El camino de nuestras vidas. El camino que nos queda por recorrer.

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!

Hi guys…

Para empezar quiero disculparme. Esta semana ha sido muy intensa para mí y no me he sentido capaz de enseñaros ninguna de las propuestas de manera intensa. Algunos me seguís la pista por mis redes sociales y os vais enterando de todo lo que me pasa día tras día. My daily, sería la manera actual de decirlo. Nos encontramos en la era de los anglicismos, ¿qué le vamos a hacer?

Lo primero que quiero hacer después de esta pequeña introducción es daros las gracias por vuestras felicitaciones y para los que no lo sepáis, sí, me han aceptado en la universidad para la que hice la entrevista. OFICIALMENTE SOY UNA FUTURA ALUMNA DE PERIODISMO EN LA UNIVERSIDAD ANTONIO DE NEBRIJA EN MADRID. Y no puedo expresar con palabras lo dichosa y feliz que me siento por ello. Todavía vivo en esa nube en la que no lo he asumido, no me lo creo.

Esta semana me han dado dos ataques de melancolía, ya ha venido el drama. Hemos llorado por la vida, por el futuro y porque lo mejor está por llegar. Os estoy escribiendo y mis ojos se empañan sin querer al recordarlo y el vello se me ha erizado. Un suspiro. Dos suspiros. ¿Cuántos me quedarán de aquí a que me mude a la capital?

Llevo noches soñando con el futuro acompañada de canciones como Moon River, Photograph, Fallin´, La lluvia en los zapatos, Roxanne, Sex and Candy… Quizás porque esas canciones son las que escuché cuando iba a la entrevista, quizás porque me recuerdan a la despedida, o quizás porque soy así de estúpida y me emociono con cualquier cosa.

Algunos pensáis que estoy loca, a otros os enamoro más por ello, ya eso me lleva a escribir cosas como esta, dedicadas a la vida, al futuro, a mi yo del futuro, a vosotros… Preguntándoles como si me fueran a responder, como si ellas pudieran resolver todas las dudas que tengo y que tendré próximamente. Qué locura.

Ayer por la tarde cuando celebraba con mis amigas el cumpleaños de una de ellas, pusieron un vídeo de todas nosotras y comenzamos a llorar como magdalenas. Recuerdo de una de ellas me dijo: “pero chica, no llores, que todavía nos queda mucho por estar juntas” y yo le respondí: “lloro porque sois maravillosas y os quiero tanto…” . Y es verdad, María Jesús, si me estás leyendo en este momento, llévate kleenex para las dos el día de la graduación, porque nos van a faltar.

No puedo evitar recordarme lo feliz que estoy siendo este año, el cómo estoy disfrutando cada día, cada hora, cada momento; cómo estoy exprimiendo cada recuerdo esforzándome para guardarlo a salvo y recordarlo en unos años, para que una sonrisa exilen mis labios… Dicen que segundo de bachillerato es un infierno, y posiblemente lo sea, pero os aseguro que estoy disfrutando cada pelea, cada enojo, cada examen, cada sonrisa, cada tontería… Nuestros profesores nos insisten en que no será un adiós, sino un hasta luego; ¡por el amor de unos Jimmy Choo!, estamos cansados de que nos digan lo mismo porque es una verdad a medias. En parte tienen razón, pero nada volverá a ser igual, cada uno elegirá su camino y comenzará una nueva etapa. Al fin y al cabo, de eso trata la vida, de etapas que superaremos más pronto o más tarde.

Aunque esté ansiosa por empezar la Universidad, no puedo evitar sentirme algo triste, algo culpable y sí, algo melancólica, al recordar todo lo que voy a dejar atrás. Personas con las que ahora lloro, me abrazo, sonrío, ayudo, personas a las que quiero con todo mi ser y con toda mi alma. En unos quince años las volveré a ver, tomaremos café, nos diremos cosas como cómo has cambiado, qué guapa estás, qué delgada, ¿eso es una anillo de compromiso?, nos preguntaremos cómo nos van las cosas y tras unos cinco minutos cada una pensará antes lo compartíamos todo, ahora solo somos desconocidos. Y nadie tendrá la culpa. Es la vida, que a veces es injusta. Es la vida que al mismo tiempo que nos da recuerdos y nos regala tesoros, nos los arrebata para sustituirlos por otros. Y eso está bien. O eso creo…

Ya estoy llorando.  Maldito Spotify. Quizás sea porque mi cerebro está podrido de buenos recuerdos y de momentos irremplazables guardados en el pecho.

A todo el mundo que está leyendo esto: quiero que sepas que te quiero.

Nos veremos en la graduación. Me voy a por un café, como suelen decir:

No hay mal que cien años dure, ni un buen café que nada no cure.

Gracias, gracias de verdad, dado que vosotros sois los responsables de que mis sueños se estén cumpliendo, de que la puerta esté entreabierta. Sois maravillosas y a veces no sé si soy merecedora de todo este amor y tanta suerte. Gracias por hacerme el regalo de compartir vuestro preciado tiempo conmigo. Nos vemos la semana que viene, os lo prometo,

L.I.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Leo dice:

    Tan cristalina, y tan pura. Me encanta que no te cohiba el hecho de que puedas parecer más o menos sensible, o más o menos vulnerable. Dejas siempre claro quién eres. Vas a llegar lejos, Lauren, no lo olvides.

    Le gusta a 1 persona

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