Cuero pa´ tu body.

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!

Hi guys!

Hoy no podéis decirme que es un mal día: me tenéis a mí, hoy dan OT… ¿Qué más queréis? (Pues que me toque la lotería, por ejemplo) Por pedir que no sea, pero bueno, teniendo salud y amor, ya sea por parte de tu familia, de esa persona o de amigos… ¿Para qué más?

Os traigo una propuesta bastante cañera. Hoy me ha dado por el cuero. Y es que en estos días de fiesta, de eventos, de celebraciones…. ¿Por qué negarnos al viejo estilo del rock and roll?

Recuerdo que este vestido me lo coloqué años atrás, pero no me quedaba de la misma manera, seamos claros. Antes estaba mucho más rellenita y era una niña; que también os digo: una cosa es como me quede ahora y otra muy distinta será como me quede después de la cena (I LOVE EAT). 

Es apto para cualquier evento de noche, y lo cierto es que me encanta el mix de texturas entre el cuero y la gasa de los volantes. Yo he optado ponérmelo con una chupa de cuero negra de ASOS, junto con unos náuticos de horma bastante basta. En su día me lo puse con un salón acabado en punta metalizado. Todo lo podéis encontrar en mi 21 buttons, como siempre. Hay cosas que nunca cambian.

Las fotos las ha hecho mi amiga Natalia Reyes. Me estoy acomodando a su talento. Verás tú cuando me vuelva a casa… Quiero aprovechar la ocasión para contaros que ella, junto con mi otra amiga Sara Remón han abierto un blog deportivo donde comentan partidos. Se llama El talento de un balón y os invito a que os paséis, porque da gusto ver a chicas hablando de deportes.

A vosotros… Ya solo me queda daros las gracias por seguir aquí, post tras post. Sois geniales. Comentadme qué pensáis hacer estas fiestas y quién es vuestro favorito de OT. Soy la yonki de OT en mi casa. Es muy fuerte. ¡BUENA SEMANA! Y nos vemos muy pronto con otro post en Talla Treinta y Ocho.

Muack!

L.I. 

BLACK FRIDAY!

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!

Hi guys!

Se me hace tan raro decir esto: ¡feliz sábado! Sé que la mayoría preferís los sábados a los lunes, (me incluyo en el pack, pero nací un lunes; no puedo odiarlos)

Hoy es un día post caos, claro que si vives en el centro de Madrid, a partir de ayer, Gran Vía, Madrid y tu vida va a ser un maldito caos.

Mi tarde de ayer fue surrealista, llena de dramas, como siempre. Os cuento:

La barra de mi armario se suicidó. Podéis reíros, pero a mí no me hace gracia. Ahora no sé dónde poner la ropa. Tres meses sin que se cayera y ayer decidió precipitarse de la vida. Qué cobarde.

Ayer fue el alumbrado de las luces de navidad en Madrid. Este momento lo guardaré en mi memoria para siempre. Es mágico y recomiendo a todo el mundo que no lo haya visto a que vaya. Claro que mi historia fue graciosa. Llegué allí a las seis porque ponía que a las seis era el alumbrado, y de verdad, no me lo estoy inventando, lo ponía. Vale, se encendió a las seis y media. Quince minutos grabando con el móvil desde las seis porque no quería perderme el mágico momento. Vale, eran y veintiocho, me doy la vuelta un segundo, un segundo, lo prometo, y escucho oooooooooooh. Me doy la vuelta y estaban encendidas. Mi cara fue un cuadro, pero llamé corriendo a mis padres y les enseñé qué bonitas eran las luces.

Esta época del año me encanta, y estoy deseando volver a casa. Cuando estás fuera, te independizas y estás sola, te das cuenta, si no lo sabías ya, que la familia es primordial en tu vida.

Y pasado este momento de cursilería que tan Jane Austen me ha quedado, ¡LLEGA EL MOMENTO DEL BLACK!

Recuerdo que el año pasado os conté la historia del Black Friday, por lo que este año no la repetiré para no resultar cansina; pero es uno de mis días favoritos del año. Incluso hay frases de las que me he hecho fan: “yo no te odio, pero si fuéramos un día de la semana, tú serías un lunes y yo sería un Black Friday.”

Dicho esto, que la verdad es que no voy a engañaros, me reí lo que no está escrito, ¡voy a enseñaros lo que me compré en mi black!

Normalmente yo utilizo el black para comprar lo más caro y para que me salgan más baratos los regalos de Navidad. Tenéis todos los enlaces en mi 21 buttons.

Solo me queda agradeceros que hayáis llegado hasta el final. Estoy deseando leer vuestros dramas del black… El tiempo que me dedicáis lo valoro un montón. Sois los mejores. Buen fin de semana. Me voy a ver OT.

Muack!

L.I.

La cuenta atrás ha empezado.

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!

Hi, guys! 

¿Cómo estáis? Ante todo, ¡feliz lunes!

¿Qué te pasa?, diréis algunos; y la verdad es que tenéis razón, hoy estoy un poco más contenta de lo habitual. Ya llevo un par de semanas que reboso de alegría y mis amigas, amigos, y a mi familia son a las que más he contagiado esta ilusión, alegría y ganas de vivir.

Este chute de positividad y de amor por la vida no viene precedido porque el viernes sea el Black Friday, que también (a quién pretendías engañar, Lauren), ni porque este viernes sea el alumbramiento del árbol en Madrid… Estoy feliz porque ya puedo sentir cerca, muy cerca, mis fechas favoritas: Navidad.

Soy una mujer a la que le encanta esta época. No, ahora en serio, soy una friki (Nos quedó claro con el storie de los villancicos, tranquila) La familia, los amigos, las fiestas, el ambiente… Para mí, son días mágicos, donde relucen las palabras y los deseos más bonitos. Cuando se acercan estas fechas, siento que nada malo puede pasar. Qué cursi me ha quedado eso.

Al grano, que me voy como siempre. He decidido que dado que pronto estaremos rodeados de días donde los eventos, las fiestas y las celebraciones encabezarán gran parte de nuestro tiempo, por lo que para evitaros quebraderos de cabeza, os voy a ir proponiendo dos looks de aquí a Navidad para que tengáis una fuente de inspiración, un poco alocada, eso sí; ya me conocéis. Además, estoy muy ilusionada porque me maquetarán un vídeo y todo, ¡tengo a personas increíbles a mi alrededor!

Aquí van las dos propuestas para esta semana:

Son muy diversas entre sí y puede que eso sea una de las cosas que más me guste.

El primer look es un conjunto de dos piezas que puede servir tanto para el día como para la noche. Es apto para una comida o cena de empresa como para una familiar. Posee ese toque roquero que tanto saco a relucir muchas veces. Para los ansiosos, os recuerdo que podéis encontrar el enlace directo en mi 21 buttons, pero la camisa es de Terra, los shorts de Zara y los stilettos de Stradivarius.

El segundo look es un aquí estoy yo en toda regla. No soy de las que siguen el protocolo a rajatabla, pero me parece que ha de ser usado para la noche. El vestido y los stilettos son de Stradivarius, las medias de Calcedonia y el abrigo de C&A. No os puedo negar lo que me gusta; es más, siendo franca os he de decir que me apasiona.

Y me apasiona por una simple razón: me apasiona porque looks como este demuestran que no hace falta ser una modelo de Victoria Beckham para ser guapa o ser sexy. Me he cansado de los cánones actuales de belleza que no hacen más que subordinar a la mujer. La moda no es el cinturón, la moda es la amiga que más sabe de arte. No hay reglas. Solo un requisito: amarte.

He podido contar una vez más con el increíble talento de mi fotógrafa y gran amiga Natalia Reyes, a la que estoy tremendamente agradecida por su grandioso trabajo.

Y a vosotros, una vez dicho esto, no me queda otra cosa que decir, salvo: gracias por esta conmigo una semana más. Espero que tengáis una semana ínclita y aguardo la esperanza de que me acompañéis la semana que viene con otro post y otras dos propuestas navideñas en “Talla Treinta y Ocho”.

Gracias por vuestro tiempo, sois los mejores.

L.I.

Choque de color, viviendo con pasión.

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!

Hi guys!

¡LUNES DE MI VIDA Y DE MI CORAZÓN! Noticias: que me he enterado que ahora el algoritmo de Instagram no enseña todas las fotos de a las personas a las que seguimos, sino las que cree que nos puede interesar. ¿Disculpa?

Volviendo al tema, hoy filo no he tenido, sino una conferencia donde hablan del odio al contar cosas y cómo no hacerlo. Yo os traigo una propuesta contraria al odio. Os traigo un choque de colores.

Pese a que haga frío, a mí me encanta llevar vestidos en invierno, y más si son tan cómodos como este. Este no es un zarastre sino más bien un zarierto, y sea como fuere, si algo tengo que decir y, aunque pueda sonar repetitivo, es que ¡me encanta!

Ya sabéis que podéis encontrar cualquier look en mi 21Buttons, pero para los ansiosos, es de Zara, el abrigo de Stradivarius y las botas de Pull&Bear.

La culpable de estas fotos tan bonitas es Natalia Reyes, a la que estoy muy agradecida por su tiempo y su paciencia. Y a vosotros, valientes que habéis sobrevivido hasta el final, gracias infinitas; por estar, por seguir y por terminar. Sois lo más bonito que ha parido madre. Thanks for your time.

L.I

Lágrimas.

Cuando me pongo a escribir lo que más me cuesta siempre es el titular. Siempre busco algo que os enganche, que sea corto, conciso, impactante y que sea fiel al texto. Sé que puede que no contenga toda la relevancia que le estoy otorgando, que realmente leéis por la calidad literaria y que, como siempre, parece que desvarío; pero es importante. Y más de lo que os creéis.

Estáis en lo cierto, esto es un post de “Bajo la ducha“, esos en los que escribo cosas sin sentido con sentido, en los que lanzo preguntas al aire y en los que acabáis más locos que cuerdos. Ya me echabais de menos.

Si os soy sincera, en este preciso instante mantengo un debate interno, dado que no sé muy bien sobre qué escribiros, ni como expresar este amargo sentimiento que cada 12 de noviembre vuelve a mi memoria. También os digo una cosa, rara vez sé cómo hacerlo. Ya sabéis que mi esencia es ser espontánea e impulsiva. Para unos eso os puede parecer un defecto, para otros es una virtud.

Genial. Creo que ya lo tengo. Comenzaré hablando de algo tan normal y tan cotidiano que todos tenemos y que todos derramamos:

Voy a hablaros de las lágrimas.

¿Que no os lo esperabais?, otro de mis defectos o virtudes: puede que sea una caja de sorpresas. Pero ahora que caigo: el título es Lágrimas, por lo que si no te lo esperabas, creo que tienes un problema. Pero en fin: ¿quién soy yo para juzgar?

Llorar es algo que hacemos desde que nacemos. Es más, el primer síntoma de que estamos vivos es el primer llanto al respirar por primera vez. Las lágrimas son el símbolo de los sentimientos y de las emociones; las lágrimas constituyen la simbología de que tenemos alma.

Sin en cambio, vivimos en una sociedad que censura sentir, que censura amar, y esto no es precisamente un tema actual. Desde bien entrada la Edad Antigua, o incluso me atrevería decir la Prehistoria, llorar siempre ha sido un signo de errónea debilidad. Las mujeres somos débiles porque lloramos. Los hombres no son hombres si lloran. Menuda estupidez. ¿Cuántas veces habréis escuchado frases como las de: “los hombres no lloran”, “no llores que te pones muy fea“?

Estereotipos. Hombres que no lloran, mujeres que lloran por todo. Afortunadamente, creo que no me equivoco al decir que esta idea está cambiando, al menos de manera parcial, y que los chicos conviven en una sociedad que pueden llorar libremente. Incluso me atrevería a decir que nos gustan los chicos sensibles, por mucho que digamos que adoramos a los macarras.

Lloramos por dolor, por tristeza, por alegría, por pura y maldita impotencia; lloramos a escondidas, al ver ‘El diario de Noah’ o ‘Mi querido Jonh’; lloramos con las despedidas, cuando perdemos a alguien o cuando creemos haberlo hecho. Llorar es necesario. Llorar es imprescindible.

Muchas veces me he preguntado por qué la raza humana llora. Los animales también lo hacen, e incluso metafóricamente podría decir que una de las lágrimas más bonitas y más potentes son las de las nubes. Pero ni siquiera los científicos tienen claro por qué lo hacemos.

Saben que existen tres tipos de lágrimas causales distintas: basales, reflejas y psíquicas; pero no saben qué es lo que realmente despierta a nuestro cuerpo en las lágrimas psíquicas. Puede que buscamos consuelo, y de hecho, nos sentimos mejor después de llorar, pero la realidad es que el motivo sigue siendo un verdadero misterio.

Dicen que es triste llorar solo, pero generalmente a las personas no les gusta llorar delante de otras, y yo soy una de ellas, así que supongo que soy un ejemplo. Dicen que es porque intentamos hacernos las valientes, o porque somos fuertes. Yo solo sé que detesto llorar delante de otros, ya no me sale. Y no soy una insensible. Creedme, cada vez lloro con más frecuencia y por motivos más absurdos, creo que empiezo a chochear, pero lo cierto es que si lloro delante de alguien, más vale que esa persona no quiera perderme, porque eso significa que tengo la suficiente confianza como para hacerlo o que simplemente he llegado al límite y ya no puedo más. No sé si lográis entenderme o ahora mismo vuestra expresión es peor que la de ‘La Gioconda’. Pero bueno, la idea principal creo que ha quedado bastante clara.

Cabe destacar lo cierto que es el hecho de que la gran mayoría no sabe cómo reaccionar cuando otra llora. Siempre intentamos consolarla, no sabiendo muy bien cómo. Son actos torpes, incómodos, abrazos forzados y un sentimiento contagioso de angustia de no saber qué hacer para que pare.

Y de hecho, a veces no hace falta hacer nada. A veces, simplemente necesitamos expulsarlo todo. A veces, simplemente tenemos que rebasar ese límite y decir “hasta aquí hemos llegado” y no por eso somos más o menos fuertes, y no por eso somos más o menos hombres o mujeres.

Lloramos porque somos humanos. Lloramos porque somos personas. Lloramos porque tenemos sentimientos. Lloramos porque tenemos alma.

Llorar es una fuente de desahogo, una vía de escape que necesitamos como el agua, por mucho que nos resistamos en hacerlo. Y lo mejor, es que es gratis.

Así que hoy, 12 de noviembre, lloro por ti, lloro porque han pasado 12 años y cada día de mi vida, te sigo echando de menos.

Te quiero muchísimo, tía. Estés donde estés.

L.I.

Lunes, y me siento genial.

¡HOLA A TODO MIS LECTORES!

Hi guys!

¡Feliz lunes! Sí, son felices, que no os engañen. ¡Seamos positivos! Hoy os escribo en el tren. Son las ocho de la mañana y voy por mi segundo café, quizás por eso ahora mismo la vida es maravillosa. Este puente (llevo sin ir a clase desde el miércoles) he tenido millones de cosas por organizar, por hacer, y seamos claros: cuanto más días libres tengo, menos ganas tengo de hacer nada (ahí le has dado) Las sábanas se han adherido a mi cara como las mascarillas de carbón que tanto se pusieron de moda y por eso, para mí y para vosotros, buenos días.

Hoy os traigo un look que, personalmente me fascina. Lauren, siempre dices lo mismo; y es verdad, pero si no me gusta a mí, que soy la que lo llevo, no sé a quién le va a gustar. ¿Y has necesitado muchos años de carrera para llegar a esa conclusión? Pues no, porque todavía estoy en primero.

Me centro, porque a veces desvarío… Me estoy haciendo mayor.

El caso es que me encanta. El jersey oversize, los colores neutros, mis botas altas, y mis labios rojos. Siento que nadie puede pararme.

Esto último puede parecer una tontería, pero no lo es. En nuestra mano se encuentra el querer sentirnos guapas, guapos, el poder con todo. Mi madre siempre me decía de pequeña que tenía que saber ser yo misma por mí, y no por los demás. Sabia, madre. Esta última frase he acabado aplicándola para todos los campos de mi vida.

Así que ahora os digo yo a vosotras y a vosotros: “Vístete para gustarte a ti y no para los demás.” Siéntete guapa, guapo, sexy, poderosa, poderoso, ¿por qué no? ¿Quién te lo impide? Si te apetece ir a por el pan en tacones, adelante; y si te apetece ir a una gala en chándal, ¿qué? ¿Qué pasa?

No puedo decir que sea licenciada en moda o que tenga un máster, pero una de las cosas que he aprendido del mundo de la moda es que la moda no es el cinturón, como muchas personas creen, sino que es más como el brilli brilli de La Vecina Rubia.

Así que cálzate unos tacones, o unas zapatillas, qué más da, y sal al mundo. Porque una cosa está clara, nadie va a hacerlo por ti.

Solo me queda daros las gracias por vuestro tiempo y por llegar al final. De verdad, estoy muy agradecida. Os quiero un montón y nos vemos muy pronto con otro post en “Talla Treinta y Ocho”. Pasad buena semana. Es vuestro tiempo, y no hay cosa que me guste más que me digan “Lauren, el tiempo es tuyo”.

L.I.