Malasaña viste de rojo.

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!

Hi guys!

Hoy es lunes… ¡TAZA DE CAFÉ EN MANO, POR FAVOOOOOOOR! 

Mi agenda Mr. Wonderful dice esta mañana: si piensas en negativo, no te ocurrirá nada positivo. Así que no voy a pensar que acabo de salir de una clase de tres horas de filosofía política y que tengo que hacer ahora a las dos un trabajo para teoría de la comunicación mediática que tiene veintidós hojas sobre el mito de Superman y así, y con suerte, o más bien un milagro, llego a las nueve a mi casa. La vida universitaria es dura, amigos.

Pero no quiero aburriros con mi futura carrera. ¡Voy a hablaros del tercer componente de la creación de las Supernenas, de cosas bonitas! Apunte: para quien no lo sepa, las Supernenas están hechas de azúcar, especias y muchas cosas bonitas. Qué incultura, por Madonna.

Ayer por la tarde fui a pasear, como no tienes veinte mil cosas que estudiar, Lauren, a uno de los barrios que tanto alimenta la ciudad de la que vivo enamorada, Malasaña. La temperatura se encontraba sobre los veinte grados, pero ya va notándose el fresquito y la necesidad de una manga más larga que proteja nuestra piel. Madrid es seco. Madrid es frío.

 Os traigo de regreso en una bonita sesión cápsula, un look que me encanta, con una prenda muy, muy especial: mi abrigo rojo.

Claramente, estamos hablando de un outfit de entretiempo. A nadie le gusta el otoño. Dicen que es el jueves entre el verano y el invierno, pero a mí me encanta. ¿A que nos encanta el otoño? Claro que sí.

El abrigo ya lo conocéis, pero para el que no, es de Stradivarius, al igual que el bolso. Las botas y el pantalón mom es de Pull&Bear, y la camiseta es de Primark. ¿Lauren sin Zara? Como veis, es posible. El look completo lo podéis encontrar en mi 21 buttons, como veis, me he transformado en una moderna. 

Me encanta este conjunto, qué queréis que os diga. Es cómodo, versátil y tiene ese toque de luz que tanto me encanta. Además del rojo. Para quien no lo haya notado, me encanta el rojo, tengo una conexión especial con este color, y ni siquiera es mi favorito. 

Aquí os dejo unas cuantas fotos más…

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Ya solo queda daros las gracias por vuestro tiempo y por sumaros cada vez más al carro. En especial, gracias a Celia Gómez y a Virginia López por esta tarde llena de risas y por un trabajo bien conseguido. Me encantan las fotos. ¿A que nos encantan?

¡De nuevo, gracias! ¡Nos vemos muy pronto con otro post en Talla Treinta y Ocho y no os perdáis las novedades que nos acontecerán muy pronto!

L.I.

Mi MBFWM…

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!

Hi, guys! 

Hoy es domingo y adoro os domingos, ¿sabéis? Es el día el descanso por excelencia, unos lo usan para dormir, para adelantar tareas, y otros para recuperarse de una buena resaca. Amigos, daros por aludidos.

Esta semana, como bien sabéis, ha sido la MBFWM, la semana de la moda por excelencia en la capital que tanto nos ofrece. Este año he tenido la magnífica oportunidad de disfrutar de varios desfiles como el de la ESNE, Ana Loking o JC Pajares. Voy a intentar resumiros al máximo la que ha sido, una edición más, una inigualable experiencia, porque no creo que pudiera parar de escribir, y anda que no me gusta, vaya.

Esta edición decidí ir en contra de lo que dije en mi post pasado Esne: Europa 3.0., y quise demostrar, como sí es posible asistir con un vestido de fiesta a un desfile y “marcar la diferencia”. Lo entrecomillo porque marcar la diferencia, al igual que todo en el mundo de la moda, es relativo. Os dejo una preciosa galería, la cual se abrirá si pincháis en una imagen, para que podáis apreciar el look y me paso a hablaros de los desfiles.

 

Este año tuve la suerte de poder admirar desde muy cerca a uno de los grandes talentos de la industria de la moda, la diseñadora Ana Loking. He admirado su trabajo desde siempre desde un punto externo, y ayer me quedé de piedra cuando las luces de la pasarela se encendieron. Ana Loking abrió su desfile con una cabeza de Trump de varios metros, rota; una genialidad bajo mi punto de mira. Sus creaciones fueron maravillosas, absoluta e increíblemente maravillosas. El corte, el tejido, el acabado, los colores… Me sentí dichosa de poder haber vivido su trabajo, esfuerzo y dedicación, y sobre todo de haber podido escuchar sus palabras de agradecimiento de manera tan próxima a ella en la KISSING ROOM.

Mi diseño favorito fue este:

 

Y otros tantos…

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Muchos de vosotros me preguntáis por los famosos a los que vi y con los que hablé, entre ellos Pelayo Díaz, Ángela Rozas, Susana Banana, Charo Izquierdo, Lucía Fernández, alias Luceral, mi nueva amiga, Angy… Algunos me parecieron fantásticas personas y me parecieron súper interesantes, más en la vida real que en la ficticia, he de decir. Prestaron interés en mantener una conversación conmigo y se mostraron intrigados e incluso sorprendidos por todo lo que hacía. Otros me supuso una completa decepción. Me resulta terrible cuando a alguien se le sube la fama a la cabeza, cuando no hace más que hablar de sí mismo y una conversación se centra en “yo hablo y tú escuchas”. Se convierte en una decepción, pero bueno, debe haber gente para todo.

Por la tarde fui al desfile siendo el más uno de mi amiga Lucía, o como sus 139 mil seguidores la conocen, Lucberal; claro que acabé viendo en el taller del concesionario de Mercedes el desfile de JC Pajares sin Lucía. Fue un desfile donde adjetivos como frescura, originalidad o sorpresa, me vienen a la cabeza cuando pienso en él.

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Y bueno, hasta aquí el post de hoy, espero que no se os haya hecho muy largo y que la espera haya merecido la pena. Nos vemos muy pronto con otro post en mi blog Talla Treinta y Ocho. ¡MUACK!

L.I.

 

Esne: Europa 3.0.

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!
Hi, guys! Como bien sabéis, ayer estuve de invitada especial en el desfile de la universidad de diseño de Madrid ESNE, la cual y como motivo de una nueva edición de la MBFWM, presentaba una serie de colecciones cápsula en el Museo del Ferrocarril. Sinceramente, no estoy aquí para decir si fue bonito, odio ese adjetivo, si me gustó, si me horrorizó, o si la vida es de color de rosa, solo hablaré de ellos…

Creo que a lo que más teme un escritor, periodista o, simplemente una persona que quiera escribir algo con total libertad de expresión es a la hoja en blanco. Tengo a mi derecha un cuaderno donde apunté todo lo que se me ocurría y todo lo que sentía mientras veía el desfile. Sinceramente, ahora me siento como Carrie Bradshaw, y lo cierto es que sigo sin entender por qué no tengo todavía unos Manolo Blahnik, claro que tras unos segundos, la respuesta siempre me viene a la cabeza rápidamente: ni soy rica, ni tengo a un Mr. Big.


Ayer me convertí en la chica del cuaderno y la chica de los brillos. Todo el mundo me admiraba curioso ¿de verdad eres prensa?, llegaron a preguntarme algunos. Si esto fuera Vogue y me pagaran dos euros por cada palabra me extendería al referirme a ciertos cuadros no identificados, pero como no lo es, me limitaré a repetir el continuo humor que me provoca el hecho de que todo el mundo que consigue apuntarse para ir a un desfile, cree que sabe de moda; luego les preguntas quién es Custo y te sueltan que es el diminutivo de customizar. ¡Y se quedan tan panchos! ¿Suena duro? Vaya, lo siento. 


Ayer llegaron a preguntarme, ¿Estás aquí para escribir sobre el desfile? Entonces sabrás mucho de moda. Dime, ¿qué opinas de mi look? Mi madre siempre me ha dicho que hay que tener un mínimo de respeto, pero cuando te lo colocas todo y las prendas no concuerdan con una cierta armonía… Mejor no decir nada. Luego están las que se colocan un vestido de fiesta y ya creen que saben de moda: Mírame, no se casa nadie, pero aquí estoy. El problema de Madrid es Moda, es que a pesar de que me encanta la oportunidad que esta ciudad ofrece a los habitantes y no habitantes de Madrid, todo los presentes no saben sobre moda, aunque éstos crean que sí. Claro que yo no soy una experta, recalco.

Cuando me preguntaron, ¿estás aquí para escribir sobre el desfile? Lo analicé internamente. Llegué a la conclusión de que las palabras son importantes, y que sí, ciertamente iba a escribir sobre el desfile, pero mi verdadero objetivo no era elogiar o criticar unas colecciones u otras; mi verdadero objetivo era disfrutar del talento.

El tema de la ESNE era la Europa 3.0. El hecho de que se celebrara en el Museo del Ferrocarril me pareció muy adecuado, dado que junto con la música, también muy acertada, he de decir, creaba un ambiente de la Europa pasada vs la Europa futura. ¿Suena muy disparatado? Vaya, no me digáis eso. Todo estaba en su perfecta armonía, sinceramente me recordaba a Londres y a sus estaciones de tren de épocas pasadas. Y eso meencantó. 

Las colecciones cápsula guardaban un mismo patrón, en el maquillaje reinaba los colores tierra, el calzado estaba protagonizado por la bota calcetín y el peinado lo dirigía el llamado wet hair. Los colores eran neutros, puros, y a excepción de alguna excentricidad, me dio la sensación de que términos como “oficina millenial”, “mujeres y hombres todo terreno” eran conceptos que querían hacerse presente y como no, dejar huella.

Todos los que queremos realmente vivir hemos venido a este mundo para dejar huella.

Tendencias como las asimetrías, el minimalismo (a pesar de ser una chica extravagante, me parece una apuesta segura), las bases blancas, las formas rígidas, los flecos y tejidos como el satén, lo acolchado y el chubasquero guardaron cierto protagonismo en todas las colecciones, guardando una cierta armonía y siendo en unas más evidentes que en otras.

Cuando terminó el desfile me pregunté a mí misma si me había gustado. Un error que comete la gente a la hora de disfrutar un desfile es ¿me pondría yo esto? Y es un caso error. Lo importante no es saber si te lo pondrías o no, lo importante es llegar a la mente de la persona que lo ha diseñado y tratar de adivinar el porqué de su creación, tratar de observar las horas invertidas de diseño, corte y confección, tratar de ver el esfuerzo, las horas sin dormir, los calentamientos de cabeza y sí, el sudor y el estrés de tener que terminar un proyecto a tiempo. Yo terminé viéndolo, y básicamente he de decir, y no porque me lo ponga todo, que me encantó. Así que gracias a la ESNE por invitarme, fue fresco y enriquecedor. Os invito a visitar su página si de verdad queréis ser alguien en el mundo, porque no me parece que haya otro sitio mejor que este, si lo que quieres es estudiar un grado. 

Mi más sincera enhorabuena a todos los jóvenes diseñadores y futuros talentos de este país. España sin duda tiene mucho que ofrecer en cuanto al mercado del diseño, de eso estoy completamente segura.

Os adjunto algunas fotos de ayer. 

L.I.

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Segundo capítulo de mi libro: Silencio.

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!

Hi, guys! Hoy estoy extremadamente feliz porque es el primer día que voy a estar en la zona  prensa de un desfile, así que mañana espero tener una crónica barra crítica que os enamore y enganche tanto como espero que me enganche a mí. La ESNE ha tenido el precioso detalle de tenerme en cuenta para su lista de invitados especial, así que tendré una acreditación con mi nombre y todo. ¡Es tan guay!

Al estar tan feliz he decidido haceros un regalo y os he publicado el segundo capítulo de mi libro, ya que he podido observar que el primero tuvo muy buenos resultados. Si no recuerdas el primero no te preocupes Capítulo uno de mi nuevo libro, Silencio. con que pinches en lo azul será suficiente, te llevará a la entrada donde lo publiqué. Una vez más solo espero que os encante y nada. Nos vemos esta tarde en mi Instagram y mañana con otro post en mi blog “Talla treinta y Ocho”.

L.I.

CAPÍTULO II.

Manuel, Marco, Carlos, Mikel y Martín.

Eran tantas las cosas que me resultaban inverosímiles en esta historia. No sabía por qué me habían contratado. ¿Por qué ahora quería que formara parte de su séquito? No sabía nada de ese hombre, solo que quería que fuera su secretaria porque Julia Jones iba a ser madre. Qué bonito. Ojalá yo tuviera a alguien con quien poder volver a intentarlo. Siempre quise ser madre, pero al igual que mis centenares de proyectos de obsesiva adolescente, no había cumplimentado ninguno. Decidí investigar a Maximum Smith, tratar de averiguar algo que todavía no supiera. Mañana debería darle una respuesta. Era el segundo millonario más rico del mundo y lideraba la herencia del proyecto ambicioso de su padre Maximum Jefferson Smith. Tenía tres hijos, trillizos; Amber era una promesa en el mundo del diseño, Carlos era escritor y estaba licenciado en empresariales y James era jugador de rugby, que si no recuerdo mal, salió un tiempo con Kate, una amiga mía de la facultad. Kate solo sale con ricos. No sé qué me sorprende más, si el hecho de lo superficial que puede llegar a ser o que cada dos semanas tenga un novio nuevo. No mantengo relación con ella. Todo se acabó entre nosotras después de nuestro viaje a las Vegas, pero las redes sociales dan mucho de sí, y aunque no la sigo en Instagram, sí que me sé su cuenta de memoria y muchas veces le cotilleo. La tía está forrada, está estupenda y encima polioperada. Algunas se lo montan bien.

El reloj anunció su llegada a media noche. No sabía qué decisión tomaría. A veces deseaba que todavía estuviese aquí. Echaba de menos tener a alguien con quien hablar. Mañana sería otro día.

 

No sé ni cómo terminé rellenando aquel extenso e inacabable contrato, pero me sentía como si estuviese vendiéndole mi alma al diablo. Posiblemente así fuera. Julia me miraba lastimosa, como si la hubiese traicionado, aunque si no hubiera aceptado, el despido de ella seguiría en pie y otro más listo que yo tendría mi puesto.

Era la nueva secretaria del jefe de la cadena de compraventa de empresas más importante de todo Nueva York, NY Publish. Un magnate en toda regla. Un idiota en toda regla; un hombre que además tenía millones de acciones distribuidas por toda el planeta que lo hacía más multimillonario de lo que ya era. Sonaba intimidante, pero quizás ahora pudiera renovar mi coche, mi pobre Jake necesitaba morir de una vez.

No puedo negar lo que me dolieron muchas de las palabras que expulsó aquel misógino de tomo y lomo. Ni siquiera sabía cómo demonios conocía la noticia de mi quinto fracaso matrimonial. Sí, la irónica historia de Hera, la supuesta diosa del matrimonio. Deberían hacer un reality show sobre mí. Al fin y al cabo lo único que me diferencia de las Kardashian es mi lamentable y actual aspecto, y si no recuerdo mal, ellas están operadas. Tengo una maldición, soy una fracasada en el amor, y no lo digo precisamente de manera figurativa. Mi vida ha ido pegando altibajos excéntricos. Mi madre no fue lo suficientemente fuerte como para cargar con todo ella sola, y no puedo culparla por ello, es más, muchas veces pienso que la culpa fue mía.

Mi adolescencia fue algo… ¿alocada? Sí, utilicemos ese adjetivo. Quizás hubiera necesitado un internado, la cárcel, o un padre.  Me casé con dieciocho años con Manuel, el batería buenorro de la banda de mi primo. Se conocieron en Erasmus. Era español y me enamoró que odiara los toros. Nunca entenderé la cultura de aquel país. Sé que cada uno tiene sus costumbres y que NY no es perfecto, pero vamos, ¿matar a un animal inocente para la diversión de otros? Adoro y adoraré España, a sus gentes, su gastronomía, su folclore, sus playas, pero aunque no sea antitaurina, lo cierto es que no es fruto de mi devoción. Aquello duró apenas seis meses. Lo descubrí con una hippie en mi cama, y además no me hacía gracia que usara mis bragas como turbante en sus conciertos.  Creía que lo nuestro duraría toda la vida, qué estúpida, y qué adolescente.

Volví a estudiar, necesitaba encarrilar mi vida, y en el segundo año de carrera conocí a Marco, un estudiante italiano que me prometió la luna. ¡Malditos italianos y maldita su labia! Era muy religioso, por lo que no copulamos hasta el matrimonio. Al principio me pareció extraño, pero poco a poco me autoconvencí de que si estaba inculcado en la fe cristiana, era algo medianamente normal. ¿Normal? Ahora no me lo parece en absoluto, y más en los tiempos en los que estamos. Cuando llevábamos un año saliendo me pidió matrimonio. ¿Matrimonio precipitado y fe cristina que impedía el coito? Me sentí confusa. ¡Ni siquiera me había presentado a sus padres!, pero como una boba alocada y una amante deseosa, acepté. La boda fue genial, pero a la semana me enteré por Margarita, mi suegra, una encantadora mujer con la que todavía mantengo contacto, que él había exilado de un convento la misma noche en la que nos conocimos. Desde que me enteré de aquello, mi matrimonio fue decayendo,  no confiaba en él, y a Marco le molestaba todo de mí, sobre todo que fuera atea. Pasados seis meses, me dijo que se volvía al convento. Pensaba que estaría mejor allí. La única a la que siempre le entregaría su amor fiel sería a la virgen, pese a que él ya no lo fuera. En un año incluso obtuvimos la nulidad matrimonial.

Tras dos matrimonios y terminar la carrera de publicidad, me largué con mis dos mejores amigas, Inés y Kate, a las Vegas. Necesitaba aclararme las ideas. Casino, juerga, y nada de matrimonios. Pasamos unos días alucinantes. Fue el mejor regalo de fin de carrera que nos pudimos hacer. Claro que volví con anillo. ¡En serio! Debería estar prohibido que Elvis case a gente estando ebria y sin testigos. Se llamaba Carlos. Era español, otro, y estudiante de medicina, un buen chico. Los dos decidimos que lo más sensato era desprenderse de ese matrimonio, que asombrosamente tenía validez. Ni siquiera sé si puedo contarlo como marido, pero era un gran chico. Me hacía reír todo el tiempo, se lo tomó a broma y tranquilizó a mi madre. Todavía recuerdo el momento en el que se lo dijimos:

 – Madre mía, Hera. Es que no piensas en las consecuencias. Tienes que dejar de vivir aventuras y empezar a sentar cabeza.

– Sra. Harrison, ambos estamos muy arrepentidos y no sabemos cómo ha podido suceder tal cosa.

– A mí no me sorprende. Cómo se nota que no conoces a mi hija.

– No, es cierto, no la conozco, pero por lo que he hablado con ella, no me cabe la menor duda de que es una mujer maravillosa.

 

Y puede que hubiéramos congeniado, pero ninguno quisimos correr riegos, y menos con un anillo de por medio. Podríamos haber seguido conociéndonos después de aquello, es más, me invitó a un par de cafés después de los trámites, pero yo lo rechacé. ¡Adiós al tercero de la lista! Y eso que dicen que a la tercera va la vencida.

Nunca me gusta citar a mi cuarto matrimonio. Fue el más deprimente de los cinco. Se llamaba Mikel, ruso. Me dejó porque se volvió gay. Ahora está casado con una amiga mía, Evelyn, pero a estas alturas de mi vida… Eso ya me da igual. No le guardo rencor, pero no le mando postales de Navidad como a los demás. No se las merece, no me gustan los mentirosos.

Tras siete años de consternación divina contra mí, conocí a Martín, un chico catalán que viajaba a Nueva York por asuntos de trabajo. Era arquitecto y se convirtió en el hombre de mi vida, pese a que suene cursi. Odio que todavía suene cursi. Lo que más me gustaba de él eran sus ojos color aceituna. Era guapísimo aunque él lo negara continuamente. La modestia era uno de sus fuertes y me hizo olvidar a aquellos cuatro patanes. No me juzgó por haber estado casada cuatro veces con tan corta edad. Simplemente sonrió e hizo un comentario gracioso. “No serás una viuda negra, ¿verdad?” Qué ocurrente. Cuando dices que llevas cuatro divorcios a tus espaldas a tus veintitrés años, te miran raro, y con motivo. Sin duda lo que me enamoró infinitamente de él fue su perseverancia, además de sus múltiples virtudes. Me mudé a España tras seis meses de relación. Lo nuestro iba en serio, aparentemente, y me alegré de poder afirmar que al fin caminaba en la senda correcta… Ninguno nos queríamos hacer ilusiones, pero sabíamos que el tiempo pasaba y seguíamos juntos, y eso importaba, ya lo creo que importaba. Una de las cosas que más le gustaba era que cantara en la ducha después de hacer el amor. Encontré trabajo en una revista de moda, que al principio odiaba, digamos la verdad. Era publicista, no una finolis de talla treinta y seis que se quejaba de que sus Manolos le hacían daño. La gente nos sonreía por la calle. Definitivamente él me hizo sentir como nunca antes nadie me había hecho sentir y era bonito poder decir aquello. Después de tres años me pidió matrimonio en una bonita casa rural en un verano muy lluvioso. Nuestra boda fue grandiosa. No quisimos quedarnos cortos en nada. Mi madre no paraba de llorar al ver que al fin había logrado ser feliz y me aseguró cientos de veces que no había visto una novia más bonita que yo… Me hubiera encantado que mi padre se hubiera presentado, me hubiera visto casada, de blanco y feliz al fin, aunque no le importara. Desgraciadamente todo termina. Mi madre enfermó en estado grave debido a un cáncer craneoencefálico. Enseguida quise estar a su lado y Martín lo entendió. Él abandonó su puesto de trabajo, tal y como yo hice en su momento, aunque lo hiciéramos por amores distintos. No tardó en encontrar otro trabajo que suplantara al antiguo. Tenía talento. Era absurdo negarlo. Era absurdo no contratarlo. Yo llené mi tiempo entrando en esta empresa individualista, NY Publish. Pronto mi madre murió. Era inevitable. Ese cáncer no tenía cura. Martín me apoyó durante todo el proceso, y yo se lo agradecí, pero no fue suficiente. Comencé a abandonarme, a llegar tarde a casa, a no aceptar sus caricias… Terminé por alejarlo de mí cuando lo que necesitaba era justo lo contario. No pude aceptar que otro ser querido me abandonara. Demasiado injusto. Demasiado duro.

Quizás este toque envidioso de ambición fuera justo lo que necesitaba para llenar mi vacía vida, pero francamente no creía que mis pantalones de pinza desgastados por las continuas lavadas y mi blusa victoriana de hacía siete temporadas encajara con el perfil que quería otorgar. Quizás en el 2000, pero no ahora. ¿Cuánto haría que no iba de compras? Tenía que admitir que era algo dejada. Era una treinta y dos añera dejada. Aunque, ¿qué habría llegado a los oídos de mi jefe que tanto lo había convencido? ¿Qué, cómo y por qué? La eficacia y mi persistencia podría decirse. ¿De verdad, Hera? Había tomado la decisión de ascenderme… E iba a aprovecharlo.

 

 

Las Rozas Village. 

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!

Hi, guys! ¿Cómo estáis? El lunes se abre paso ya casi acabando en este día tan ¿espendoroso? ¿Abrumador? ¿Horrible? Casi todos hemos vuelto ya a la rutina y yo no puedo creerme lo que voy a decir: “hace ya casi una semana que voy a la universidad” y sigo diciendo instituto. Espero que se me pase y se es pronto mejor.

Domingo lo dediqué a ir de tiendas por las Rozas Village. La verdad es que quedé gratamente sorprendida porque bajo mi inocente ignorancia pensaba que las Rozas no era un barrio como diría mi mejor amiga con poderíos, si no un barrio más bien de gente humilde. Ahí voy yo con mi compañera de piso y me encuentro lujos, urbanizaciones, piscinas, áticos, chalets… La primera y en la frente.

Y cuando entro y veo Armani, D&G, Bimba y Lola, Lacoste, Dolores Promesas,…Casi lloro. Y lo cierto es que cuando vi un vestido de D&G de la colección Toscana entré en estado de shock. Si me lo hubiera probado, alguien tendría que haber entrado al probador a quitármelo. ¿Un chico guapo, quizás? Bromas aparte, creo que es la reacción más normal, dado que su precio en outlet era el equivalente a seis años de mi piso de alquiler.

Os dejo una fotos de mi look del día, muy básico para ser yo, dicho sea de paso.

Como siempre gracias por llegar al final y por vuestro tiempo. Estar atentos porque esta semana está llena de eventos y os daré muuuchas sorpresas. Nos vemos muy pronto con otro post de Talla Treinta y Ocho.

¡Muack!

L.I.

VOGUE FASHION NIGHT OUT MADRID 2017.

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!

Hi, guys! Creo que hoy es uno de esos días en los que esperáis mi nuevo post con ansia. Bueno, pues stop a la ansiedad que ya estoy aquí.  Pido perdón por mis historias de Instagram de ayer, y sí lo afirmo en 1… 2… 3… ¡LOS VFNO FUERON UN FIESTÓN!

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Si os soy sincera solo me moví por el barrio de Serrano, lo sentía más mi rollo, más mi estilo, más yo. Cuando salí de metro tuve que subirme a la escalinata de un banco para sostener la poca esperanza que me quedaba de que mis amigas me encontraran, porque QUÉ DE GENTE, DIOS MÍO. La gente estaba piradísima.

Cierto es lo que dicen, todo el que disfruta de un mundo tan extenso y peculiar como el de la moda estaba ahí. Las calles de Serrano estaban abarrotadas por gente con estilo y con cuadros abstractos que intentaban serlo y nadie entendía, vamos a ser sinceros. El style street de los VFNO fue muy diverso.

Había chicas y chicos que podían posar para el catálogo de una marca porque en cuanto los veías pensabas “¿de dónde serán esos zapatos?”, claro que luego había otros que incluso hasta decías en voz alta: ” pero hija mía, ¿qué te has puesto?” Es solo una opinión y muchos de vosotros podéis pensar que no soy nadie para hablar, que diferís en mi mera opinión o que simplemente tengo razón y soy la reina del drama; a gustos colores, pero me hizo mucha gracia, y lo siento si ofendo a alguien, que chicas y chicos se colocaran un vestido largo de boda y que se creyeran que eran los modelos de la nueva colección de María Escoté, cuando el verdadero atuendo de una fiesta como la de los VFNO es vestir informal, ser tu misma, hacer locuras y crear looks de portada de revista. Claro que una vez confesado mi criterio de  ojo de halcón con respecto a la fiesta de anoche, también os digo que os pongáis lo que os dé la gana.

Yo escogí este look:

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La verdad es que estoy muy orgullosa de él, y no solo porque me encante el rollo que tiene, cómo me queda o cómo me hizo sentir, sino porque se ve que a los fotógrafos del evento también les encantó porque ¡ME HICIERON FOTOOOOOOOOOOS!

No, ahora en serio, no me lo podía creer. Estaba con una amiga y de repente observé cómo una chica con una cámara más grande que ella disparaba flashes en mi dirección. Así que desde aquí hago un llamamiento, si me veis por algún lado, ¡avisadme!

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Fotomatones, concursos, palomitas, algodón de azúcar, ofertas, champán, música… La fiesta de los Vogue fue una experiencia única y exitosa que una vez más triunfó en el mundo de los que nos apasiona la moda. Por cierto, tengo cuatro meses de HBO gratis.

Celebridades como Madame de Rosa, Mario Vaquerizo, Laura Sánchez (no yo, la actriz, la famosa), Pelayo Díaz, Natalia Ferviú, Moisés Nieto, Gigi Vives, se paseaban por las calles viviendo y disfrutando la experiencia al igual que “las personas corrientes”. Puede que a veces se nos olvide que siguen siendo personas como nosotros. Fue una fiesta increíble, la cual era ideal para disfrutar con amigos, lo cual yo hice.

Solo cabe destacar lo bien que me lo pasé, lo grandioso que me pareció y lo resacosa y cansada que me siento la mañana en la que me toca estudiar, poner lavadoras y planchar. Se puede decir que mi primer juernes universitario ha sido un boom, algo que tardaremos en superar y es que estoy casi segura de que los culpables de que me lo pasara tan increíblemente bien y de que hoy me dé vergüenza mirar mis historias de Instagram, además de los Vogue, fueron mis amigos, que están tan mal de la cabeza como yo.

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Os he cedido una galería detallada de todo lo que pude captar anoche. Solo me queda daros las infinitas gracias que siempre os debo por llegar al final de cada post, por leerme cada vez más y sobre todo por la joya de la corona, que ya sabéis que para mí es el tiempo. Seguid atentos a mi Instagram y a mi blog porque la semana que viene voy a tener una millonada de eventos y de fiestas, entre ellos el desfile de la ESNE y mi tour por la Mercedes-Benz Fashion Week, donde nuevamente soy invitada. Madrid es vida. Madrid es moda.

Nos vemos muy, muy pronto.

L.I.

Ya vivo en Madrid. Ya me siento de Madrid.

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES! 

Hi, guys!! 

Sé que es martes pero hasta que no me instale bien y como es debido y hasta que no me haga más con mi nuevo espacio, no podré coger rutina de nuevo, pero más vale darme prisa en pillar mi propio ritmo, ¡mañana empiezo las clases!


Ayer fue la primera charla de iniciación de mi carrera, grado; no sé qué término me gusta más, y lo primero que dijeron es que habrá que entregar artículos todas las semanas y que habrá que estudiar muy, muy duro desde el primer día. 

Eso sí, me tranquilizó la estadística que pusieron en una de las presentaciones, dado que el 91,4% de graduados en periodismo sale de la uni con trabajo. Hombre, y saber que existe un porcentaje tan alto de personas trabajando cuando lo primero que te dicen es que estudias periodismo para quedarte en paro, pues no sé a vosotros, pero a mí me tranquilizó. Y mucho. 

Y no fue eso lo que me dejó tranquila y quizás es pronto para hablarlo con franqueza, pero lo que hizo que realmente mis nervios decidieran marcharse a la cama fue la relación que hemos empezado unos amigos, creo que ya puedo usar esta palabra a la hora de referirme a ellos, y yo.

Es normal estar nerviosa cuando te mudas de un pueblo que tiene a 10 minutos la playa a la ciudad que constituye la capital de España. Ahora mismo tengo a, alrededor de quinientos kilómetros, a mis amigos, familia y a mi casa. Es duro empezar de cero en un sitio que desconoces cuando no conoces a prácticamente nadie, pero ellos me han ayudado a sentirme como en casa, a sentirme segura, y sobre todo, me han ayudado a no sentirme sola. Si todo el año es así, os puedo asegurar que además de ser asquerosamemte feliz, la universidad será maravillosa. ¡Solo cabe decir que íbamos a ver la universidad y nos fuimos a tomar cañas!

Tengo muy buenas vibraciones y expectativas con respecto a este año; me quedaré satisfecha si se consiguen cumplir la mitad. Abajo os dejo mi look de ayer para la presentación y una foto de mi maravillosa familia postiza. Nos vemos muy pronto con otro post de Talla Treinta y Ocho. ¡Buena semana!

L.I.