Talla treinta y ocho cumple un año. 

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES! 

Bienvenido a mi espacio del style street. Hoy tengo noticias muy, muy buenas. 


HOY TENGO NOTICIAS GRANDIOSAS, y es que nuestro querido blog “Talla treinta y ocho by Lauren.”  ¡LLEVA UN AÑO EN ACCIÓN! O lo que es igual, HOY ES NUESTRO CUMPLEAÑOS. Ya escucho la banda sonora de la canción de “Cumpleaños feliz” de Parchís y la tarta a la que muchos querréis que os invite y no lo haré 🙂 Todo lo que sea comida, ¿verdad? 


Me alegra muchísimo que ya hayan pasado 365 días desde nuestro principio. Todos los principios son difíciles pero vosotros habéis hecho que sea más fácil y más divertido el camino. Os habéis separado en dos bandos, los que adoráis la sección style street y por tanto como visto, y los que adoráis mi sección “Bajo la ducha” y por tanto como escribo. Y yo os adoro por eso, aunque debo reconocer que le tengo cierta predilección a los que amáis y adoráis ambas secciones, ¿qué puedo decir? 


Me hace gracia ahora echar vista atrás. Me costó muchísimo al principio encajar las críticas y comenzar, los principios son difíciles, como anteriormente citaba, pero ahora que han pasado 365 días y que mis visitas superan las 11.000, debo decir que no solo estoy orgullosa de mi progreso, sino que mi querido blog me ha llevado a ver dos ediciones de la mbfwm, me ha impulsado a ver cuatro desfiles, y que por ello me han hecho entrevistas, me he dado a conocer y me he convertido en la inspiración de muchos. Es alucinante. Es increíble y sigo sin dar credulidad de lo mismo muchas veces. 


Ahora que ha pasado un año solo espero que sea el principio de muchos y que vosotros, seáis del style street o del bando de “Bajo la ducha” sigáis compartiendo lo más importante, vuestro tiempo conmigo. 

L.I. 

¿Qué pasaría si en vez de unas Adidas calzaras unas esparteñas rotas?

Me encanta reflexionar. Analizar las cosas. De hecho es algo que suelo hacer bastante, y más bajo la ducha. Quizás por eso sea extremadamente complicada, aunque yo no lo llamaría así, no me calificaría como una persona sin directrices y con unas actitudes enrevesadas, yo diría que soy interesante. Claro que si no me lo digo yo, no sé quién lo haría.

El caso es que gracias a un amigo, fuente de mi inspiración en numerosas ocasiones, me planteé el hecho de que vida solo hay una. Guau, ¿y tú te llamas genio? Exacto, el hecho de que cada ser humano posee una sola vida no es el hito más revelador y paradigmático que se ha contado últimamente, ¿pero y si os dijera que según como aprovechéis vuestra vida podréis vivir más de una? Ya escucho el aporreo de la puerta producido por los señores del manicomio a los que habéis llamado. Muy simpáticos, por cierto, quizás les saque una limonada.

Suena ilógico, ¿verdad? ¿Qué sinsentido es esto, Lauren?

¿Nunca habéis deseado cambiar vuestra vida? ¿Nunca habéis deseado ser dos personas a la vez, partiros por la mitad o saber qué sentirá otra persona? ¿Nunca habéis deseado saber qué piensan otros, cómo reaccionarían, qué harían o qué sentirían? Probablemente sí. Probablemente no esté tan loca. Probablemente ahora estéis diciendo: ¿a dónde narices quieres llegar? Y el caso es que puede que no lo sepa.

¿Os habéis percatado de que los anuncios sobre apadrinar a un niño los ponen a la hora de la comida? Un niño de color desnutrido sonriendo a la cámara y un eslogan tipo su futuro está en tus manos. Todo un clásico.

Respondedme ahora: ¿os habéis sentido culpables? ¿Habéis dicho alguna vez cómetelo todo que hay muchos niños pasando hambre? Y lo cierto es que sí, yo también lo he dicho. Y de hecho sí, me he sentido muy culpable.

No por comer, no me malinterpretéis. Odio la injusticia del reparto desigual, odio que exista la pobreza, odio que niños, mujeres, hombres…; odio que millones de personas mueran cada día por desnutrición, pero no me siento culpable por eso. Me siento culpable porque mientras ellos pasan hambre, la sociedad en la que vivimos navega en un mundo repleto de narcisismo.

Hagamos juntos una reflexión, ¿cuánto te ha costado el dispositivo con el que me estás leyendo? Mucho, ¿verdad? ¿Cuánto costaron los últimos pares de zapatos que te compraste? ¿Por cuánto estaríamos hablando si hiciésemos una revaloración de todo tu armario? No quiero ni saberlo, y hablo por mí, no por ti. Precisamente puede que sea incluso más narcisista que tú.

Ahora me dirás “yo no tengo culpa de poder permitirme tener estas cosas.” Y te daré la razón. No podemos culpar a Europa de que sea maravilloso, y ojalá lo siga siendo muchos años más, pero… ¿Es coherente que seamos “infelices”, que soltemos expresiones tipo mi vida es una mierda, odio mi vida, cuando niños con cáncer, pobres, desnutridos, moribundos, existen en el planeta? ¿Es lógico ansiar tener una moto Ducatti, una mansión con jacuzzi, un Porche, unos Manolos o la colección entera de Gucci cuando el transporte de otras son carromatos tirados por algún animal y sus ropajes son telas de sacos de arroz? Quizás lógico no sea la palabra más idónea para ello, pero aún así me resulta gracioso, y no en plan bien, es deprimente. Quizás nos haga falta saber qué sienten esas personas, dónde encuentran la fuerza para seguir sonriendo y buscando la manera de ser felices a pesar de los golpes bajos que les otorga la vida, porque no son pocos, y tal vez disfruten tanto porque saben que es muy probable que mueran al día siguiente. ¿Es triste, verdad?

¿Por qué necesitamos tantas cosas y por qué ellos necesitan tan pocas? ¿Por qué ellos son felices con una pelota desgastada y la nuestra tiene que estar firmada por Cristiano Ronaldo o Lionel Messi para que tenga algo de valor? ¿Por qué hemos sobrevalorado tanto nuestro alrededor? ¿Por qué no apreciamos cosas que nos parecen nimiedades como el tiempo, la compañía, la vida o el momento? ¿Por qué ellos son un ejemplo si tan mal lo pasan? ¿Por qué? ¿Por qué?

Vivimos en un mundo en el que nos han impuesto que el que más dinero tiene es el más feliz. Vivimos en un mundo que correlaciona la élite social o el éxito con la felicidad, cuando lo más probable es que no sepamos ni en qué consiste eso de la felicidad. Qué gris, amargo es todo esto y qué grandes son los misioneros. Esas personas que lo abandonan todo por prestarles ayuda y tiempo a los que más los necesitan. Esas que no necesitan nada. Esas personas a las que les basta la banda sonora de la risa de un niño para que la película se convierta en un absoluto taquillazo.

Probablemente si tuviese otra vida, dedicaría un par de años a saber qué se siente cuando vives en el fango de la catarata.

L.I.

Hoy mi cuerpo pide salsa. 

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES! 

Hi guys…

Como siempre comienzo daros las gracias, porque seguís semana tras semana apoyándome como si no existiera un mañana. También porque sois los mejores, porque cada vez somos más y porque sí, que hay ser agradecido en esta vida. 

Dicho esto, comenzamos con el post de hoy. (No hace falta que aplaudáis) 

La verdad es que hoy hace un frío que pela. Tiempo, me estás mareando. Invierno un día, primavera otro… Hoy os traigo una propuesta que la verdad es que además de parecerme acertada para este tiempo, me encanta. 


No es ni la primera vez que me veis este vestido, ni la primera vez que veis estos botines y aunque no es “propio” de una blogger repetir, ME EN-CAN-TA. (Y además, el día que yo no me salte una “regla” o siga al pie de la letra cualquier protocolo  absurdo, sabed que me habrán suplantado.) 

Es un outfit divertido, versátil, y con estampados atemporales que no pasan de moda. Porque… ¿Cuántas temporadas llevamos viendo las rayas marineras? 


Muchas os echáis para atrás con las rayas horizontales porque nos hacen parecer más anchas, pero tengo que saltar esta vez en defensa de nosotras mismas. Tenemos que sentirnos conforme y cómodas con nuestro cuerpo, mirad sino a Kim Kardashian.

 Además cuanto más delgadas sean las líneas entre sí, menor será el efecto de este estampado, tan criminal a veces y que tanto nos preocupa otras tantas. El amor de verdad comienza con el amor propio. ¿Os habéis levantado alguna mañana y habéis gritado al espejo: qué guapa soy y que mujerón tengo hoy delante. Que se preparen las calles, que salgo ya? No, ¿verdad? Pues empezad a hacerlo.

No es hipócrita, tener autoestima está bien. Dejaros de estupideces. Dejaros de prejuicios, dejaros de tonterías, y quereros de una santa vez. Al fin y al cabo, si queréis lucir tipín, espero que sea por vosotras mismas y no porque nadie se meta donde no le importa.


Volviendo al look que me voy del tema y si no, no acabo nunca. Es atemporal, es cómodo, es versátil y apto para cualquier hora del día. ¿Que es de día? Chaqueta vaquera. ¿Que es de noche? Chupa de cuero y labios rojos. Pasaros de la raya y salir esta noche por ahí. ¡Es sábado y la noche pide salsa!

Gracias una vez más por seguir a mi lado y por quererme y amarme como lo estáis haciendo. Sois geniales. Muchos me decís que me merezco todo esto que me está pasando, pero que sepáis que si me sucede, es gracias a vosotros; porque me hacéis el regalo más grande que nadie puede ofrecer a otro: vuestro tiempo. 

Gracias nuevamente y de la manera más infinita existente. Feliz fin de semana. 

L.I.