Ya vivo en Madrid. Ya me siento de Madrid.

Eso lo que me dejó tranquila y quizás es pronto para hablarlo con franqueza, pero lo que hizo que realmente mis nervios decidieran marcharse a la cama fue la relación que hemos empezado unos amigos, creo que ya puedo usar esta palabra a la hora de referirme a ellos, y yo.