talla Treinta y Ocho.

¡Muack!

Lauren Izquierdo.

El olvido es como la muerte.

No veo nada. Una luz me ha cegado completamente. ¿Eso ha sido un ángel?

Tengo miedo. Estoy asustada. Acabo de recuperar la visión y nadie parece haber sentido lo mismo que yo. Eso sí, el tiempo de ahí fuera ha cambiado. La última vez que miré por la ventana el sol brillaba en lo alto del firmamento. Ahora las nubes lo han cubierto con un manto grisáceo y espeso.

Es como si tuviera frío. Es más, tengo frío. Y no sé qué me pasa, pero me siento incapaz de concentrarme.

El profesor habla y habla, y no deja de hablar. Sus palabras se infiltran en mi mente, pero no cobran sentido. Veo cómo mueve los labios, soy testigo de que está hablando, pero por alguna extraña razón no logro prestar atención.

Mi corazón comienza a latir a un ritmo acelerado, y por primera vez en mucho tiempo, siento que estoy viva. Entonces me acuerdo de él. De cómo todo cambió cuando me dejó, y aunque todo el mundo opina que yo ya lo he superado, soy consciente de que hace tres meses que ya no soy la misma persona.

Pero, ¿por qué ahora? ¿Por qué en mitad de esta clase aburrida e interminable de historia me ocurre esto? ¿Por qué?

Un vuelco pega mi corazón. Comienzo a recordar momentos que viví con él. No paro de inmortalizar instantes donde sonreía, donde era feliz, donde me abrazaba, donde me besaba…

Me siento mareada. Mis pensamientos van demasiado deprisa, me acerco cada vez más hacia una luz, y de nuevo, vuelvo a no ver nada.

Transcienden tan solo unos segundos hasta que vuelvo a divisar con la nitidez que mi miopía me permite mi alrededor. Preguntarme qué ha pasado comienza a ser una encrucijada. Vuelvo a escuchar a mi profesor, vuelve a lucir el sol allá afuera. No tengo frío. Tengo ganas de sonreír, y no sé por qué.

Tres golpes rechinan en la puerta y todos dirigimos nuestras miradas hacia el recién llegado, un simple desconocido.

De repente, algo me hace click. Todo empieza a cobrar sentido. Ya entiendo qué me ha pasado. Ha venido alguien a verme, ha llegado el olvido.

Lauren Izquierdo.

Parade of Esne.

El pasado 25 de enero tuve el privilegio de estar entre las invitadas del desfile de jóvenes diseñadores de la Esne.

Estuve a pocos centímetros de cada idea, de cada ilusión. Ellos desprendían talento, desprendían luz. Yo brilli brilli.

Lo más asombroso de este vestido es lo cómodo que resulta. Es de Zara, pero date prisa si quieres encontrarlo, porque es de rebajas.

Agradecer el talento de mi amiga Natalia Reyes, a quien le debo todas estas fotos. Y claro está, a la esne por la invitación.

Por cierto, os dejo una foto de mi nuevo look, ¿qué os parece?

Nos vemos muy pronto con otro post en “Talla Treinta y Ocho”. Gracias por vuestro tiempo.

L.I.

Dear San Valentín, volvemos a vernos las caras.

Catorce de febrero. Enhorabuena.

Imagino que si tuviera pareja y durmiera con ella, hoy la miraría un par de segundos mientras estuviera dormido, sonreiría recordando cuánto lo quiero, y le diría “feliz San Valentín, cariño” nada más despertarse. Lo besaría, iríamos a desayunar a alguna cafetería coqueta de las afueras de Madrid, y esperaría el momento indicado para darle mi detalle; algo especial, algo con sentimiento, algo que emocione y que lleve pensando varias semanas.

Y me haría ilusión, y querría que a él también le hiciera la misma que a mí. Pasaríamos el día juntos, sonreiría tres de cada cuatro segundos, y los escaparates de las tiendas me recordarían lo enamorada que estoy, lo feliz que me siento.

Pero no es el caso. Y sinceramente, día tras día, me pregunto qué es el amor en realidad, qué significan días como los de San Valentín, y por qué seguimos tradiciones que han perdido su sentido original.

San Valentín. Un mártir, un hombre que dio su vida por amor, que el motivo por el cual lo asesinaron fue amar; y que a día de hoy, sigue siendo un héroe y el patrón de muchos recién casados.

No nos damos cuenta, pero la sociedad es vil, es egoísta, narcisista, cruel y ambiciosa. Nos manipulan, tergiversan nuestros deseos y modifican nuestros pensamientos. San Valentín es la excusa perfecta para vender y para comprar. Y es normal, un país se sustenta de la economía. Cualquier motivo es bueno, pero eso no es excusa para justificar que nos están engañando, porque nos están engañando.

Muchos de mis haters más adorables me acusan a mí de superficial. Qué gracia me hace. Qué majos son. Luego celebran San Valentín como si fuera el día de su boda, como si hubieran ganado un Emmy, y se gastan el dinero que no tienen para demostrar lo que no se demuestra con cenas caras o anillos de diamantes. Soy de las que opinan que cada individuo puede gastarse su dinero en lo que le apetezca, ojo, pero me parece muy cínico pedir una segunda hipoteca. Llamadme rara.

Consumismo, inflación de precios y mucha tontería es a lo que verdaderamente recurrimos al celebrar este día lleno de corazones, lencería de seda y bombones suizos.

Nos han inculcado desde pequeños que existen días especiales, cuando especiales deberían ser todos.

Nos han vendido la imagen del día de los enamorados en forma de películas, series, anuncios y “tradiciones”. El supuesto objetivo de este día es rendirle culto a Valentín, cuando perdonadme que os diga, que si Valentín pudiera resucitar, volvería a enterrarse al ver esta cínica, y puede que algo patética, imagen. Que nadie se ofenda.

No somos conscientes de lo valioso que es el tiempo, de lo rápido que pasa, y de que nunca volveremos a ser aquellos que algún día fuimos. No sabemos valorar nada, solo cuando falta; y luego pretendemos solucionarlo todo en días especiales.

¿Hace falta que haya un día para decir, demostrar o sentir amor por una persona?

No sé mucho sobre amor. No lo inventé yo, pero… ¿Amor? ¿El amor no se vive cada día? Al menos eso es lo que me habían dicho.

Entonces, si eso es así, ¿de qué se diferencia San Valentín del resto?

Lauren Izquierdo.

Morning Glory.

El lunes es como el principio de una cuesta, y valga la redundancia, pero resulta costoso dejarlo atrás.

Nunca pensé que me convertiría en ese tipo de personas que prefiere un día antes que otro. Pasé por una etapa en la que todos los días me parecían maravillosos. No sé qué comía, pero ojalá lo recordara.

Soy una persona que aprecia mucho el valor del tiempo y del silencio, que nació un lunes, y que necesita dos cafés para comenzar a funcionar. Me encanta estar con vosotros, y esto puede que sea algo egoísta, porque muchas veces, estos quince minutos en los que me centro para conectar con vosotros, me sirven de escapismo mental, y puede que eso sea lo que verdaderamente me guste de los lunes.

Estos días nos está castigando un frío cortante. Las manos se amoratan y da pereza salir a la calle. Por eso, esta es mi propuesta de esta semana:

Con la Universidad apenas he tenido tiempo de salir de casa, pero mi terraza es cuca y tengo vistas al Planetario, así que no puedo pedir más.

Un abrigo corto del color de temporada, unos botines negros, y un culotte negro. Sencillo. Fácil. Calentito. Como accesorio, he querido añadir mis gafas de sol amarillas. Le dan un rollo futurista que me gusta bastante.

Como siempre, encontraréis mi look completo en mi 21 buttons. Yo os dejo, que me voy a clase… ¡Qué día más largo…!

A vosotros gracias, gracias por encontrar un par de minutos para saludarme. Con vosotros, todas las mañanas se convierten en Morning Glory.

Lauren Izquierdo.

Cuatro tendencias, una sola propuesta.

No os hacéis una idea de las ganas que tenía de escribiros. La Cibeles Fashion Week se ha terminado y volvemos a la normalidad. La avalancha entre críticas de pasarela y looks ha finalizado, y los lunes, vuelven a ser lunes de Lauren.

No sé si os habéis dado cuenta o no, pero por fin tengo dominio propio. Es decir, esta página ya es mía (it’s mine!). Es el primer post de laurenizquierdo.com y es genial. ¿A que es genial? Sí, es genial.

Lo celebramos con mi color favorito, el rojo. Estos días está haciendo mucho frío, y para mí, no ha mejor opción que los jerseys calentitos, y si son de color rojo, mejor. Por lo que, esta es mi propuesta de lunes:

En estas fechas, el punto es nuestro aliado más cercano y asequible. Además, he hecho uso de cuatro tendencias fáciles de encontrar en cualquier tienda low cost:

1. Las famosas high heel boots, o como todo el mundo las conoce, botas por encima de la rodilla. Yo he decidido combinarla con un jean azul desgastado, pero también podéis combinarlas con vestidos, shorts, o faldas mini. Quedan genial. Son una maravilla. En concreto, las mías son de Stradivarius. Os pondré el enlace en mi 21 buttons.

2. Colores vivos en invierno. ¡Claro que sí! ¿He dicho ya que el rojo nos encanta? Porque, si no ha quedado claro, nos encanta.

3. Pendientes extravagantes. Los míos los tiene Amaia de OT y son de Mango.

4. Moda oversize. Conocida mundialmente como la moda saco de patatas. Cuando tu madre o tu abuela te dice ‘¿eso no te queda como un saco de patatas?’ ‘Parece que lleves un saco de patatas.’ Moda oversize. Y es genial, porque luego en verano, todo el mundo cree que estás más delgada. Y eso es maravilloso.

Esta semana las gafas de sol han sido mis aliadas. Siempre lo son. Ya sabéis que son mi accesorio favorito, puesto que los zapatos son mis hijos. Me ha salido un orzuelo por el estrés y no sabéis cómo me duele, ¡auch!

Quisiera dar las gracias a mi gran amiga Natalia Reyes, por las fotos tan bonitas y de tanta calidad que siempre me hace, y a las que a todos nos fascina.

A vosotros, como siempre, también quiero daros las gracias. No me canso de decir, ni de repetir que vosotros sois los que me hacéis estar donde estoy: con vuestras palabras, vuestros mails y vuestro tiempo.

Hoy es la última gala de OT, ¡a llorar se ha dicho! Nos vemos muy pronto con otro post en Talla Treinta y Ocho; y mañana en No Solo Moda.

Lauren Izquierdo.