Reutiliza ese fondo de armario, chata.

¡HOLA A TODOS MIS LECTORES!

Dicho y hecho, aquí me tenéis y os doy la bienvenida a la nueva cara de Talla treinta y ocho, escrito por Lauren Izquierdo (alias yo). Con ligeras modificaciones y dos secciones, hemos decidido reinventar un poco a fin de ofreceros una mejor versión del mismo.

Como ya cité en mi anterior post, los lunes y los viernes escribiré sobre la moda. Un concepto genérico, podréis pensar, pero os aseguro que puede que os sorprenda. Los miércoles estarán dedicados a algún tema de actualidad: deportes, cultura, libros, exposiciones, datos curiosos, entrevistas… A fin de que desconectéis y no siempre sea todo lo mismo.

Los típicos blogs de moda que he podido investigar dejan que las fotos hablan por sí solas. Yo creo en esa sensación de parecer que un par de zapatos te estén hablando (sobre todo si son de Miu Miu), pero en mi blog, las fotos nunca hablarán solas. Hablaré yo. Mejor dicho, escribiré.

Dicho esto y habiéndoos dado la bienvenida ya, empieza el post de hoy.

El outfit preseleccionado de mi armario este lunes de esta semana es un mono negro culotte de la marca más codiciosa de Amancio Ortega, Zara. Este mono no es nuevo, y muy posiblemente lo hayáis visto ya escogido en un post anterior.

Bien, he querido mostraros su versatilidad, ya que a simple vista el corte de la prenda y las aberturas en los laterales puede pareceros un tanto excesiva para tomar un café. Maquillarlo he conseguido con una bomber (muy de moda esta temporada) en versión satinada y con colores metalizados de corte oversize, también de Zara, todo hay que decirlo, y con unas sandalias con cuerdas.

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La clave se esconde tras los complementos.

¿Veis a que me refiero? He disfrutado de haberlo podido rescatar. Sustituir los stilettos por las sandalias y la bomber me ha ofrecido una versión más sporty y más casual de la misma.

Todo sea reinventarse.

La verdad sea dicha, no somos ricos. Muchas personas no pueden permitirse el lujo de gastar en una prenda nueva cada vez que tiene un evento o algo improvisado. Adoro utilizar ciertas prendas que ya he adquirido y maquillarlas para que parezcan otras. Puede que sea una versión algo arriesgada, pero de esta manera, he podido reusar ese mono para la graduación de mis amigos y para salir a tomar un café. Simplemente fantástico.

Y tú… ¿te atreverías a maquillar ese vestido tan elegante que tienes en el fondo del armario y solo te lo has puesto una vez?

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