Dear San Valentín: estás sobrevalorado. 

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES! 

Como siempre os hablo a vosotros, pero especialmente hoy me vais a otorgar una licencia para dedicar el post a…

Dear San Valentín:

                 Querido, tengo malas noticias, estás sobrevalorado, que lo sepas.

No sé si sabéis la fatídica historia de este día lleno de tan paradójico y transversal amor… 

Valentín era un sacerdote humilde de la Edad Media que se dedicaba a casar a ricos y pobres a hurtadillas. En la época existía lo que hoy día conocemos como <<sociedad de clases>>. Una persona noble o una familia adinerada no podía contraer matrimonio con otra pobre. No a los matrimonios entre ricos y pobres. El pan con el pan, y el maíz con el maíz. Ricos con ricos. Pobres con pobres. Las clases estaban segmentadas en una especie de etnia social. Injusto, diréis algunos; y lo cierto es que sí, lo era, pero como te pillaran diciendo algo que desafiara a la autoridad o lo pareciese, terminarías sin cabeza. Don Valentín, sacerdote del pueblo, se encontraba en total desacuerdo con tal injusticia. Su bondad y entrega al verdadero amor, el que obligaba a parejas jóvenes e inocentes a marchar al exilio por su recién enlace, acabó matándolo, y no de manera figurada. Se le hizo presente la justicia en un juicio sin escrúpulos que acabó con su cabeza en la mano, 14 de febrero, día que recordamos al santo que tantos ojos abrió, Valentín. 

Desde entonces, San Valentín se ha convertido en la inspiración de una fila interminable de nombres en los que hoy día, todos suspiramos al escucharlos. De la muerte de San Valentín nació las tragedias de Shakespeare con su encantadora y nefasta obra Romeo y Julieta, Hamlet; el fastuoso cine de Hollywood y los musicales interminables de Broadway que todo el mundo adora. Pretty woman nació de aquí; la famosa cita de “el amor no entiende de clases, de colores, de bellezas… El verdadero amor se encuentra, no se busca.”, rinde culto a este personaje… 

Ahora bien, siglos después de aquel cruel y vil suceso que levantó a una población y modernizó las mentes de unos cuantos… Ahora os pregunto yo ahora… ¿En qué narices hemos convertido San Valentín? 

La obsesiva e insoportable necesidad de sacar dinero de donde sea ha convertido dicha celebración en una apuesta perdida entre mi tarjeta de crédito y los comercios. En pleno 2017 quiero afirmar que San Valentín es todo lo contrario a una manifestación de amor: 

¿Que es un día para recordarle a tu pareja que la quieres? Menuda memez. ¿Y por qué no mejor te preocupas de recordárselo todos los días? ¿Crees que un excesivo y caro ramo de rosas rojas, que se secarán dos días después, o como mucho tres, hará que sepa que la o lo tienes en su corazón segundo tras segundo? NO. Menuda tontería.

Casas de joyerías, restaurantes, floristerías, tiendas de ropa, cosmética, perfume, lencería… Todas ellas lanzan una campaña exhaustiva de marketing y publicidad llena de famosos, colores rojos, telas satinadas; todo muy erótico y “deseable” dos semanas antes de que llegue el día, subiendo precios de manera descomunal, ojo al dato. Y por si el negocio no fuera poco, ya no se excluye a los solteros, después de San Valentín, y recién llegado de funde tu MasterCard, llega a nuestras vidas San Solterín. 

Cuando lo cierto es que catorce de febrero debería ser un día normal y corriente, un día en el que se le rindiese tributo, donde Google colocara la imagen del sacerdote en su buscador, como hace con Enstein, Marie Curie y otros grandes de la ciencia, la cultura o el deporte y se pasara por alto todo lo demás. 

Porque… ¿Dónde vamos a ir a parar? ¿De verdad pensáis que las parejas estables necesitan un día idílico para demostrar su amor? NO. No necesitan un anillo de dieciocho quilates, ni una cena elegante, ni un conjunto de encaje para decir nena, nene, por si no lo sabías, te quiero. NO. Me niego a creer que sea así, no lo es. El amor es más sencillo de lo que nos están haciendo creer, el amor es algo humilde, algo que repela excesos y que atrapa a la sencillez envolviéndola en un manto de cariño, excusas, atenciones y mimos incondicionales. No nos hace falta un día cuando tenemos 364 más. San Valentín debería ser todos los días. Desde luego que si San Valentín viviese, no hubiera esperado a que lo pillaran, el mismo se habría cortado la cabeza hace mucho tiempo. 

Si ya nos cuesta superar la cuesta de enero, ¿merece la pena pedir un préstamo o una segunda hipoteca para pagar algo que no va a avivar la relación? ¿Cuándo entenderemos que no es lo material quien reactiva los sentimientos, que el detalle emergente ha de demostrarse con esfuerzo y dedicación, no con brillo, poder o exuberancia? ¿De verdad es necesario? ¿De verdad hemos perdido nuestra integridad al vendérsela a la superficialidad por un par de Jimmy Choo o un Rolex?

Porque yo sí que creo en el amor, porque salté de emoción cuando se casaron Carrie Bradshaw y Mr. Big,  Ana Rivera y Alberto Márquez; porque grité esa es mi chica cuando Andrey Helpburn paró el taxi y corrió hacia los brazos de su hombre, cuando Richard Gare y Julia Robert se besaron en la última escena; porque amo la pareja de Chuck Buss y Blair Waldorf; porque lloré cuando Will Trainor se quitó la vida para no hacer sufrir a Louisa y porque no he vuelto a ver el amor de la misma manera desde que se extinguió el término Brangelina.

Por eso y mucho más, ¡feliz San Valentín y qué viva el amor! Pero el amor de verdad y no el que nos intentan vender.

Feliz San Valentín a todo el mundo, porque amores hay de muchos tipos. 

Gracias una vez más por compartir vuestro tiempo conmigo. 

L.I.

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25 comentarios sobre “Dear San Valentín: estás sobrevalorado. 

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  1. Mi novio y yo nunca celebramos san Valentín por lo mismo que dices. Es más, desde hace unos años, creo que nuestro día más soso es el 14 de febrero. Nos parece excesivo. Muy buen post. No te conocía, ahora ya creo que voy a ir leyéndote más, guapa.

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  2. Pues yo no. Sí pienso que debe ser san valentin cada dia, y asi lo hacemos nosotros, celebrarlo cada dia. Pero allá cada cual… nos intentan vender pero sólo tú decides si comprar o no. Si yo tuviera un comercio lo intentaria igual, y es más, si mi marido llegara hoy con un ramo de flores, mentiria si dijera que no me lo comeria a besos!!! Y eso no significa q el resto de año me quiera menos.
    Un beso Laura! 😘😘

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    1. Y esto es una de las cosas de las que más disfruto; que seáis tantos los que opinéis que discrepemos en ciertos temas. Como muchas otras cosas, es mi punto de opinión y de mira, y como has podido comprobar, al ser una opinión es completamente discutible. Me alegro de que me hayas dado tu punto de vista, es tan válido y respetable como el mío. ¡Un beso grande, Lydia! Y gracias por compartir tu tiempo conmigo.

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  3. Pues a mí me ha encantado, pero con todas las letras y me he reído muchísimo con lo de “recién venido de funde tu MasterCard” Eres uña genio, y tienes razón

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  4. Yo era de las que odiaba san Valentín hasta que me eché novio. Ahora solo espero que me sorprenda día a día, y es la excusa para los más tímidos, el aprovechar el día. Aún así me ha encantado el artículo, tienes una manera muy bonita de decir las cosas

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  5. ES una reflexión tan profunda… A veces no somos conscientes, pero es verdad. Cuando dices que el amor es algo sencillo, casi lloro de emoción y quiero decirle ahora a mi novio, a mis padres, a mis amigos que los quiero. Gracias por hacerme dar cuenta de que vivimos en un mundo donde parece que el dinero es más importante que los sentimientos. Personas como tú hacen falta.

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  6. Dios, eres la típica tía que odiaría en el instituto. Te leía con la ropa porque me inspiras, pero es que todo lo haces bien? Con personas como tú no se puede. Solo puedo quitarme el sombrero y aplaudirte. He leído este post cien veces, se lo he leído a mi madre, se lo he pasado a mis amigas. Te odio tía.

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  7. Buah, yo el año pasado le regalé a mi novia dos entradas para ver a un grupo que le encanta, y se fue con su mejor amiga. Yo me quedé como, bueno vale, vete…

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